LA VIEJA Y OLVIDADA PRENSA BARAHONERA

 
La prensa barahonera se inicia formalmente con el surgimiento del periódico “El Birán”, en 1913, bajo la dirección de M. Nicanor Espinal; ocho años más tarde, el profesor José A. Robert, escritor, maestro, periodista y munícipe barahonero lanza a la luz pública “El Bahoruco”, medio periodístico de mucho interés.

Las publicaciones se caracterizaban por insertar en sus páginas noticias de naturaleza cultural, orientación que trascendió los medios locales, y en el tiempo los periodistas se destacaron por hacerse eco de las noticias culturales y sociales en general. De manera que hombres de la prensa como Julio E. Lembert Peguero, quien laboraba para el Listín Diario, y Rogelio Vásquez Acosta, éste fue corresponsal de El Caribe, ambos limitaban sus notas y reportes a esas especialidades.

Luego del ajusticiamiento de Trujillo, el ejercicio periodístico comenzó a cambiar y la aparición de medios abiertos y avanzados como “Noti-tiempo” de Radio Comercial; “Radio Mil Informando, de Radio Mil; “Noticiario Cristal”, de Radio Cristal; “Radio Reloj Nacional”, de Radio Continental, y el periódico vespertino “El Nacional de Ahora”, le dieron un giro muy significativo a la manera de informar y al contenido de la noticia, y surgieron dinámicos corresponsales que se involucraron en las denuncias y la búsqueda de la noticia que se producía día a día.

 
Bienvenido Matos Pèrez


Con la Guerra de Abril de 1965, la revista ¡Ahora! Con sus reportajes sobre las acciones de la contienda, la circulación del periódico “Patria”, surgido del seno de los constitucionalistas y que llegaba a Barahona, gracias al chofer Rolando Matos, quien por ello fue torturado por órdenes del mayor Eladio Marmolejos, murió como consecuencia de ello. El profesor Víctor Tavárez, también patrocinaba que estas publicaciones llegaran a Barahona.

Luego, los excesos y la intolerancia se convirtieron en tragedia, las amenazas, persecuciones y represión, fue una constante contra la prensa durante los 12 años de gobierno de Joaquín Balaguer, a niveles tan alarmantes que el propio presidente expresó en determinados momentos, que todo era obra de fuerzas incontrolables.

El presidente Balaguer asumió el poder en medio de fuertes críticas y cuestionamientos por el accidentado “proceso electoral”, el primero de junio de 1966, y se posesionó del cargo de presidente un mes después, manteniendo en el poder por medio de elecciones plagadas de maniobras fraudulentas, a las cuales Bosch llamó “mataderos electorales”.

Ciertamente, el mismo período pre-electoral de las elecciones de 1966 fue traumático, tenso, la maquinaria del terror de las fuerzas de la ultra derecha, combinadas con un sector militar sembraron el terror, el luto, que se  hizo llanto y dolor en la familia dominicana; el país se volvió caótico, la persecución y el crimen campearon por sus fueros y la prensa no fue la excepción, los referidos medios informativos nacionales fueron amedrentados y se convirtió en una práctica el cierre de radioemisoras y la restricción y ataque a la libertad de expresión y difusión de los medios escritos de avanzados, como forma de sacarlos del cauce en que debían actuar para defender la democracia, las libertades públicas y la institucionalidad.

El panorama de aquellos tiempos no pintaba bueno, el principal candidato y quien venía de ganar las elecciones anteriores fue derrocado por los enemigos de la libertad y la democracia, y esto provocó una guerra civil y una posterior intervención armada auspiciada por los Estados Unidos de Norteamérica, sectores conservadores, incluyendo parte del empresariado, algunos militares y un sector de la iglesia: así el profesor Juan Bosch fue hostigado y perseguido a tal extremo que más que aun proceso electoral parecía que nos preparábamos para otra guerra y estos grupos querían impedir que este que este no participara en dicho proceso electoral.

En medio de todo, pese a la hostilidad a que fueron sometidos los sectores democráticos, la prensa dominicana jugó su rol, un papel extraordinario en la defensa de los derechos humanos, de las libertades públicas y de los derechos individuales de los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.

Fue tan intensa la represión que muchos pueblos parecían sumergidos en el ocaso y se convirtieron en lugares fantasmas por la forma en que se movía la gente, el temor que reflejaba la juventud para trasladarse de un lugar a otro, pero en cada municipio, provincia y hasta parajes los periodistas en ejercicio de sus corresponsalías se convirtieron en la voz de quienes la habían perdido frente a tan fuerte y prolongada ola represiva.

Barahona, una provincia con muchas historias protagonizadas por figuras que han dejado sus luchas marcadas con los rasgos propios de las huellas indelebles, todo para que los hombres y las mujeres puedan incorporase a esa brega en interés de alcanzar estadios promisorios de desarrollo democrático e institucional.

Aquí se han escrito páginas brillantes, y se han celebrados jornadas altamente significativas en pro de estos nobles ideales, desde la tiranía trujillista hasta nuestros días, es por ello que, al recrudecerse las violaciones, los atropellos, al entronizarse el terror con categoría de Estado. Con el acenso al poder del doctor Joaquín Balaguer a la prensa barahonera no le fue fácil colocarse en la acera del frente para denunciar esa ola gigantesca de violaciones que solo tuvo similitud con los tiempos de la tiranía trujillista.

Los periódicos de entonces El Nacional de Ahora, El Listín Diario, El Caribe, Última Hora y los noticiarios de radio y televisión esperaban ansiosos los reportes del interior y era extraño que la prensa de Barahona no reseñara un asesinato, la persecución o un grupo de detenidos por motivos políticos. Titulares de aquellos días: “Hallan granada en casa de dirigente de izquierda”, “Apresan corresponsal con revolver ilegal”, “Allanan casas de la parte alta de la ciudad buscando corresponsal de “Noti-tiempo”, o aquella estremecedora, triste y lamentable noticia “Sargento PN asesina cuatro en Barahona”.

Aquí, ser corresponsal era un desafío, un riesgo permanente, un peligro, la intolerancia oficial no aceptaba la denuncia de la verdad, pero estos los corresponsales periodísticos florecieron como la verdolaga, la juventud sentía un gran compromiso con la verdad, con las libertades públicas y con el progreso democrático.

La intolerancia se convirtió en realidad, Roldan Melo, entonces un valiente y decidido corresponsal periodístico del entonces prestigioso y popular noticiario “Radio Mil Informando”, tuvo la desdicha de caer en sus manos, fue el día que siguió a una noche en la cual la Policía Nacional asaltó las instalaciones del liceo nocturno “Dr. Federico Henríquez y Carvajal” que operaba en el local de la Escuela “Leonor Feltz”, fueron atropellados brutalmente profesores, estudiantes y empleados, inclusive, el director del plantel, profesor Elino Franco; cuando Melo se había hecho eco de las incidencias y por ello fue raptado, torturado y golpeado salvajemente por agentes policiales destacados en el cuartel general “Enriquillo”, fue entregado a sus familiares a la medianoche, bajo el compromiso de presentarlo a las 8:00 de la mañana del día siguiente.

Fue un ataque indiscriminado, se emplearon de manera desproporcionada bombas, macanas y culatazos contra todos, esta alevosa acción fue repudiada con vehemencia por la prensa de la que fue parte importante el periodista agredido.

Roldan Melo estaba en condiciones de salud crítica, pudo salvar su vida al ser trasladado a la clínica Abreu de la ciudad capital en un vehículo privado en horas de la madrugada, eludiendo los puestos de chequeo. Esta golpiza fue ejecutada por los mismos policías que habían penetrado violentamente en el interior del liceo nocturno Dr. Federico H. y Carvajal para agredir

Pero el cúmulo de violaciones fue tan grande que resulta imposible narrar las situaciones una por una; pero, estos casos la prensa barahonera los guarda en su historia denuncias vehementes hechas con la firmeza de quienes estaban convencidos del derecho que tiene todo pueblo de informar y estar debidamente informado.

Otros casos no menos groseros y repudiables fueron el apresamiento y maltrato físico a que fue sometido el periodista Julio Eusebio Ruiz, salvajemente golpeado por una patrulla policial con la intención de callarlo porque publicaba informaciones en periódico “El Caribe”, sobre la represión policial; lo mismo sucedió al periodista Víctor Reyes corresponsal del periódico “El Sol”, quien permaneció 45 días en prisión y no se le instruyeron cargos, quisieron amedrentarlo, advertirlo; pero Víctor Reyes respondió con mayor consagración, estaba convencido que el estado de inseguridad que vivía la población barahonera y todo el país solo se superaba con la denuncia responsable, veraz, abierta y decidida de toda la prensa dominicana.

El reputado periodista Oscar López Reyes, recoge en su libro “El l otro periodismo, el de provincias” la corresponsalía de Wilson Gómez para “Noti-tiempo”, en 1970, concurriendo con Roldan Melo que representaba a “Radio Mil Informando”, Gómez fue objeto de un intenso asedio por parte de la policía, específicamente por parte del capitán Cerón Mueses, instruido por el comandante de la plaza coronel Paulino Reyes de León, quienes rechazaban la veracidad de las denuncias que se formulaban y negaban todos los hechos represivos y abusos que acontecían en la entonces convulsa ciudad de Barahona.

Al dinámico periodista Alejandro Guevara Jiménez, corresponsal del municipio de la ciénaga se le acusó de intentar asaltar el cuartel policial de su comunidad  por el hecho de denunciar que el comandante policial de puesto en La Ciénaga recibía prebendas de los rifleros para que sus bancas permanecieran abiertas; los periodistas agrupados en Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa SNTP asumieron la defensa del corresponsal en toda la región hasta lograr su libertad, de toda esa constelación de viejos periodistas hay que mencionar a Freddy Radhamés Cuello (Timo) que fue hecho preso por un famoso revólver, a él nunca se le pudo probar que había motivos serios que justificara su prisión o privación de libertad. Este periodismo tenía mucha vocación de servicio, se jugaba la integridad física y la propia vida para defender los derechos humanos y las libertades públicas, para informar y edificar debidamente a la gente del pueblo. Este trabajador de la prensa, fue objeto de múltiples persecuciones, prisiones, violaciones y agresiones, pero no se dejó intimidar y supo denunciar la represión y todas las violaciones que el organismo de terror escenificaba, y en cada lugar supo defender con responsabilidad el derecho del pueblo a estar bien informado.

No olvidarlos, reconocerlos para que puedan ser ejemplo a estas generaciones, es una responsabilidad de quienes aspiramos a una prensa libre e independiente al servicio de la verdad y solo la verdad, por ello nuestro reconocimiento a Roldan Melo, Vianelo Perdomo hijo, Wilson Gómez, Melton Pineda, Freddy Radhamés Cuello (Timo), Luis López Méndez, Alejandro Santana, Hildelice Larancuent, Leoncio González Cuevas, Manuel Nin, Julio Eusebio Ruiz, Francisco González, Víctor Reyes y Genao Contreras.

También, Ricardo Pineda Heredia (Pililo), Olmedo Pineda, Frank Pineda, Juan Francisco Matos Espinosa, Lores Sánchez Terrero, Paul Meguis, Teuddy Sánchez, José Francisco Labourt, Manuel Carrasco Peña, Amable Féliz, Luis Noboa, Radhamés González, César Ramírez, Domingo Federico Fatule hijo, Freddy Galarza y Gabriel Reyes, entre otros, muchos de los cuales jugaron su papel de informadores públicos al precio de su vida y de su seguridad personal y de sus familias.

El surgimiento de “Diario Noticias”, como noticiario radial de Barahona, en 1972, es digno de resaltar, pues, la corresponsalía periodística se hizo presente en toda la región y se multiplicó el número de corresponsales, de manera que no había lugar de la región que no contara con los servicios de estos verdaderos activistas sociales que, impulsados por la más pura vocación de servicio, desafiaban riesgos y tramitaban las denuncias de los “quejosos”, como solían decir tan frecuentemente.

Por Bienvenido Matos Pérez,
05 Noviembre, 2019.

Nota recibida de nyelbiran.com

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