Duelo y exposición: el impacto mediático tras los feminicidios

 

Duelo y exposición: el impacto mediático tras los feminicidios (Imagen Ilustrativa)

Feminicidio: ¿Dónde está el límite entre informar y explotar el dolor ¿Existe un protocolo mediático para cubrir feminicidios?

Por Yolanda María Mateo Urbano / elCaribe

EN SANTO DOMINGO, Lunes, 18 de mayo, 2026.--  República Dominicana continúa registrando casos de feminicidios que, además de enlutar familias y comunidades, reabren el debate sobre el impacto que genera la exposición mediática de las tragedias. Mientras nuevas víctimas se suman a las estadísticas, expertos y sectores sociales cuestionan hasta qué punto la cobertura informativa y la circulación masiva de contenido en redes sociales afectan el proceso de duelo de los familiares.

Cada hecho violento deja detrás una historia interrumpida: madres, hijas, hermanas y amigas cuya ausencia transforma la vida de quienes las rodeaban. Sin embargo, las familias enfrentan hoy una realidad adicional: vivir el dolor en medio de cámaras, titulares y plataformas digitales donde imágenes, videos y comentarios se difunden a gran velocidad.

La rapidez con que circula la información ha provocado que muchos hechos pasen del lugar de los acontecimientos a las redes sociales en cuestión de minutos. Fotografías, transmisiones en vivo y publicaciones comienzan a compartirse incluso antes de que algunos allegados reciban la noticia de manera oficial. Ante este escenario surge una interrogante cada vez más frecuente: ¿Dónde está el límite entre informar y exponer el dolor humano?

El periodismo cumple una función esencial al informar sobre hechos de interés público, especialmente aquellos relacionados con violencia de género y seguridad ciudadana. No obstante, advierten sobre la necesidad de mantener criterios éticos y sensibilidad al momento de difundir contenidos vinculados a víctimas y familiares.

Sin embargo sobreexposición puede dificultar los procesos emocionales de quienes atraviesan una pérdida. Revivir constantemente imágenes, videos o publicaciones relacionadas con una tragedia puede prolongar el impacto psicológico y retrasar etapas del duelo.

Otro factor que genera preocupación es el alcance de las plataformas digitales. Lo que antes quedaba archivado en periódicos o registros físicos, hoy permanece en internet de forma permanente. Los algoritmos continúan reproduciendo contenido relacionado, haciendo que imágenes y noticias reaparezcan meses o incluso años después.

En algunos casos, familiares de víctimas han expresado sentirse revictimizados al encontrar contenido sensible ampliamente difundido o comentarios marcados por la especulación y el morbo. El duelo, que tradicionalmente pertenecía al ámbito privado, pasa a convertirse en una experiencia pública de larga duración.

Más allá de las cifras mensuales y del número de casos reportados, se considera que la discusión debe enfocarse en aspectos más amplios, como la prevención de la violencia, la protección de mujeres en entornos de riesgo, la salud mental y el acompañamiento a las familias afectadas.

Organismos internacionales y entidades vinculadas al periodismo han promovido protocolos que buscan informar con responsabilidad, evitando el sensacionalismo, la revictimización y la exposición innecesaria de familiares o contenido sensible.

Entre las principales recomendaciones figuran evitar imágenes explícitas, utilizar un lenguaje adecuado y contextualizar los casos como un problema social y no como hechos aislados. También se plantea la importancia de proteger la dignidad de las víctimas y respetar el proceso de duelo de las familias.

La discusión ha cobrado fuerza en medio del crecimiento de las redes sociales y la rapidez con que circula la información. La inmediatez no debe desplazar la sensibilidad ni la ética periodística, especialmente en hechos que dejan profundas consecuencias humanas.

Más allá de informar sobre una tragedia, el debate apunta a cómo comunicar con responsabilidad y si los medios están preparados para abordar estos casos bajo criterios que prioricen la dignidad de las víctimas y la prevención de la violencia.

Cronología de feminicidios registrados en mayo

El caso más reciente ocurrió este domingo en el sector La Toronja, en Santo Domingo Este, donde Indhira Carolina Beltré, de 33 años, murió tras sufrir heridas de arma blanca presuntamente ocasionadas por Camilo Rodríguez, de 52 años, quien fue detenido por agentes policiales.

El 13 de mayo, en el sector Alma Rosa I, también en Santo Domingo Este, Esmeralda Moronta de los Santos, de 33 años, murió tras recibir varios disparos presuntamente realizados por su expareja Omar Tejeda Guzmán, de 48 años.

Mientras que el 10 de mayo, en la comunidad Ojo de Agua, municipio Salcedo, provincia Hermanas Mirabal, Rómulo Rafael Almánzar habría ultimado a tiros a Alfania Manuela Hernández, con quien presuntamente mantenía una relación extramatrimonial. Posteriormente, el hombre se habría quitado la vida.

Otro hecho ocurrió el 7 de mayo en la comunidad La Higuera, donde Providencia Marte falleció luego de que presuntamente su pareja la rociara con gasolina y le prendiera fuego. El señalado fue arrestado por miembros de la Policía Nacional.

Asimismo, el 3 de mayo fue asesinada Diana Elena Evangelista, de 18 años, en Villa Duarte, Santo Domingo Este. Por el hecho fue arrestado Erick Daulin Urbáez Farcón, acusado de ocasionarle múltiples heridas cortopunzantes. Según las autoridades, tras el hecho intentó quitarse la vida.

Los feminicidios no solo dejan cifras y expedientes judiciales; también dejan familias marcadas por pérdidas irreparables. En medio de la inmediatez informativa y del alcance de las redes sociales, el polémica va más allá de contabilizar víctimas. La discusión también apunta a cómo informar con responsabilidad, preservar la dignidad de quienes sufren y generar acciones que permitan prevenir nuevas tragedias antes de que se conviertan en otra estadística.

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