La dimisión del enviado a Haití de Biden agrava la polémica sobre la frontera

 

Por Agencias  

EN WASSHINGTON, (EFE),  Jueves, 23 Sept., 2021: La dimisión del enviado especial de EE.UU. a Haití agravó este jueves la polémica sobre la gestión de la crisis fronteriza de la Casa Blanca, que evitó responder a las críticas sobre sus deportaciones masivas de migrantes haitianos.

Daniel Foote, que ejercía desde julio pasado como encargado especial de Haití en el Departamento de Estado, circuló este jueves entre los medios una carta en la que anunciaba su dimisión inmediata, en protesta por el "trato inhumano" del Gobierno estadounidense a los migrantes haitianos.

"No dejaré que se me asocie con la decisión inhumana y contraproducente de Estados Unidos de deportar a miles de refugiados e inmigrantes indocumentados a Haití, un país donde los diplomáticos estadounidenses están confinados en recintos seguros debido a los peligros de las bandas armadas", escribió Foote.

UNA POLÍTICA "PROFUNDAMENTE ERRÓNEA"

El diplomático de carrera consideró "profundamente errónea" la política que está llevando a cabo el Gobierno del presidente Joe Biden con respecto a Haití y denunció que sus recomendaciones al respecto han sido "ignoradas y desestimadas".

Su renuncia reforzó la controversia sobre la situación en la frontera con México, que han cruzado en los últimos días miles de migrantes, la mayoría haitianos, a los que EE.UU. ha deportado en muchos casos a Haití y a los que en ocasiones ha tratado con agresividad, como muestran fotografías y videos.

Inicialmente, el Departamento de Estado reaccionó de forma tibia a la dimisión de Foote: en un primer comunicado enviado a algunos medios, agradeció al diplomático su servicio y aseguró que estaba diseñando medidas para proporcionar más "asistencia" a los haitianos a los que deporta.

Sin embargo, en un segundo comunicado, criticó duramente la gestión de Foote, negó que hubiera "expresado preocupaciones sobre migración" a sus superiores y alegó que sus sugerencias sobre Haití se descartaron porque no eran "buenas".

"Algunas de esas propuestas se consideraron dañinas para nuestro compromiso con la promoción de la democracia en Haití, y fueron rechazadas", afirmó en el comunicado el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price.

EL GOBIERNO LO ACUSA DE MILITARISTA

La "número dos" del Departamento de Estado, Wendy Sherman, fue más allá y aseguró que Foote había llegado a proponer el despliegue de tropas estadounidenses en Haití.

"Una de las ideas que tuvo el señor Foote fue enviar a los militares estadounidenses de vuelta a Haití (...). Era simplemente una mala idea", dijo la subsecretaria de Estado en una entrevista con el grupo de diarios McClatchy.

Con esa reacción, el Departamento de Estado evitó responder directamente a las críticas de Foote sobre el trato de EE.UU. a los migrantes, los problemas que supone deportarlos a un país en crisis como Haití y la interferencia política de la Administración Biden en los asuntos internos de esa nación.

En su carta, Foote alegó que Haití necesita "la oportunidad de diseñar su propio camino" sin convertirse en "marioneta" de potencias internacionales y denunció el apoyo público que Estados Unidos está expresando a Ariel Henry como primer ministro interino del país.

"La soberbia que nos hace creer que deberíamos elegir al ganador (de las elecciones haitianas) -de nuevo- es impresionante", subrayó el diplomático, exembajador estadounidense en Zambia.

Muchos observadores creen que el apoyo estadounidense ha sido clave para que Henry se mantenga como líder interino de Haití, incluso después de que un fiscal pidiera investigarlo por su posible implicación en el magnicidio en julio pasado del presidente Jovenel Moise.

Preguntada al respecto, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, respondió en su rueda de prensa diaria que lo que apoya EE.UU. es "un proceso liderado por los haitianos" para resolver su crisis política y convocar elecciones y que no respalda "a ningún grupo político en particular".

SIGUEN LAS DEPORTACIONES

La renuncia de Foote llegó días después de que se publicaran imágenes polémicas del trato a migrantes en la frontera sur por parte de agentes de la Patrulla Fronteriza subidos a caballo, que han provocado críticas a Biden de figuras de su propio partido y de activistas por los derechos de los migrantes y de las personas negras.

Muchos de ellos, como el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, han ido más allá de exigir un mejor trato para los migrantes y han pedido a la Casa Blanca que detenga las deportaciones masivas a Haití.

No obstante, la reacción de la Casa Blanca se ha centrado en expresar su condena al maltrato de inmigrantes que muestran las imágenes e investigar el incidente, sin responder a las preocupaciones acerca de la deportación de esas personas vulnerables a un país violento y sumido en crisis como Haití.

La portavoz de la Casa Blanca anunció este jueves que sus agentes migratorios dejarán temporalmente de usar caballos para patrullar el sector de la frontera de Del Río, por donde han cruzado los miles de inmigrantes, pero defendió las expulsiones de haitianos y defendió incluso que "no son deportaciones".

Psaki precisó que "quedan menos de 5.000 migrantes" en la zona de Del Río, donde alrededor del triple de esa cifra llegaron a concentrarse en un campamento improvisado bajo un puente internacional, y que desde el domingo se ha expulsado a Haití a más de 14.000 haitianos en 12 vuelos.

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