Muere joven de 16 años al ingerir sustancia tóxica con fines suicida en San Francisco de Macorís
Por Narciso Acevedo
EN SAN FRANCISCO DE MACORÍS, jueves, 26 feb. 2026.-- Hay dolores que no hacen ruido hasta que se vuelven irreparables.
La noche de ayer, el sector Los Jardines, en su segunda etapa, se sumergió en un silencio sepulcral tras conocerse la trágica noticia del fallecimiento de Rosanna Mejía De La Cruz, una adolescente de apenas 16 años cuya vida se apagó prematuramente.
Detrás de la frialdad de los informes policiales que hablan de una «sustancia tóxica», se esconde la desgarradora realidad de una joven que, según allegados, pudo haber estado librando una batalla interna contra una depresión que nadie logró descifrar a tiempo. Su partida no solo deja un vacío en su hogar, sino que pone de manifiesto la fragilidad emocional que acecha a nuestra juventud en la oscuridad de la soledad.
Una lucha en silencio
A pesar de los esfuerzos desesperados de vecinos y familiares que la auxiliaron y la trasladaron de urgencia a un centro de salud, la voluntad de vivir de Rosanna parecía haberse agotado minutos antes de que los médicos pudieran estabilizarla.
»Era una joven con todo un futuro por delante, pero a veces las sonrisas esconden tormentas que no sabemos leer», comentaba consternado un residente del sector, reflejando el sentimiento de culpa y asombro que hoy embarga a la comunidad.
Un llamado a la reflexión
El Ministerio Público y la Policía Nacional mantienen la investigación abierta para esclarecer las circunstancias finales, pero para los amigos y familiares, las respuestas técnicas no llenan el hueco del alma.
Este suceso es un recordatorio punzante de que la depresión no es una «etapa», sino una herida profunda que requiere atención, escucha y, sobre todo, una red de apoyo que no juzgue.
San Francisco de Macorís hoy llora a una hija, a una amiga y a una estudiante, mientras la sociedad se pregunta cuántas voces más se están apagando en el silencio de sus habitaciones.

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