LAS SUCESIONES. Cualidades necesarias para suceder (2 de 15)



El autor de la obra Sucesiones y liberalidades, Dr. Artagnan Pérez Méndez, señala las cualidades de quienes pueden suceder:

· Ser capaz.

· No estar afectado de indignidad sucesoria.

La primera condición para suceder es existir al momento en el cual se abre la sucesión, estando incapaces para suceder: los no concebidos y los nacidos inviables, tal como lo establece el Código Civil en su artículo 725.

El niño concebido y no nacido puede heredar, aplicándose en tal caso la máxima infans conceptus pro nato habetur, es decir, el niño concebido se tiene por nacido. Para la prueba de la concepción se aplican las presunciones relativas a la duración de la gestación, conforme lo establece el artículo 312 del Código Civil, el cual reza lo siguiente: ˝El hijo concebido durante el matrimonio se reputa hijo del marido. Sin embargo, éste podrá desconocerle si prueba que durante el tiempo transcurrido desde los trescientos hasta los ciento ochenta días anteriores al nacimiento de este niño estaba, por ausencia o por efecto de cualquier otro accidente, en la imposibilidad física de cohabitar con su mujer˝.

Ahora bien: por encima de la presunción consagrada en el Código Civil antes mencionada, los progresos de los adelantos científicos reconocidos en el artículo 2 de la ley 136-03 establece que siempre se puede acudir a la prueba científica para la determinación de la filiación, como la prueba del ADN, de modo que, hasta tanto esta prueba no haya demostrado lo contrario, se mantiene la presunción consignada en el artículo 312 del Código Civil. Para que un niño concebido al momento de la apertura de sucesión pueda heredar, es necesario que nazca viable, para lo cual es de utilidad consultar peritos.

La indignidad sucesoria es una sanción civil, en virtud de la cual una persona puede ser excluida en la sucesión ab intestat (sin testamento). Las causas de indignidad son limitativas y enumeradas en el artículo 727 del Código Civil:

· El que hubiere sido sentenciado por haber asesinado o intentar asesinar a la persona de cuya sucesión se trate.

· El que hubiere dirigido contra el de cujus una acusación que se hubiere considerado calumniosa.

· El heredero mayor de edad que, enterado de la muerte violenta de su causahabiente, no lo hubiera denunciado a la justicia.

Para el que hubiere sido sentenciado por haber asesinado o intentar asesinar a la persona de cuya sucesión se trate, la indignidad sucesoria opera en los siguientes casos:

· Que el heredero haya sido condenado como autor, no como cómplice.

· La muerte del causahabiente en duelo.

· La condenación aunque la sentencia haya sido pronunciada en contumacia.

· La prescripción de la pena o una gracia obtenida por el heredero ya condenado.

En los siguientes casos, la indignidad sucesoria no opera:

· Por haberse extinguido la acción por muerte del acusado antes de ser condenado irrevocablemente.

· Si el inculpado es descargado por falta de discernimiento o por causa justificativa, como por ejemplo, actuar en legítima defensa de sí mismo o de otro.

· Si se trata de homicidio por imprudencia o involuntario.

· Cuando la acción pública está prescrita o si ha habido amnistía antes de la condenación.

· Si el heredero solo ha inferido heridas que han producido la muerte.

Para que opere la indignidad sucesoria por dirigir una acusación que se hubiese considerado calumniosa, es necesario:

· Que haya habido de parte del heredero una acusación, una denuncia, una querella o un testimonio a cargo.

· Que la acusación sea grave, de modo que la misma conduzca a la pena de muerte según la doctrina clásica, o entre nosotros, de 30 años de reclusión mayor.

· La acusación debe ser calumniosa, de modo que el calumniador sea perseguido y condenado por falso testimonio o denuncia calumniosa.

Por no denunciar a la justicia la muerte violenta del causante, al legislador le ha parecido bien castigar esa indiferencia o complicidad moral y, para merecer esa sanción es necesario:

· Que el culpable sea mayor de edad, es decir, con 18 años o más cumplidos.

· Que no haya denunciado la muerte, aunque no es necesario denunciar a los autores o matadores.

El heredero escapa a la sanción si su reticencia está excusada, lo cual ocurre cuando cae en las previsiones del artículo 728 del Código Civil, a cuyo tenor no incurren en la exclusión a que se refiere el párrafo tercero del artículo 727: los ascendientes y descendientes, los afines en el mismo grado, o cónyuges, hermanos y hermanas, tíos y tías, sobrinos y sobrinas del autor de la muerte.

La declaración de indignidad ha sido motivo de divergencia entre la doctrina y la jurisprudencia de origen: para la doctrina, la indignidad supone siempre una sentencia especial que la pronuncie, mientras la jurisprudencia francesa decidió que la sanción se sufre de pleno derecho, sin necesidad de sentencia, sino solo para el tercer caso enunciado en el artículo 727 del Código Civil.

Pueden invocar la indignidad:

· Los herederos en rango posterior.

· Los coherederos y legatarios.

· Los acreedores, de conformidad con el artículo 1166 del Código Civil.

La declaración de indignidad surte efectos frente a coherederos, frente a los hijos del indigno y frente a terceros.

El declarado indigno se considera como si nunca hubiera sido heredero. Sin embargo, si hubiese recibido liberalidades de parte del difunto, las conservará. Por otra parte, tanto el donante como los herederos del testador tienen el derecho de solicitar en justicia la revocación de la donación o legado cuyo beneficiario se haya hecho culpable de actos de ingratitud frente al disponente, es decir, indigno, según lo establecen los artículos 995 y 1046 del Código Civil. Además, pierde todos los derechos en la sucesión ab intestad (sin testamento) del difunto y debe restituir los bienes y capitales hereditarios, además de los frutos y rentas que haya podido gozar después de la apertura de la sucesión, de manera que se le asimila al poseedor de mala fe.

Los hijos del indigno, si tienen derecho directamente a la sucesión, no están excluidos por las faltas cometidas por su progenitor pero éste, en ningún caso, puede reclamar en los bienes de la misma sucesión, el usufructo que la ley concede a los padres en los bienes de sus hijos, según lo expresa el artículo 730 del Código Civil.

Si los hijos del indigno no tienen que invocar la representación recibirán la herencia, como en el caso de que un difunto haya dejado un hijo y un hermano, los hijos del indigno heredan al abuelo ya que, estando en el orden de los descendientes, tal posición prevalece por encima del orden de los colaterales.

Si los hijos del indigno, para reclamar la herencia tienen que recurrir a la representación, tendrán que soportar el peso de la indignidad de su autor y son descartados de la sucesión. Por ejemplo, si un fallecido deja dos hijos y uno de ellos es declarado indigno, los hijos de éste, para poder heredar, tendrían que representar a su padre, pero no pueden hacerlo, ya que a tenor del artículo 744 del Código Civil no se representa a las personas vivas sino a quienes han muerto.

En adición a los casos previstos en el artículo 727 del Código Civil, la ley 1097 del 1946 sobre desheredación de hijos establece otros casos de indignidad sucesoria según la cual, podrán ser declarados indignos de suceder y como tales excluidos de la sucesión de sus padres:

· Los hijos que repetidas veces hubieren realizado acciones perjudiciales engañosas para sus padres o que los afecten en su reputación y dignidad.

· Los que hubieren maltratado o injuriado gravemente con hechos, palabras o de cualquier otra manera a sus progenitores o les hubieren negado su protección o asistencia.

La exclusión sucesoria por las causas antes mencionadas será pronunciada por tribunales de primera instancia, ante los cuales deben él o los padres intentar la correspondiente demanda contra sus hijos, previa articulación de la misma, de los hechos y circunstancias en que se fundamente la acción judicial, teniendo las partes derecho a hacer valer todos los medios de prueba establecidos legalmente para hacer valer sus alegatos y defensas, medios que deben establecerse, nunca presumirse, aun en caso de defecto del demandado.

Con relación a los actos hechos por el heredero en el pasado y en interés de terceros que hayan contratado de buena fe, la validez de tales actos se mantiene. El título del heredero indigno se aniquila para el porvenir no pudiendo, a partir del momento de la apertura de la sucesión, efectuar ningún acto válido en relación con el patrimonio del de cujus.

El tribunal que conozca la demanda está investido del soberano poder para ponderar o investigar los hechos articulados, así como para considerar si los mismos, por su gravedad, son o no susceptibles de ser admitidos para la exclusión sucesoria del demandado, conforme lo establece el artículo 4 de la ley 1097 del 1946.

En su artículo 5, la citada ley establece lo siguiente:

· Las partes pueden comparecer por ante el tribunal personalmente o por ministerio de abogado el día y la hora indicados en la demanda.

· El plazo de la sentencia no será menor de 15 días.

· El tribunal conocerá del caso como asunto sumario y a puertas cerradas.

Las sentencias que dicten los tribunales de primera instancia y que pronuncien la exclusión sucesoria no están sujetas al recurso de apelación y en todos los casos deberán pronunciar la compensación de las costas entre las partes. Estas sentencias se reputarán ejecutadas mediante la notificación legal a la parte demandada y la oposición a la misma podrá ser intentada válidamente dentro de los 15 días que siguen a la notificación.

La demanda en exclusión sucesoral puede ser intentada por la madre o por el padre o por ambos contra el hijo cuya desheredación se persigue, y la desheredación tiene como efecto que la parte hereditaria que hubiere podido corresponder al hijo que haya sido declarado indigno, acrecentará a todos por la porción disponible y no la reservataria.

El o los padres que hayan obtenido sentencia de exclusión sucesoral contra sus hijos podrán, sin embargo, ya sea por posterior acto auténtico o por disposición testamentaria, declarar sin efecto dicha sentencia, en cuyo caso el o los hijos excluidos recobrarán todos sus derechos sucesorales.

Los procedimientos establecidos en la ley 1097 solo rigen para los casos previstos en el artículo uno de la misma, y para los casos previstos en el artículo 727 del Código Civil rige el derecho común, conforme a lo que expresamente dice la ley 1097 en su artículo 1.

ÁGUEDA RAMĺREZ DE RODRĺGUEZ

1 de julio, 2019
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