Miles de familias continúan viviendo en el mismo trayecto de la vulnerabilidad

 Familias de Los Mina viven sobre el río.


Aunque el Gobierno ha construido proyectos, son insuficientes


EN SANTO DOMINGO, 04 Junio, 2019: Pese a los esfuerzos que hace el Gobierno por reubicar a familias de las zonas vulnerables, miles de dominicanos siguen viviendo en lugares de alto riego, expuestos a ser arrastrados por crecidas de ríos, arroyos y cañadas o morir aplastados al desplomarse sus viviendas construidas en lugares inadecuados para habitar humanos.

Cada año, al inicio de la temporada ciclónica que se inicia el 1 de junio y concluye el 30 de noviembre, mucha gente vive en incertidumbre cuando se anuncian lluvias, porque viven en el mismo trayecto de las correntías o en zonas de inundación tanto en el Gran Santo Domingo como en las provincias.

De acuerdo con el Foro de Gestión de Riegos de República Dominicana, que integran varias entidades oficiales y privadas 1,050,717 viviendas se encuentran en algún lugar de riesgo y, de acuerdo con el último censo 1,8833,70 viviendas fueron afectadas por algún fenómeno hidrológico en los últimos 5 años.

El Plan de Ordenamiento Territorial elaborado por la Alcaldía del Distrito Nacional, en esa demarcación y hasta 2017 vivían 292,332 personas en altos niveles de vulnerabilidad en tugurios de 14 barrios y 38 sub-barrios, lo que representó en ese momento el 30.29% de su población total de las familias en condiciones de vulnerabilidad.

David Arbona, arquitecto urbanista, dirigente de Ciudad Alternativa y militante del Foro Ciudadano para la Comisión de Viviendas y Hábitat, cuenta que la inversión del Estado para enfrentar el problema de la vulnerabilidad de las viviendas es de solo 0.02% del Producto Interno Bruto, cuando lo correcto sería al menos un 1% anual durante 10 años, aunque la propuesta sería de un 2% del PIB todos los años.

“Hemos estado observando sobre las familias empobrecidas de barrios como Los Guandules, muchas están en situación de vulnerabilidad casi igual, algunas fueron sacadas de Los Guandules y están en Villa Mella, mientras construyen viven arrimados, a algunas se les acabó el dinero para construir y otras los gastaron pagando alquiler, la política habitacional reproduce el riesgo y lo traslada, el esfuerzo presupuestario para el proyecto del Estado no genera un bienestar a la gente, en su condición social, lo que se hace es mover fichas en un tablero sin estar organizado”, indica Arbona.

Algunos de los lugares con mayor riesgo son los barrios de la ribera de los ríos Ozama e Isabela y por donde existen grandes cañadas, además de zonas urbanas que se inundan y ponen en riego vidas propiedades.

“El Índice Global de Riesgo Climático 2018 de Germanwatch indica que República Dominicana ocupa el puesto número 11 entre las naciones más impactadas por eventos climáticos extremos, indicando que RD experimentó una media de 210 muertos al año en el período 1996-2015”, indica el foro de gestión.
Vulnerabilidad en el Norte

La región del Cibao es otra zona de alto riego. En Santiago el mayor índice de hacinamientos humanos se registra en la ribera de las cañadas del Diablo, Hoyo de Bartola, La Unión, Villa Esperanza, Los Santos, Gurabo, Villa Verde, de igual modo las familias que viven en los alrededores de los ríos Jacagua y Licey, en los municipios que llevan esos mismos nombres y que atraviesan otras demarcaciones de la provincia Santiago.

Otro lugar peligroso es el sector de Rafey, por donde pasa el río Yaque del Norte. Allí está ubicado el Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey, cuyos internos e internas tienen que ser evacuados cuando desde el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) defogan la presa de Tavera, ya que las aguas de dicho caudal penetran al centro carcelario, así como a las viviendas de esa barriada.

En La Vega está la cañada El Riíto, pero también hay personas que el Bajo Yuna en la provincia Duarte; los barrios enclavados en la parte alta de Moca, así como los de la parte baja de Puerto Plata.

La Línea Noroeste es otra zona de riesgo, principalmente en los asentamientos humanos construidos próximo al río Yaque del Norte a su paso por el municipio de Ámina, en Valverde, así como por Palo Verde y Guayubín en Montecristi.
En la región Sur y Este

El Sur también tiene sus lugares de peligro como el ya famoso barrio Moscú en San Cristóbal, San Juan, Barahona y otras provincias. En la región Este los lugares de mayor peligro cuando el país es azotado por alguna tormenta es el barrio Carrión y otros, mientras que en Hato Mayor están Las Malvinas, Villa Ortega, Punta de Garza, La Mora, Bejucal, entre otros y en el Seibo los barrios cercanos al río Soco.

Otra vista de la zona desalojada de Los Guandules. (José Justo Féliz)
Otra vista de la zona desalojada de Los Guandules. (José Justo Féliz)
Proyectos gubernamentales

Para alguna de esas zonas el Gobierno ha realizado proyectos como: en el Gran santo Domingo, La Nueva Barquita que alberga más de 1,600 familias, de Los Guandules, dentro del proyecto Nuevo Domingo Savio se han desalojado más de 1,000 familias, alguna de las cuales se mudaron en otras zonas vulnerables debido a los pocos recursos que recibieron o viven arrimados o alquilados.

Por medio de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo se han construido algunas viviendas para familias que vivían muy cerca de las cañadas Guajimía, Los Platanitos, en Santo Domingo Norte.

En comunidades como Los Peinados, Los Contreras, La Garza, Arenoso y otros del Bajo Yuna fueron construidos muros de gaviones para evitar que posibles crecidas del río Yuna penetre a esas localidades.

Mientras que en el municipio de Moca el gobierno construye muros de gaviones en los barrios Viejo Puerto Rico, La Española, Los López III, Quebrada Honda, El Aguacate, La Chancleta y el 30 de Mayo, con el objetivo de que posibles crecidas de las cañadas que atraviesan esos lugares no penetren a las viviendas.

En el municipio de La Vega, el Gobierno Central construye desde hace varios años el complejo habitacional El Riito, para reubicar a cientos de familias que residen en las márgenes de la cañada que tiene el mismo nombre del proyecto y del río Camú.

El plan incluye la construcción de unos 467 apartamentos para familias que viven en condiciones deplorables próximo a esos cursos de agua y en comunidades como Los Peinados, Los Contreras, La Garza, Arenoso y otros del Bajo Yuna fueron construidos muros de gaviones para evitar que posibles crecidas del río Yuna penetre a esas localidades.

En Moca el gobierno construye muros de gaviones en los barrios Viejo Puerto Rico, La Española, Los López III, Quebrada Honda, El Aguacate, La Chancleta y el 30 de Mayo, con el objetivo de que posibles crecidas de las cañadas que atraviesan esos lugares no penetren a las viviendas.

Observan desorganización

De acuerdo con Arbona, no existe una política coordinada para resolver el problema de la vulnerabilidad a fenómenos atmosféricos, pues además de la baja inversión son muchas las instituciones que de manera particular construyen viviendas sin que haya una entidad rectora que impulse un plan nacional.

En ese aspecto coincide con el director del Instituto Nacional de la Vivienda, Mayobanex Escoto, que aboga para que sea esa entidad la que coordine los proyectos habitacionales. Hasta ahora el INVI tiene bajo su responsabilidad los denominados proyectos “Villa Liberación” y la mejoría de viviendas en lugares puntuales.

Para ello, Ciudad Alternativa y otras entidades que trabajan con el tema vivienda elaboran un proyecto de ley junto al sector privado que contiene mecanismos que permitan la participación público-privado en la solución del problema de la vivienda.

“Hay descoordinación de las instituciones del sector vivienda y eso es despilfarro de presupuesto, el proyecto de ley que promovemos pretende solucionar esas situaciones”, afirmó el arquitecto David Arbona.

Fuente Diario Libre
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