Divorcio: cómo saber si se aproxima y qué hacer
La Dra. Luz Towns-Miranda es psicóloga clínica con práctica en la Ciudad de Nueva York.
Nota recibida De: Javier E. Gomez <javiergomeznyc-gmail.com@shared1.ccsend.com>
Por Dra. Luz Towns-Miranda
DOMINGO, 08 MARZO 2026.-- En mi columna anterior, me centré en el impacto de la custodia compartida en los hijos de padres divorciados. Ofrecí consejos útiles para minimizar las consecuencias negativas del divorcio y mantener relaciones familiares armoniosas, seguras y saludables cuando hay custodia compartida en dinámicas de separación que, a menudo, generan conflictos. Los estudios han demostrado que los divorcios caóticos, tóxicos y hostiles pueden causar traumas en los niños que perduran toda la vida.
Pero la custodia compartida (cuando ambos padres comparten la responsabilidad legal y/o física de un menor) surge después del divorcio. Pero, ¿qué ocurre con el divorcio en sí? ¿Existen señales que pudieran indicar a los padres (o a cualquier pareja) que su relación está fracasando y que la separación empieza a considerarse como una posibilidad? ¿Es el divorcio siempre inevitable, o existen maneras de prevenirlo, intentar salvar la relación y mantener a la familia unida si se busca ayuda a tiempo y de forma adecuada?
El psicólogo John Gottman, quien dedicó su vida a estudiar las relaciones y el comportamiento de las parejas durante los conflictos, descubrió que existen cuatro indicadores clave que pueden predecir el fracaso inminente de una relación. Estos “Cuatro Jinetes del Apocalipsis” (como él los llamó) tienen su raíz en “estilos negativos de comunicación”.
Según Gottman, cuando en una relación aparecen “la crítica, la actitud defensiva, el desprecio y la evasión”, es probable que la relación está condenada al fracaso, a menos que las personas involucradas tomen medidas y busquen ayuda para sanar y salvar la relación antes de que llegue a un punto irreversible o a la ruptura definitiva.
Mi consejo para los padres en medio de un conflicto es que busquen terapia, por separado. La premisa es que las personas entablan relaciones interpersonales y su comportamiento se basa en lo que aprendieron durante su infancia. Si tienen problemas en su matrimonio o relación, busquen terapia para poder manejar su malestar con el otro progenitor y no desquitarse con su pareja o la otra persona, ni delante de los hijos.
Además, acudir juntos a un terapeuta matrimonial puede ayudar a los padres a identificar y resolver sus problemas. Si no se abordan, los problemas persistirán y se agravarán, y es probable que experimenten un divorcio tras otro. El ciclo de familias rotas y relaciones fallidas no terminará hasta que logren reconocer que el problema no reside exclusivamente en la relación, sino que proviene de dinámicas y problemas anteriores en sus propias vidas.
Se necesita fuerza, determinación interior y humildad para reconocer que tus dificultades personales han afectado la relación. A menos que te abras y te permitas llegar a ese entendimiento, y trabajes para superarlas, el divorcio o el fracaso de la relación será inevitable.
En la mayoría de los casos, el problema en la relación está relacionado con la familia de origen de cada uno de los padres. Cuando un padre o ambos se dan cuenta de que el resentimiento está creciendo, alimentado por los “Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, necesitan comenzar a buscar ayuda.
Existen muchos recursos de autoayuda, incluyendo libros e incluso una serie de televisión llamada «Terapia de Pareja» (Couples Therapy), que muestra a parejas reales lidiando con conflictos. Ver la serie puede darles una buena idea de dónde provienen los conflictos en su propia relación y cómo, la mayoría de las veces, arrastran a su vida adulta, dinámicas y dificultades que experimentaron en la infancia.
El divorcio a veces es inevitable, sobre todo en casos de violencia, abuso (físico, mental, sexual, emocional, financiero), delitos y violaciones de la seguridad, entre otras diferencias irreconciliables. Pero el divorcio no siempre tiene que ser la solución cuando ambos padres se encuentran en un entorno seguro y ambos están comprometidos a detectar y manejar los indicadores de forma temprana.

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