FOGARATE: ¡Que viva la lluvia!


Llueve. Simplemente llueve. Como para olvidarse de un mordiente país y aplazar la palabra que pide, la palabra que clama, la palabra que hie­re, la palabra que ofende. Llueve. Simplemente llueve. Como para declararse indiferentes ante el discurso que promete lo que nunca se cumple, la sonrisa de puro maquillaje y el compromiso de inmediato olvido. Llueve, simplemente llueve, como homenaje a la flor, co­mo regalo a la fruta, como re­galo al amor de los amantes. Llueve. Simplemente llueve. Mientras llueva, olvidemos elecciones, campañas, caravanas y candidatos. ¡Que viva la lluvia, carajo!
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