Una sombrilla sin forro, 58 años después.

 

El pueblo dominicano ha recorrido una ruta, que aunque no se puede definir como muy larga, tampoco puede considerarse tan corta, como para que pudiera romper las barreras, no que creara Rafael Leónidas Trujillo, sino que dio continuidad ya que cuando éste asumió el poder en el año 1930, eso fue posible debido al descalabro que vivía el pueblo, el cual venía de desgracia en desgracia.

Si el pueblo dominicano hubiese dado el paso a una  verdadera democracia, encontrando los hombres con el convencimiento necesario y la inteligencia suficiente para gobernar el país, de seguro que hoy fuésemos un pueblo próspero, suficiente y satisfecho de haber labrado su propio destino.

Contáramos con un pueblo con el anhelado desarrollo intelectual, con suficiente desarrollo de la producción en los distintos órdenes, suficiente en los aspectos de la salud, competitivo en los aspectos de la inteligencia educativa y con una buena estructura en lo concerniente a la seguridad; contrario a lo que hoy vivimos y que todo parece una utopía.

Sin embargo, en contraposición de lo que debía ser, nos encontramos con un país depredado por quienes nos han gobernado, en el cual se han fabricado más de cinco mil millonarios, quienes a través de décadas, han exhibido fortunas que no pueden justificar tan fácilmente y muchos de los cuales,  en su momento, las han utilizado en contra del propio pueblo.

En una simple manifestación de oprobio, vemos como se destapan las informaciones de que los hijos, nietos, esposas, queridas y demás familiares de los principales funcionarios públicos, gozan de las mejores becas, en las mejores escuelas internacionales y para colmo, todos se encuentran registrados en las nóminas de la casi totalidad de las empresas y ministerios del Estado, recibiendo exorbitantes cantidades de dinero, sin rendir ninguna labor.

Se recuerda que esto se inicio en los primeros años de gobierno de Leonel Fernández, en los cuales se otorgaron las becas a los hijos de Temístocles Montás, Alejandrina Germán y demás funcionarios de entonces.

Se cierne una gran incertidumbre en los dominicanos ya que de seguir los que están o de volver los que ya estuvieron, no hay esperanza alguna de que esto mejore; pero, ¿cuál sería el futuro, si llegaran otros que nunca han estado, los cuales también vendrían a llenar sus arcas, donde se supone que encontrarían nada menos que un cascarón vacío?.

Es por eso que muchos desesperanzados e impotentes opinan, que ya este país tiene dueños y esos propietarios, son aquéllos a quienes Trujillo, les ha quedado muy pero muy chiquito.
 
Por Félix Betances.
19 Mayo, 2019.-
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