Té frío o caliente? Beneficios para tu corazón y cerebro
MIÉRC0LES, 04 FEBRERO 2026.- Beber una taza de té es un ritual milenario que ahora se enfrenta a una nueva tendencia: la infusión en frío. Un estudio reciente de la Universidad de Pisa, publicado en la revista Food Chemistry, revela que la temperatura del agua no solo cambia el sabor, sino que transforma la química de la bebida.
Esta investigación confirma que elegir entre agua hirviendo o dejar reposar las hojas en frío influye directamente en los antioxidantes y nutrientes que recibe tu cuerpo. Ambas opciones ofrecen ventajas únicas para la salud cardiovascular y cerebral.
Los beneficios ocultos de la infusión en frío
Preparar el té en frío preserva mejor compuestos sensibles como la vitamina C y ciertos aminoácidos que el calor suele degradar. Este método permite que la bebida mantenga niveles elevados de catequinas, un tipo de antioxidante fundamental para el organismo.
Además de las ventajas nutricionales, el té frío ofrece una experiencia sensorial distinta. Al extraer menos taninos, el resultado es una bebida menos amarga y más suave. Es una opción ideal para quienes buscan evitar la acidez o la sensación de astringencia en el paladar.
El poder del té caliente y la cafeína
Por otro lado, el método tradicional con agua caliente sigue siendo una herramienta poderosa para extraer polifenoles y cafeína. El calor favorece la liberación de teaflavinas y epigalocatequina galato, compuestos esenciales para proteger las células del daño oxidativo.
Si buscas un mayor estímulo energético, el agua caliente es tu mejor aliada, ya que extrae una cantidad superior de cafeína en comparación con el agua fría. No obstante, los expertos sugieren un consumo moderado para evitar alteraciones en el sueño.
Un escudo para el corazón y la mente
Independientemente de la temperatura, el consumo regular de té mejora la función endotelial y reduce la inflamación sistémica. Diversos estudios científicos vinculan esta infusión con una reducción del colesterol LDL y una menor presión arterial.
Para el cerebro, los beneficios son igualmente sorprendentes. Los flavonoides presentes en el té negro y verde actúan como protectores frente al deterioro cognitivo. Ingerir de dos a cuatro tazas diarias podría disminuir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson.
¿Cuál es el mejor método para ti?
La ciencia concluye que no existe un método de preparación superior a otro de forma absoluta. La elección final depende de la calidad de las hojas, el tiempo de reposo y, sobre todo, tus preferencias personales.
Lo más importante para tu salud es integrar el té como un hábito constante dentro de un estilo de vida equilibrado. Ya sea una taza humeante en invierno o una versión refrescante con frutas en verano, tu corazón y tu cerebro agradecerán cada sorbo.

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