LAS LIBERALIDADES. Condiciones generales II (2 de 13


Sobre los antecedentes históricos del artículo 990 del Código Civil, tenemos que en el derecho romano las donaciones fueron sometidas a las mismas reglas que los demás contratos, por lo que la condición imposible o ilícita las anulaba pero, tratándose de legados o de institución contractual, las condiciones ilícitas o inmorales se tenían por no escritas pero las demás cláusulas conservaban su valor.


En la antigua Francia, la distinción del derecho romano fue conservada por los antiguos autores, tanto en los países de derecho escrito como en los de derecho de las costumbres. El legislador francés del período intermediario consideró no escritas las cláusulas contrarias a las leyes y a las buenas costumbres, tanto en relación a los legados como a las convenciones. Considera el autor de la obra Sucesiones y liberalidades, Dr. Artagnan Pérez Méndez, que la existencia del artículo 900 del Código Civil tuvo su origen en el período intermediario francés.


El artículo 900 del Código Civil se aplica a toda liberalidad: donaciones entre vivos y testamentos, pero funciona básicamente cuando se trata de legados o disposiciones testamentarias, aplicándose tanto a las condiciones como a las cargas.


En el caso de la cláusula de no casarse, para la jurisprudencia francesa es necesario examinar el fin perseguido por el donante: si ha sido inspirado por el interés del gratificado, la cláusula será válida, pero sería inmoral y se le aplicaría el artículo 900 del Código Civil si ha sido por codicia o sentimientos reprensibles.


Si en la liberalidad se inserta una cláusula prohibiendo la enajenación del bien donado se considera como no escrita, por ser atentatoria a la libre circulación de los bienes. Ahora bien: si la prohibición es temporal se podría admitir su validez, sobre todo si hay razones que justifiquen su finalidad y si los motivos son serios y legítimos, como por ejemplo si el disponente quiere que durante un tiempo se pague alguna deuda con la renta del bien donado.


El artículo 900 del Código Civil está concebido en términos generales, pero sufre algunas excepciones:


· Cuando la liberalidad existe solo en apariencia como cuando, a consecuencia de las cargas impuestas, el acto se convierte en un contrato a título oneroso, el acto pierde su esencia y se le aplica el derecho común, especialmente el artículo 1172 del Código Civil.

· Cuando hay sustituciones prohibidas, de conformidad con el artículo 896 del Código Civil, como aquella por la cual el heredero instituido o el legatario sea obligado a conservar y restituir a un tercero.

· De conformidad con el artículo 943 del Código Civil, la donación entre vivos comprenderá únicamente los bienes presentes del donante. Si se extiende a bienes futuros, será nula.

· La donación entre vivos hecha en condiciones cuyo cumplimiento dependa exclusivamente de la voluntad del donante, conforme al artículo 944 del Código Civil.

· La donación que se hace bajo la condición de pagar deudas o cargas distintas de las que existían en la época de la donación o las expresadas en el acta de donación o al estado que a ella debe anexarse de acuerdo con el artículo 945 del Código Civil.

· El artículo 946 del Código Civil dispone que, en caso de que el donante retenga algunos efectos comprendidos en la donación o una cantidad fija sobre los bienes donados, si muere sin haber dispuesto de ellos, aquello pertenecerá a sus herederos a pesar de las cláusulas y convenios en contrario.


El artículo 902 del Código Civil establece que pueden disponer y adquirir bienes por donación entre vivos o por testamento, todos aquellos a quienes la ley no declara incapacitados.


En materia de liberalidades, la capacidad es la regla y la incapacidad la excepción, pero esto último es más numeroso cuando se trata de liberalidades que en los actos a título oneroso y se explican por las consideraciones siguientes:


· Por el interés del disponente, quien puede ser objeto de maniobras peligrosas.

· Por el interés de la familia, principalmente de la reservataria, que podría empobrecerse de la noche a la mañana como consecuencia de las liberalidades que se puedan efectuar.

· Por el interés del orden público, que puede comprometerse por el fin o resultado de ciertas liberalidades, como las que se podrían otorgar para obras non sanctas (no buenas).


Las incapacidades para disponer o adquirir a título gratuito pueden ser de goce o de ejercicio. Están en incapacidad de goce y no pueden consentir liberalidades:


1ero. Los enajenados, quienes sufren alteración de sus facultades mentales, por lo que no tienen pleno conocimiento de los actos y los hechos y en relación con ellos se presentan dos situaciones: que haya sido puesto en interdicción por decisión de la justicia, o que no tienen capacidad de discernimiento, pudiendo estar o no recluido en un centro para enajenados. El artículo 489 del Código Civil establece que el mayor de edad que se encuentre en estado habitual de imbecilidad, enajenación mental o locura, debe estar sujeto a interdicción aunque presente intervalos de lucidez.


De conformidad con las previsiones del Código Civil, el sujeto a interdicción queda bajo el control de un consultor judicial y a tal efecto el artículo 502 del Código Civil señala que la interdicción o nombramiento de un consultor producirá efecto desde el día que sea pronunciada la sentencia y los actos ejecutados con posterioridad sin la asistencia del consultor serán nulos de derecho.


De acuerdo al artículo 505 del Código Civil, cuando no se apela la sentencia dictada por primera instancia o si fuese confirmada en apelación, se procede al nombramiento de un tutor y de un protutor para la persona objeto de la interdicción.


2do. Los interdictos, quienes están bajo el régimen de la tutela, ya que se les considera menor de edad en lo relativo a su persona y bienes, y se le aplican las disposiciones legales relativas a la tutela de los menores. La interdicción de un individuo puede originarse con dos motivos:


· Legal, la que temporalmente se sufre como consecuencia de la imposición de una pena y mientras dura su incapacidad.

· Judicial, la que es pronunciada por un tribunal como consecuencia de la pérdida de las facultades mentales.


3ero. Los menores, a cuyo respecto conviene distinguir entre las donaciones y los testamentos: en ningún caso los menores de edad pueden consentir donaciones entre vivos. El legislador teme que la falta de madurez impulse al menor a consentir liberalidades que rechazaría si fuera mayor de edad y tuviera mayor discernimiento.


Cuando se trata de la redacción de un contrato de matrimonio la prohibición legal es descartada, porque en tal caso el menor puede consentir una donación a su futuro cónyuge bajo la condición de obtener permiso de aquellos que pueden consentir en la celebración del matrimonio, el artículo 1095 del Código Civil así lo permite, ya que el menor hábil para contraer matrimonio lo es también para consentir las convenciones de que es susceptible este contrato, tal como lo dispone el artículo 1398 del Código Civil.


De conformidad con el artículo 904 del Código Civil, cuando un menor alcanza la edad de dieciséis años, puede disponer por testamento de la mitad de los bienes que la ley le permite al disponer al mayor de edad. En caso de violación a este artículo por parte del menor, el testamento no es nulo, pero sí reducible al límite legal.


Tienen incapacidad de ejercicio para disponer a título gratuito, los interdictos judiciales y los menores.

Son interdictos judiciales quienes están bajo tutela a consecuencia de interdicción y quienes están bajo un consultor judicial por prodigalidad, ya que necesitan asistencia legal para hacer donaciones entre vivos, aun cuando se trate de donaciones por contrato de matrimonio. Sin embargo, son libres para hacer sin asistencia su testamento, porque el pródigo que testa no se empobrece.

Para los menores de edad, la incapacidad de donar entre vivos es incapacidad de goce pero, cuando se trata de donaciones por contrato de matrimonio, la incapacidad es de ejercicio.

La incapacidad de recibir a título gratuito puede ser de goce o de ejercicio.


De acuerdo al artículo 910 del Código Civil, la incapacidad para recibir a título gratuito la tienen:


· Las personas no concebidas.

· Las sociedades sin personería jurídica, es decir, sin estar autorizadas por la ley 122-05.


Para las prohibiciones antes mencionadas existen excepciones, tales como las consagradas por los artículos 1082, 1048, 1049 y 1050 del Código Civil:


· Los padres, madres y demás ascendientes y colaterales de los cónyuges y aún los extraños, pueden por contrato de matrimonio disponer de todo o parte de los bienes que dejaren el día de su muerte a favor de dichos cónyuges de los hijos que hayan de nacer de su matrimonio si el donante sobrevive al donatario.

· La donación por los padres de sus bienes a uno o más de sus hijos por acto entre vivos o testamentario, con obligación de restituir estos bienes a los hijos nacidos y por nacer solo en primer grado de dichos donatarios sin excepción ni preferencia.

· Será válida, en caso de morir sin hijos, la disposición que el difunto haya hecho por acto entre vivos o testamentario a favor de uno o más de sus hermanos de todo o parte de los bienes de su sucesión que no estén reservados por la ley, con el gravamen de restituirlos a los hijos nacidos y por nacer en solo el primer grado, de los hermanos y hermanas donatarios, sin excepción ni preferencia de edad ni sexo.


Están afectados de incapacidad de ejercicio para recibir a título gratuito sin autorización o representación especial:


· Los menores.

· Los interdictos.

· Los establecimientos de beneficencia, pobres de un pueblo y las instituciones de utilidad pública.

· Los sordomudos.


Los menores no emancipados pueden recibir donaciones solo por medio de sus tutores. De acuerdo al artículo 935 del Código Civil, el emancipado podrá aceptar con la intervención de su curador.


La liberalidad a favor de un interdicto debe aceptarse por el tutor con autorización del Consejo de Familia, tomando en cuenta disposiciones de los artículos 461, 463 y 450 del Código Civil:


· La aceptación se hará a beneficio de inventario.

· Las donaciones para el menor surtirán el mismo efecto que para un mayor de edad.

· El interdicto será considerado como menor en lo relativo a su persona y bienes, aplicándose a estos casos las leyes sobre tutela de los menores.


Los pródigos pueden aceptar una donación o un legado, ya que los artículos 499 y 513 del Código Civil no exigen para estos casos la intervención del curador o consultor judicial.


Las donaciones en beneficio de los hospicios serán aceptadas por los administradores después de obtener autorización, es lo que prescribe el artículo 937 del Código Civil.


Los sordomudos pueden expresar su voluntad de un modo cualquiera siempre que sepan escribir, por sí o por medio de un apoderado, es lo que dispone el Código Civil en su artículo 936.


ÁGUEDA RAMĺREZ DE RODRĺGUEZ
14 de octubre 2019
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