Lolo, el último pregón de Bayaguana
Por Manuel A. Vega /El Caribe
EN BAYAGUANA, jueves, 08 enero 2026:- En las calles de Bayaguana, el nombre de Juan Isidro Morla de la Cruz podría no detener el tráfico, pero el apodo de “Lolo” es una institución.
Por décadas, su figura ha sido parte del paisaje del parque municipal, repartiendo noticias y sacando brillo al calzado de sus compueblanos.
Hoy, sin embargo, es él quien necesita ser la noticia principal.
El caso de Lolo no es solo la historia de un hombre; es el retrato de un oficio en extinción.
Como «canillita», Lolo ha sido el mensajero de la historia dominicana, entregando en mano el acontecer nacional cuando el internet era una quimera.
Hoy, con la prensa impresa en retirada y sus fuerzas físicas mermadas, este servidor de la comunidad confiesa una realidad amarga, pues limpiar zapatos le genera más que vender diarios, pero ninguna de las dos cosas le alcanza para vivir con dignidad.
Es una ironía dolorosa que un hombre que ha dedicado su vida a desearle salud y bienestar a cada transeúnte, carezca hoy de lo más básico.
Lolo no tiene una tarjeta de «Supérate», no recibe una pensión del Estado y no cuenta con el respaldo de la seguridad social.
Mientras el sistema a menudo favorece a quienes «nunca han movido una pluma» —las famosas «botellas» que drenan el erario—, personajes como Lolo quedan en el olvido burocrático.
¿Qué le debe la patria a Lolo?
Le debe, como mínimo, una vejez sin el peso de la miseria. Una pensión digna no es una dádiva, es un acto de justicia social para quien ha trabajado de sol a sol de manera honesta.
Hacemos un llamado a las autoridades de la Gobernación Provincial y a los organismos de asistencia social para que miren hacia el parque de Bayaguana.
Gestionar una pensión para Lolo no es solo ayudar a un hombre; es dignificar el trabajo informal y reconocer que los héroes cotidianos, aquellos que saludan con alegría a pesar de sus carencias, merecen terminar sus días con el respaldo de la nación a la que sirvieron.
Es hora de que Lolo deje de pregonar noticias ajenas y reciba, por fin, la buena noticia de su propia tranquilidad.
Se apela directamente a las autoridades locales y nacionales, para que corran al auxilio de Lolo, que más que una estampa viviente, es una figura icónica de la cotidianidad en Bayaguana.
Una pensión para Lolo, no hace más pobre al Estado, pero gestionarla cuestiona la sensibilidad humana de las autoridades municipales de Bayaguana, y provinciales de Monte Plata.
Hagamos feliz a un hombre que no solo pregona periódicos y lustras zapatos en el parque municipal, sino que ha Sido testigo histórico del desarrollo de Bayaguana.

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