Tres hermanas abusadas por su padre que piden Justicia: el acusado está libre y es remisero

La casa del acusado situada en el barrio El Dorado, en la ciudad bonaerense de Quilmes

Melanie Delgado, una de las víctimas, habló con cronica.com.ar sobre el calvario que sufrió de pequeña a manos del acusado, quien sigue su vida con normalidad.

Por Belén Corvalán

Tres hermanas. Un padre abusador, y una infancia repleta de episodios de amenazas y violencia verbal y física. Aunque las víctimas dieron su testimonio en primera persona ante la Justicia sobre el calvario que vivieron de pequeñas, hasta el momento el denunciado sólo estuvo preso no más de dos horas en 2018, y actualmente goza de libertad plena: formó su nueva familia y trabaja como chofer en una remisería en la localidad de San Francisco de Solano. Según las últimas noticias que obtuvieron, la fiscalía de Florencio Varela, afirman que habría encajonado la causa por abuso sexual simple agravado por el vínculo.

Una historia de abusos y de violencia

Melanie Delgado tiene 22 años y sufre depresión. Desde que tiene uso de razón fue víctima y testigo de la violencia sin límites que su padre ejercía sobre ella, su hermana mayor y su mamá.

"Sufríamos mucha violencia verbal, y física. Mi papá trabajaba como vigilador de noche en una empresa, y cuando volvía de trabajar, siempre encontraba un motivo para golpearnos", relató en diálogo con cronica.com.ar. En una ocasión, su padre golpeó a su hermana menor que en ese entonces tenía 2 años.

El infierno que sufría Melanie y su familia salió a la luz en el 2005 cuando con sólo 5 años le confió a su abuela materna por primera vez lo que pasaba en la vivienda situada en la ciudad bonaerense de Florencio Varela, cuando se quedaban al cuidado de su padre, porque su mamá se iba a trabajar.

"Ella me decía que estaba cambiante, y ahí le pude contar que mi papá, a mi hermana y a mí, nos tocaba cuando nos bañaba, y que nos había enseñado cómo tocarle sus partes", recordó la víctima, quien también puntualizó que todos los abusos ocurrían junto a su hermana mayor. "Despés que yo hablé ella también habó", dijo. No lo había contado antes, "porque pensaba que no le iban a creer".

No obstante, en el colegio de las niñas en Florencio Varela también habían surgido algunos síntomas que indicaban que algo no andaba bien. La mayor de las nenas había comenzado con dolores de cabeza y problemas en brazos y piernas. También defecaba con sangre. Además, generaba peleas con sus compañeros, buscando protección en personas mayores y únicamente mujeres. Ambas decían que no querían que su padre las fuera a buscar.

Cuando Melanie, con solo cinco años, le pudo contar a su abuela que su papá la manoseaba, lloró desconsoladamente. "Mi abuela me dijo que ibamos a hablar con mi mamá cuando llegara del trabajo", recordó. Al enterarse, la madre hizo la denuncia en la comisaría de Florencio Varela, pidió la intervención de un juez de menores y un pediatra para sus hijas. A su vez, se separó del padre de las nenas, y se fueron a vivir a la casa de la abuela, aunque "todo el tiempo sufrían amenazas", puntualizó Melanie.

La calificación que pesaba sobre el acusado era de "delito de abuso sexual simple agravado por el vínculo". El informe psicológico de una perita luego que las menores fueran sometidas a cámara Gesell, validó los dichos de ambas.

En agosto de 2011, llegó la primera audiencia preliminar para el juicio ante el Tribunal Oral N°5. Alfredo Samprón Noel, fiscal de juicio, pidió un procedimiento abreviado y mantener, por otra parte, la calificación que pesaba sobre el acusado de "delito de abuso sexual simple agravado por el vínculo de parentesco en concurso real con exhibiciones obscenas". Además, pidió la pena de tres años de cárcel.

El 15 de septiembre de ese año, los jueces que en ese entonces integraban el TOC N°5, Juan Martín Mata, Gustavo Farina y Mónica Rodríguez de Piuma acordaron de forma unánime un juicio abreviado. El juez Mata, presidente del tribunal, consideró acreditado, de cara a las pruebas compiladas que el acusado abusó de sus hijas "mediante tocamientos en la zona genital, para luego chuparse los dedos y bajarse los pantalones y calzoncillos, exhibiéndoles sus genitales" mientras su mujer se iba a trabajar. El acusado recibió los tres años que pidió el fiscal, no de cumplimiento efectivo. La pena, decidió el Tribunal, quedó en suspenso.

En el infierno una vez más

Después de vivir en un hogar para niños por conflictos con su mamá, a los 15 años Melanie se fue a vivir con su padre y su nueva familia. "Yo lo noté cambiado, pensé que tal vez con sus nuevas hijas había cambiado", contó Melanie. Pero el infierno volvió a hacerse realidad.

"Volvió a hacer lo mismo. Me manoseaba, cuando mis hermanas dormían, y yo me estaba levantando. Fue así por años", describió la joven de 22 años.

Y agregó: "No tuve la valentía de contárselo a nadie hasta que cumplí 19 años y conocí a mi actual pareja". Además, Melanie era víctima de las constantes amenazas: "Hasta los 21 años me decía que no me podía ir de su casa".

Por ese entonces, Melanie cuidaba a sus dos hermanas menores del nuevo matrimonio de su padre, de 11 y 3 años. Era enero de 2020, recordó, cuando su hermanita de 11 empezó a manifestar que tenía dolores en la parte de la vagina.

"Ella no me quería contar que le pasaba. Entonces pedí un turno con un ginecólogo en un consultorio prepago. En la consulta, le conté que la nena estaba con dolores vaginales, y cuando la revisaron la médica me dijo que mi hermanita era abusada". Inmediatamente la derivaron al Hospital Garrahan. "Mi hermana no podía caminar porque tenía toda la zona inflamada, por un herpes que tenía en la vagina", relató Melanie.

En ese entonces la menor negaba que fuera su padre el autor de los abusos. "Yo me imaginaba, pero quería que ella me lo diga", contó Melanie. Además, le contó a la mamá de su hermana menor lo que estaba pasando. La historia fue la misma. La mujer hizo la denuncia en la fiscalía de Quilmes y se separó del hombre. Sin embargo, dos años después, el escenario es el mismo. El acusado vive en el barrio El Dorado, en la ciudad bonaerense de Quilmes, junto a una nueva pareja, mientras trabaja como chofer en una remiseria en San Francisco Solano.

Recién hace dos meses atrás, la menor que hoy tiene 14 años fue llamada para declarar ante la Justicia. Ahí contó por primera vez que era su papá el autor de los abusos sexuales que sufría.

"Antes no tenía fuerzas porque no me sentía protegida, pero ahora sí", le dijo con firmeza a Melanie, la adolescente, quien se sumó al pedido de Justicia junto a sus dos hermanas mayores.

Fuente: cronica.com.ar / Argentina /.

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