Dos explicaciones diferentes para aclarar la tragedia del Jet Set

 El informe de los hermanos Espaillat señala que la discoteca no se cayó por el sobrepeso

Dos informes periciales, dos explicaciones opuestas y una misma tragedia: el colapso del techo de Jet Set se ha convertido ahora en una batalla de ingeniería, cálculos y responsabilidad penal.

EN SANTO DOMINGO, viernes, 29 de mayo, 2026.-- El documento depositado la pasada semana por los peritos de la defensa de Antonio y Maribel Espaillat, desmonta punto por punto la tesis técnica del Ministerio Público y sostiene que el derrumbe que dejó 236 muertos y más de 180 heridos no fue provocado por sobrecarga reciente del techo, sino por un deterioro interno progresivo y defectos ocultos de construcción acumulados durante décadas.

En cambio la pericia oficial, elaborada con apoyo de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie), y entregada en septiembre de 2025, concluyó que el techo colapsó por exceso de peso sobre las vigas postensadas de los ejes H y J. Según ese informe, múltiples capas de finos, tinacos, equipos de climatización, luminarias y otras estructuras añadidas durante años terminaron llevando las vigas más allá de su capacidad resistente.

Los expertos del Gobierno sostienen que la relación demanda-capacidad de esas vigas superaba el 120 %, lo que habría desencadenado un fallo por flexión y posteriormente un colapso progresivo de toda la cubierta.

Pero el informe presentado por la defensa cuestiona precisamente la base matemática de esa conclusión. Los peritos José Manuel Lockhart, Gabriel Carrera y Alfonso Ibarreta afirman que el modelo computacional utilizado por el Gobierno contiene errores de geometría y distribución de cargas que alteraron artificialmente los resultados. Entre ellos, señalan un cálculo incorrecto del espaciamiento entre vigas, lo que habría incrementado hasta en un 20 % la carga atribuida a los elementos que supuestamente iniciaron el colapso.

También sostienen que los tinacos fueron colocados en posiciones erróneas dentro del modelo estructural y que las cargas utilizadas en el programa ETABS (software que se usa en análisis estructural y diseño de edificios) excedían ampliamente el peso real existente sobre el techo.

Defensa por otro lado

La defensa argumenta además que el informe oficial ignoró un elemento estructural clave: un diafragma postensado ubicado en el centro del vano de las vigas. Según los peritos, ese componente redistribuía esfuerzos entre vigas adyacentes y hacía improbable que dos colapsaran aisladamente, como plantea la tesis del Ministerio Público.

Sin embargo, la divergencia principal aparece en la explicación causal del derrumbe. Mientras la acusación sostiene que la estructura cedió por una acumulación progresiva de peso, la defensa afirma que el techo llevaba al menos tres años soportando prácticamente la misma carga sin registrar un fallo global.

Por tanto, preguntan los peritos, si el peso era el mismo, ¿por qué el edificio colapsó precisamente la madrugada del 8 de abril de 2025?

Su respuesta apunta a un deterioro silencioso y acumulativo dentro de las vigas postensadas. El informe describe fracturas progresivas de los alambres de acero, corrosión interna y un fenómeno denominado “fisuración asistida por hidrógeno”, que debilitó  lentamente la resistencia de la estructura.

Al tribunal toca pesar evidencias

La tesis de la defensa introduce así un elemento decisivo para el proceso penal: la posibilidad de defectos ocultos y daños no visibles mediante simples inspecciones oculares. Esa diferencia técnica tiene consecuencias jurídicas directas.

Si el tribunal acoge la tesis del Ministerio Público, la acusación de negligencia se fortalecería alrededor de las modificaciones acumuladas en el techo y de la falta de control sobre las cargas añadidas durante años.

Pero si gana espacio la teoría de la defensa, el debate podría desplazarse hacia defectos originales de construcción, deterioros estructurales internos y problemas no detectables razonablemente, lo que modificaría el análisis sobre previsibilidad, deber de vigilancia y responsabilidad penal.

La disputa ya no es solamente sobre cómo cayó el techo de Jet Set, sino una confrontación entre dos narrativas técnicas incompatibles: una que habla de exceso de peso y otra que describe una estructura que se fue debilitando desde dentro hasta romperse sin aviso visible.

Al tribunal corresponderá decidir cuál de las dos versiones resiste mejor el peso de la evidencia.

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