A la escuela como saldinas en el horno de la estufa. Dario Nin


Ese título parecería exagerado, pero si usted tuviera que descifrar el acertijo que a continuación le expongo, en qué pensaría: “Está encendida es muy caliente y funciona con gas licuado de petróleo”. Lo lógico es que le lleve a la estufa. ¿verdad?

Sin embargo, este acertijo no se refi

ere a la estufa, como usted pudo haber intuido, sino al transporte que están usando para los niños y jóvenes en nuestros colegios. ¡Claro, sabemos cuáles están excluidos ¡

No sé hasta dónde durará la indiferencia a esta situación, hace un año escribí un artículo en la que hacía una gran advertencia sobre las consecuencias de ésta. El titulo fue “tragedia que asecha en el transporte escolar”

En este artículo como lo reitero ahora, instaba a que asumamos responsabilidades.

En uno de sus párrafos decía yo, lo que sigue siendo válido, que “La ley No. 63-17, de Movilidad, Transporte Terrestre, Tránsito y Seguridad Vial de la República Dominicana, contiene un título dedicado al transporte escolar que al leerlo nos da la sensación de que estamos “en el país de las maravillas”. Voy a compartir con ustedes lo que dice la ley. ¡Por favor, no me digan que todo a su tiempo! , porque ya es tiempo de que el INTRANT, el Ministerio de Educación, asociaciones de colegios privados, sociedades de padres y amigo, COOPNAMA y como no, con invitación a instituciones como el Defensor del Pueblo, se pongan a discutir y buscar fórmulas para sustituir de una vez y por todas los cacharros que transportan en la más alta inseguridad nuestros hijos, por minibuses escolares con las especificaciones que establece la ley” y un poco más diría yo.

La ley establece unos requisitos mínimos que se resumen en: 1. Limitar los pasajeros transportados al número de asientos de la unidad, y en ningún caso podrá transportar pasajeros de pie. 2. Poseer cinturones de seguridad en cada asiento del vehículo, según el período de

adaptación que se indicará en el Reglamento del Transporte Escolar. 3. Señal “PARE” de transporte escolar luminosa. Existe otros requisitos para la operatividad, pero yo agrego para la unidad de transporte en sí, que use como combustible el gasoil salvo que haya otro combustible menos inflamable y con mayores beneficios, que tengan aire acondicionado suficiente para el tamaño de la unidad y el uso.

Estamos en un país de un verano eterno y no es fácil estar media o una hora como sucede, en estas condiciones en un vehículo sin aire acondicionado sobre todo cuando tomamos en cuenta las “características energéticas” de los niños.

Proponíamos en ese artículo y lo reiteramos hoy que “Ojalá el Ministerio de educación, los propios colegios, bancos y las instituciones que ya he señalado, se pongan de acuerdo a fin de financiar estas unidades a los transportistas de niños para las escuelas y los colegios privados.

Propongo se realice un estudio de factibilidad, en donde arroje cuáles son sus gastos, sus necesidades, cuanto generan y cuanto pueden pagar. Seguro que dará para todo. La conducción de un buen vehículo le economizará miles de pesos en los gastos constantes del mecánico”

Ahora hago una nueva propuesta: el Ministerio de Educación puede intercambiar financiamiento por publicidad, y me refiero al hecho de utilizar el exterior de los autobuses como vallas publicitarias, que son muy efectivas, igual pueden hacer otras instituciones, lo que ayudaría en el pago de la propia unidad y le economizaría millones de pesos con una publicidad mucho más barata y más efectiva. Estoy partiendo, por supuesto, de la buena fe en la publicidad y su colocación.

¡Por amor a Dios y respeto a la dignidad humana!, rompamos el barbecho y cultivemos la buena obra, pongamos ganas y voluntad en apuesta a un mejor país. Por mi parte, conjuntamente con este artículo estoy redactando formalmente comunicaciones a las instituciones que considero pertinentes, mismas que ya han sido mencionadas. ¿Quién dice secundo…?

Hasta la próxima.

Darío Nin.
31 Octubre, 2019.
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