TENIENTE AMADO GARCÍA GUERRERO
Báez-Torres /Facebook
MIÉRCOLES, 03 DE JUNIO 2026.-- El 2 de junio del año 1961, agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) acribillan a balazos al teniente Amado García Guerrero, quien la noche del día 30 de mayo de 1961 había participado en el ataque que culminó con el ajusticiamiento de Trujillo. El teniente Amado García Guerrero había permanecido oculto desde que terminó el atentado en una residencia que le consiguió un pariente, pero el día 2 de junio decidió trasladarse en un carro público a la residencia de una tía, América Pereyra García, en la avenida San Martín número 59.
Allí almorzó y se quitó su uniforme que estaba sucio, lo puso en una silla y durmió una siesta en ropa interior. Denunciado por un informante, agentes del SIM rodearon la vivienda y un efectivo de apellido Rodríguez le pidió que se rindiera, pero Amado García Guerrero saltó del diván de la sala, abrió la puerta y le hizo un disparo en el corazón a Rodríguez, quien cayó muerto antes de llegar a la acera.
Los otros agentes respondieron con un fuego graneado de sus metralletas. Amado se atrincheró mientras su tía se refugiaba en la parte trasera de la casa. Amado vació su pistola 45, logrando herir a dos esbirros más; la volvió a cargar y tuvo tiempo de hacer dos tiros más antes de que el raso Ciriaco de la Rosa lo hiriera a balazos por la espalda.
El cuerpo del teniente Amado García Guerrero, ensangrentado, vestido solo en ropa interior, fue arrastrado hacia la calle y fotografiado. Su tía testimonia: “Sucedieron varios disparos, cayendo mi sobrino herido dentro de la casa, donde penetraron agentes del SIM, los cuales se llevaron a mi sobrino, que se encontraba herido en el suelo, y a mí”, agregó.
El médico legista César Campillo Porro certificó, a requerimiento del fiscal del Distrito Nacional, “heridas de bala en diversas partes del cuerpo, incluso en las regiones craneana y torácica”. “Entonces, a la manera de los cazadores que regresan con el cadáver de un animal, los agentes del SIM pusieron el cuerpo de Amado en el techo del carro y lo agarraron por los brazos y las piernas desde la parte interior del carro mientras regresaban a los cuarteles”.
Cuentan testigos que “A la turba allí reunida se la dejó saquear y destruir la casa. No había protección policial para el que facilitara refugio a un enemigo del régimen. La tía del teniente Amado García Guerrero no tenía hogar adonde regresar cuando, después de varios días de interrogatorio en el kilómetro 9 de la carretera Mella, fue puesta en libertad”.

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