"No la cuidaron"

 
Niña Brianna.

POR TAHIRA VARGAS GARCÍA

SÀBADO, 10 ENERO 2026.- Recientemente se publicó el caso de la niña de tres años, Brianna Genao González, víctima de secuestro, violación sexual y homicidio por dos tíos, hermanos de su madre.

Las violaciones sexuales contra niñas y adolescentes menores de 19 años están en aumento en el país, según los datos que ofrece la “Encuesta nacional de agresiones sexuales contra la mujer” (Cipaf 2024). Se evidencia un incremento de un 53.8% de la tasa de casos de violencia sexual en niñas y adolescentes entre 10 y 19 años, pasó de 13 en 2013 y 2019 a 20 en el 2022. Igualmente, en niñas de 5 a 9 años.

Resulta preocupante este incremento; como ejemplos son los casos ocurridos en el año 2025 de varias niñas menores de 10 años violadas por familiares y personas cercanas y este caso reciente en Puerto Plata de una niña de 3 años con sus tíos, depredadores sexuales y homicidas.

El tratamiento del caso de abuso sexual de la niña de Puerto Plata en las redes sociales está marcado (como en muchos casos anteriores) por la culpabilización de las madres y mujeres cuidadoras disminuyendo e invisibilizando la responsabilidad de los que cometieron la violación sexual y el crimen contra la niña.

Este abordaje desvía la atención sobre las causas de las violaciones sexuales contra niñas y adolescentes perpetradas por hombres que son parte de su familia, quienes aprovechan las relaciones primarias y de confianza para secuestrarlas y agredirlas sexualmente.

Como sociedad no nos cuestionamos este comportamiento reiterativo de muchos hombres que son pedófilos y están en las familias aprovechándose del permiso que le da culturalmente su relación familiar con las víctimas para ser ignorados, desconociéndose los riesgos que corren las niñas y adolescentes en el entorno familiar desde esta cercanía cotidiana.

Los mensajes sobre el cuidado de las violaciones sexuales que predominan en nuestra cotidianidad están reducidos a “hombres extraños” no así de aquellos que son parte de la familia.

El abuso sexual es invisible y legitimado. No se denuncia, no se registra por su normalización histórica y social. Solo aparece en escándalos públicos como el ocurrido recientemente.

Erradicar los abusos sexuales es una tarea de toda la sociedad, para ello tenemos que generar cambios en la población masculina, sus conductas agresoras y de visión de la población femenina como objeto sexual. Ningún hombre o adolescente tiene permiso para agredir sexualmente a ninguna niña, adolescente o mujer independientemente de que esté sola o acompañada, vestida o desnuda. Enseñar el respeto al cuerpo de las mujeres, niñas y adolescentes debe ser una prioridad de Estado y de todos los sectores de la sociedad.

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