LAS LIBERALIDADES. Los testamentos (8 de 13)


En su obra Sucesiones y liberalidades, el Dr. Artagnan Pérez Méndez cita la definición de testamento que ofrece el Código Civil en su artículo 895 como un acto por el cual dispone el testador, para el tiempo en que ya no exista, de todo o parte de sus bienes, y que puede revocar mientras viva.

El testamento presenta las siguientes características:

1ero. Es un acto unilateral, por ser obra exclusiva del testador, cuya voluntad es suficiente para los legados en provecho de otra persona, la cual es acreedora o propietaria a partir de la muerte del testador de los bienes que constituyen el legado.

Dos personas no pueden hacer un testamento en un mismo acto, ni en beneficio de un tercero, ni de modo recíproco, es lo que expresa el artículo 968 del Código Civil. El motivo de esta prohibición es el carácter contractual que implica la expresión de dos voluntades y hace posible el testamento.

2do. Acto solemne, conforme a las reglas prescritas y determinadas por la ley, de modo que el legislador asegura que la manifestación de la voluntad adquiera la mejor certidumbre y disipe toda duda.

En caso de que un pretendido legatario alegue al momento de reclamar el legado que no le es posible presentar el testamento porque se ha perdido o por causa de fuerza mayor, se puede suponer que el testamento ha sido hecho y posteriormente destruido u ocultado por otra persona. En tal caso, pueden distinguirse dos hipótesis sobre la situación:

· Si el testador estando vivo ha destruido el testamento, esta destrucción equivale a su revocación. En caso de que por obra de un tercero o por fuerza mayor estando aún vivo el testador nada impedía que este rehiciera el testamento, aunque queda la posibilidad de que ignorase la destrucción.

· Para el caso de que la destrucción del testamento se ha producido después de la muerte del testador, la jurisprudencia dispone que el pretendido legatario puede hacer la prueba por todos los medios, inclusive por testigos y hasta por simples presunciones. La prueba es siempre libre cuando a consecuencia de fuerza mayor el donatario está despojado del título, conforme al artículo 1348 del Código Civil: no se trata de probar cual ha sido la voluntad del testador, sino de establecer como se manifestó esa voluntad.

3ero. Solo contiene legados, pudiendo ser los legatarios herederos universales, a título universal o particulares.

Algunas disposiciones testamentarias, por no referirse a los bienes del disponente, constituyen legados:

· La designación a la madre de un consejo o de un tutor para los hijos después de la muerte del padre o de la madre.

· Un reconocimiento de deuda.

· Disposiciones relativas a los funerales.

· La designación de un ejecutor del testamento.

· La revocación total o parcial de un testamento anterior.

En sentido estricto, un acto que no contenga legados no debe considerarse como testamento y, si en el mismo acto hay legados y otras disposiciones que no los contengan, parece que se trata de dos actos y la validez de cada disposición dependerá del contenido y observancia de los preceptos legales.

4to. En el testamento, el legatario adquiere el bien legado solo cuando ocurra la muerte del testador.

5to. El testamento es siempre revocable y hasta el día de su muerte el testador conserva la facultad de revocarlo o modificarlo.

De conformidad con el artículo 969 Código Civil, existen principalmente tres clases de testamento: el ológrafo, el público o auténtico y el místico o secreto.

De conformidad con el artículo 970 del Código Civil, el testamento ológrafo exige como única formalidad que sea escrito por entero, firmado y fechado de mano del testador. Esta forma de testar presenta ventajas:

· Fácil de redactar, porque no exige la solemnidad de otras formas.

· Su revocación es fácil.

· Es la más discreta de todas las formas, porque no requiere la presencia de testigos ni la intervención de un notario.

· Es la forma más económica.

Su inconveniente principal es que está más expuesto a pérdida o destrucción.

En cuanto a las formas del testamento ológrafo, el Dr. Artagnan Pérez Méndez nos explica que el mismo debe estar escrito por entero por el testador, por las siguientes razones:

· Debe ser escrito entero por el testador, ninguna de sus palabras escrita por un tercero o quedaría viciado si terceros agregan, interponen o Intercalan palabras o frases aunque sean aclaratorias, a menos que hayan sido puestas sabiéndolo o consintiéndolo el testador y en su presencia.

· Las interlíneas no invalidan el testamento si han sido hechas en la ignorancia del testador o, si operados en su conocimiento, se refieren por ejemplo a un proyecto de modificación al cual el testamento no haya dado conclusión.

· Es nulo si es escrito por el testador mientras un tercero le lleva la mano, pero es válido si el testador se hace asistir de un tercero por el estado de su visión o si le pone la mano sobre la hoja de papel.

· Puede ser escrito a pluma, bolígrafo o a lápiz crayón, sobre papel o cartón y algunos admiten su licitud habiéndose escrito sobre un muro o pared, o por medio de una carta.

Sin fecha el testamento ológrafo no tiene validez por las siguientes razones:

· La fecha es un medio para saber si el testador era capaz en el momento en que ha manifestado su voluntad.

· En caso de pluralidad de testamentos, la fecha determinará cuál fue la última voluntad.

Una fecha falsa, es decir, alterada con fines de fraude, o simulada, entraña la nulidad del testamento. Sin embargo, puede ocurrir que el testador cometa una equivocación que puede probarse por cualquier medio y ser válido el testamento.

La firma del testador debe ser la que siempre lo ha individualizado, su firma usual, y puede ser estampada en cualquier lugar del testamento.

El artículo 970 del Código Civil exige, para que el testamento ológrafo surta sus efectos, cumplir algunas formalidades posteriores: una es facultativa y la otra es obligatoria:

· Es obligación facultativa el depósito antes de la muerte del testador en el estudio de un notario si se quiere para fines de seguridad, con la única obligación del notario de extender un recibo. También puede ser depositado en una caja de seguridad.

· Como formalidad obligatoria, haya herederos o no, de conformidad con el artículo 1007 del Código Civil, que la persona que lo tenga en su poder o quien lo encuentre lo presente antes de ponerlo en ejecución al juez presidente del tribunal de primera instancia del distrito en el cual se abra la sucesión, quien lo abrirá si está cerrado y extenderá acta de presentación, de apertura y del estado del mismo y ordenará que sea entregado al notario que él asigne.

El testamento ológrafo es un acto bajo firma privada y a los herederos a quienes se le opone tiene derecho a declarar que no lo conocen o que no conocen la firma ni la escritura de su autor, conforme establece el artículo 1223 del Código Civil.

Los impugnantes de un testamento podrían recurrir al procedimiento de verificación de escritura, correspondiendo el fardo de la prueba al legatario, conforme lo dispuesto por el artículo 1324 del Código Civil. La jurisprudencia admite esta solución en principio, pero lo deroga en el caso en que hay un legatario universal y no deja herederos reservatarios. En tal situación

el legatario obtiene el envío en posesión. La doctrina se ha mostrado contra esta posición y dispone que en todo caso corresponde al legatario hacer la prueba.

El testamento ológrafo hace plena fe de su fecha por sí mismo, si se supone que su escritura no es discutida o si ha sido verificado. Sin embargo, la fe de esa fecha puede ser discutida bajo ciertas condiciones:

· En principio, puede ser discutida por todos los medios, aunque se deduzcan del contexto mismo del acto.

· Si se refiere o hace alusión a un acontecimiento que materialmente no puede coincidir, la impugnación es procedente.

Cuando se invoca la falsedad de la fecha como resultado de un fraude, de una captación o de la insanidad de espíritu del testador, los interesados pueden recurrir a todas las pruebas aunque sean extrínsecas.

Sobre el testamento auténtico llamado también por acto público, el Dr. Artagnan Pérez Méndez lo define como el que se otorga por un notario, quien lo redacta a medida que el testador lo va dictando.

En su artículo 32, la ley 301 del 1964 sobre notariado dispone que el testamento público o auténtico debe otorgarse ante notario en presencia de dos testigos, siendo en nuestro país la forma más aceptada, a pesar de ser la más costosa.

Las formalidades en cuanto al testamento público o auténtico se refieren a:

· Los testigos, dos que puedan escribir ante un notario.

· La capacidad de los testigos: mayores de edad, dominicanos y en pleno goce de los derechos civiles, y no podrán asistir como tales los legatarios ni parientes afines hasta el cuarto grado inclusive, ni los oficiales del notario que otorga el documento, es lo que dispone el artículo 975 del Código Civil, quienes aseguran con su presencia que el testador ha consentido libre y voluntariamente y deben dar testimonio de la conformidad de las palabras del testador, por lo que podemos concluir que no pueden ser testigos: ciegos, sordos, idiotas, retardados mentales o quienes no entienden el idioma castellano, afirma el Dr. Artagnan Pérez Méndez.

· Dictado del testamento en la presencia ininterrumpida de los testigos y el notario, quien debe escribirlo, sea a máquina o a mano. Al finalizar el dictado, el notario debe leer el texto completo en presencia de los testigos y de todos esos detalles debe dejar mención expresa en el acto. Durante la escritura, el notario podrá hacer correcciones siempre que no desvirtúe el sentido exacto de la voluntad del testador.

· Mención del cumplimiento de las formalidades exigidas por el Código Civil, dejando la debida constancia en el acto de que las mismas han sido observadas y de que se les ha dado cabal cumplimiento, es lo que dispone el Código Civil en su artículo 972.

· La firma en presencia de los testigos y del notario, al pie y al margen en todas las hojas. Si el testador declara que no sabe o que no puede firmar, solo firmarán los testigos y el notario, y el testador estampará sus huellas digitales en el lugar donde debe firmar.

Las formalidades especiales para los actos auténticos deben observarse también para los testamentos auténticos o públicos, a los cuales deberá agregarse la hora de inicio y la del final de la redacción. Entre las formalidades generales requeridas por la ley del notariado pueden señalarse las siguientes:

· La fecha: el día, el mes y el año, así como el lugar: ciudad, municipio y provincia. Si el notario ha tenido que trasladarse fuera de su estudio, debe hacer constar en el acta la petición de trasladarse a la casa del testador y la circunstancia por la cual éste no pudo comparecer al estudio del notario, declarando que por tal razón hubo de instalar estudio ad hoc para recibir el acto.

· Al igual que los demás actos auténticos, el testamento debe escriturarse en un mismo y solo contrato, en el anverso y reverso de la hoja de papel, en el idioma español, sin abreviaturas, blancos, lagunas ni intervalos. Contendrá los nombres, apellidos y

números de cédulas de identidad y electoral del testador y de los testigos, quienes deben estar domiciliados en la demarcación del notario. Las palabras omitidas en el texto se escribirán al margen, frente a la línea a la cual correspondan y serán salvadas al final del acto y, cuando por su cantidad no puedan escribirse al margen, se pondrán al final con la llamada conveniente en el sitio al cual correspondan y expresamente aprobadas por todas las partes: testador, notario y testigos.

· Los notarios no deben escriturar testamentos en los cuales sean testadores o legatarios ellos o sus parientes o afines en línea directa o colateral hasta el cuarto grado incluido.

· Los notarios pueden recibir testamentos a cualquier hora o día de la semana, incluyendo días festivos.

El testamento místico es aquél escrito por el testador u otra persona y firmado por el primero, quien lo deposita, firmado y sellado en manos de un notario y testigos. El notario que lo recibe escritura un acto encima del sobre o cubierta que lo contiene, conforme las formalidades contenidas en el artículo 976 del Código Civil.

La utilidad del testamento místico es doble: asegura su conservación en manos del notario y permanece secreto, ya que se entrega cerrado.

El testamento místico o secreto está sometido a formalidades contenidas en los artículos 976, 977 y 979 del Código Civil:

· El testador personalmente lo entregará ante testigos al notario, quien lo hará cerrar y sellar en su presencia y la de los testigos.

· El testador lo entregará cerrado y sellado o lo hará cerrar y sellar ante seis testigos y el notario, quien levantará acta escrita sobre el papel o pliego que le sirva de cubierta, la cual será firmada por el testador, el notario y los testigos.

· Si el testador no sabe firmar o si no ha podido hacerlo, después de dictar sus disposiciones será llamado un nuevo testigo, quien firmará el acta con los demás y se hará mención de la causa de su presencia.

· Si el testador no puede hablar pero sí escribir, podrá hacer testamento místico fechado y firmado de su puño y letra. Encima del acta de suscripción escribirá que el papel contiene su testamento y en el acta que extenderá el notario mencionará que el testador ha escrito aquellas palabras en su presencia y en la de los testigos y además se observarán las reglas del artículo 976 del Código Civil.

Vistas las características del testamento místico y el contenido de los artículos anteriormente citados, el Dr. Artagnan Pérez Méndez considera los siguientes asuntos: un ciego no puede testar en forma mística; un mudo puede testar en forma mística siempre que pueda escribir; los legatarios y sus parientes o afines instituidos en el testamento son capaces para ser testigos, dado el carácter secreto del testamento místico; los dependientes del notario pueden figurar como testigos, salvo las disposiciones en contrario de la ley del notariado; el testamento místico donde resulten beneficiados el propio notario o cualquiera de sus parientes o afines es válido.

En todo testamento místico hay dos actos diferentes: el testamento mismo y el acta de depósito que redacta el notario, de lo que resultan dos consecuencias:

· El testamento nulo como testamento místico, tendría que valer como testamento ológrafo si ha sido escrito, fechado y firmado por el testador.

· En cuanto a la fuerza probante se puede distinguir entre las dos partes del testamento: el acta de suscripción que hace fe de su contenido por su carácter auténtico y el acto de disposición testamentaria que como acto privado, no tiene la misma fuerza probatoria.

El artículo 1001 del Código Civil dispone que se observarán, a pena de nulidad, las formalidades a que están sujetos los diversos testamentos por las disposiciones de la lección primera del capítulo quinto del Código Civil.

ÁGUEDA RAMĺREZ DE RODRĺGUEZ

25 de noviembre 2019
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