Emely, que pena.


Las penas aplicadas en el caso del asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar en el 1996, y ahora las penas aplicadas a los inculpados de la muerte de la adolescente Emely Peguero, nos invita a todos a reflexionar sobre el régimen punitivo contentivo en nuestro código penal.

No es posible que crímenes como los señalados sean castigados como si se tratara de una conducta criminal singular, definida en el código penal como un homicidio, o en otros casos como asesinato.

Vamos a buscar resarcimiento social y contención de este tipo de conducta criminal, con penas más severas, como podría ser la “Prisión Permanente Revisable”, una especie de cadena perpetua, en la que el condenado pierde su libertad de por vida, en los casos de crímenes en cadena, crímenes sexuales que causen la muerte, o aquellos donde la pluralidad de homicidios exceda de varias personas con motivo de una conducta antijurídica.

La prisión permanente revisable, no existe en nuestra legislación. En Francia, Italia, Reino Unido, Alemania, Noruega y Dinamarca, Bélgica y Holanda, existe este tipo penal, con características para su aplicación y procedimiento distintos, revisables cada cierto tiempo si surgen nuevas pruebas que haga probable que el autor sea otra persona, o en caso de error judicial.

Entiendo que las penas que no resarcen o alivian el dolor social, no son penas legítimas. El remedio para aliviar el dolor social y frenar esta conducta social de crímenes estremecedores como lo citados, es sancionándolos de forma ejemplar, para poder seguir existiendo como sociedad.

Por: FABIAN LORENZO

Magister en Derecho de la

Administración del Estado.

Magister en Derecho Procesal Penal.
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