Envejeciente de Miches afirma que por tener fe en Dios està viva

 

La casa de Juana quedó sin zinc debido a que la brisa se llevó todo y tanto su hijo como ella solo pensaban cuál era el camino a tomar para salir con vida.

JUEVES, 22 SEPTIEMBRE, 2022: Contó que solo pedía a Dios salir bien junto a su hijo, quien se dirigía hacia su habitación con una niña cargada y fue tumbado por la brisa que entraba de repente en la casa. Sus artículos se movían de un lado para otro y a las 4:00 de la mañana voló la primera hoja de zinc.

República Dominicana: Los vientos provocados por el huracán Fiona eran como «si se estuviera acabando el mundo», según lo que vivió la señora Juana Hernández Echavarría, de 89 años, quien reside en el municipio de Miches, provincia El Seibo.

Vive en la parte alta de la carretera que da hacia el municipio, por lo que los vientos golpearon su residencia de forma directa. De hecho, todavía la tarde este martes la brisa no dejaba a los vecinos y amigos ayudarla con la reparación de la vivienda.

Hernández afirma que la madrugada del lunes será una fecha nunca olvidada ya que recordará este fenómeno como uno de los más catastróficos que ha dejado daños innumerables en el lugar.

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Contó que solo pedía a Dios salir bien junto a su hijo, quien se dirigía hacia su habitación con una niña cargada y fue tumbado por la brisa que entraba de repente en la casa. Sus artículos se movían de un lado para otro y a las 4:00 de la mañana voló la primera hoja de zinc.

«Nosotros por tener fe en Dios estamos vivos, porque esto dio duro aquí. Sentí la puerta cuando tumbó al hijo mío que iba cargando a su hija, yo me volví loca», Juana Hernández Echavarría “

Fuente de sustento

A pesar de su edad no se detiene. La señora Juana Hernández a sus 89 años se dedica a la venta de yuca, dinero que la ha ayudado a sustentarse y pagar los gastos de sus medicamentos de la presión.

El dolor no la ha detenido y este martes sacó las yucas a las afueras de su residencia para venderlas y así poco a poco volver levantar «mi pedazo de tierra».

La señora Juana quedó casi sin nada, pero aun así pide por sus vecinos cercanos, quienes sus casas estaban construidas de zinc a su totalidad y fueron desbaratadas por el huracán.

«Si quieren que a mí no me ayuden en nada, pero hay gente aquí que sí lo necesita, necesitan ayuda porque quedaron en la calle totalmente», manifestó.

El dolor no la ha detenido y este martes sacó las yucas a las afueras de su residencia para venderlas y así poco a poco volver levantar «mi pedazo de tierra».

Juana es una señora muy querida del lugar y desde que ocurrió el evento varias personas han acudido para ver cómo la ayudan.

Miches fue uno de los lugares que más sintió el impacto del huracán Fiona, donde dejó decenas de viviendas destruidas y el municipio totalmente incomunicado.

Autoridades del municipio trabajan en conjunto con el Gobierno para realizar levantamientos del lugar y acudir en auxilio de los más necesitados.

Diario Libre


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