TU COMUNIDAD: Doña Carmen Ramos: “Las circunstancias de la vida me volvieron una luchadora”


Carmen Ramos Hernández se ha convertido en ejemplo de emprendimiento, lucha y trabajo constante para los residentes en el sector Los Ángeles, del Kilómetro 13 de la Autopista Duarte.

EN SANTO DOMINGO, 09 Marzo, 2019: Lleva más de dos décadas vendiendo detrás del mostrador de su colmado para garantizar el sustento económico de sus hijos.

Segùn reseña  Imàgenes Dominicanas,  esta mujer luchadora está de pie desde las 6:00 de la mañana para organizar un poco su vida familiar y su negocio antes de las 7:00 de la mañana, cuando abre las puertas del colmado para recibir a los clientes con una sonrisa.

Con entusiasmo desarrolla las arduas tareas que un o una comerciante realiza para abastecer y organizar los tramos.

Sus vecinos la definen como “una mujer honrada” que ha sacrificado su propia felicidad para encaminar su familia.

¿Cómo se define?

Yo soy una mujer sencilla y trabajadora. No tengo mala fe con nadie. Soy la primera que se levanta y la última en acostarse trabajando de lunes a lunes.

¿Cómo surge la idea del colmado?

Mi esposo trabajaba en una compañía en la que tuvo un accidente y se lesionó un brazo. A raíz de ese problema lo ascendieron a un puesto en el que no tuviera que manejar maquinaria y posteriormente lo cancelaron. La compañía no nos abandonó y económicamente nos ayudó a poner un negocio para mantenernos.

¿Qué pasó con su esposo?

A los seis años de estar fuera de la compañía se enfermó y un día a las 7:00 de la mañana sufrió un infarto y ya a las 9:00 estaba muerto. Me dejó sola con dos niños de uno y 15 años. (La tristeza se refleja en su mirada).

¿Qué retos enfrentó a partir de esa muerte?

Imagínate, él era mi esposo, el soporte económico de la casa. Cuando pensé que el mundo se terminaría, saque fuerzas y me transformé en la luchadora de hoy en día. Claro que lo sufrí, pero no me dejé vencer por la tristeza y a pesar de estar sola me armé de coraje y me puse a vender mercancías.

¿Cómo dividía el tiempo para dedicarle atención a sus hijos?

Era difícil estar sola, tener que atender a los muchachos y el colmado. Pero me esforcé bastante para apuntarlos en centros educativos privados y me mantenía con ellos en el negocio, que es también nuestra casa, porque si dejaba de vender se caía todo.

¿Cuál es su nivel académico?

Lamentablemente, las cosas de la vida no me permitieron terminar el bachiller, apenas llegué a segundo porque me casé y las responsabilidades del hogar me impidieron continuar.

¿Cuáles han sido los momentos más difíciles para usted?

Me he visto en circunstancias muy fuertes y gracias Dios he salido sin problema. Uno de mis primeros retos fue enfrentarme a las compras en el mercado sin saber negociar. Un lugar lleno de hombres vociferando “cosas” y que no manifestaban la mínima intención de ayudarte. Llegaba con lodo hasta en las pestañas. Anteriormente, la casa era más bajita que la calle y estaba techada con zinc. Yo tenía que poner latas sobre los muebles, porque si llovía eso era un aguacero adentro y se dañaban muchas cosas. Era un dolor de cabeza estar pendiente de eso. En otra ocasión se tapó la cañada del sector, que pasa por detrás de la casa, el agua se entró hasta el frizer y perdí muchas mercancías porque no hubo tiempo de sacar nada. Yo votaba embutidos enteros de tanta agua que se entró al colmado. Por otro lado, he sido víctima de robo, los mañosos me sacaban la mercancía por la verja, de noche, y yo no podía salir a enfrentarlos porque estaba sola.

¿Cómo logró sobrepasar esas dificultades y continuar emprendiendo?

Tuve que buscar RD$30,000 prestado, en esa época era mucho dinero, y mi hermano me prestó como RD$60,000 para agrandar el negocio y surtirlo. Con esfuerzo pagué hasta el último centavo y hoy en día hasta segundo piso en la casa tengo.

¿A qué le atribuye el éxito del negocio?

Déjame decirte que por aquí han puesto muchos colmados y esa competencia no ha durado. Creo que ya la gente está identificada conmigo, además tengo empatía con los problemas de los demás y ayudo en lo que puedo.

¿Recibe ayuda de sus hijos?

No tuve suerte con mis hijos. Ellos hicieron su vida y no han mostrado interés por quedarse con el colmadito.

¿Cómo define el trabajo en el colmado?

Trabajar en un colmado es difícil para cualquiera, este tipo de negocio te consume todo el tiempo, es por eso que le pago a una persona para que me ayude con las ventas y así puedo descansar un poco. Hay que tratar con todo tipo de gente y hay que tener cuenta con los que vienen a buscar fiao que a veces no te pagan.

¿Cuáles retos debe vencer la mujer para emprender?

El miedo es el principal problema, pensar que no lo puedes hacer. Por otro lado, la calificación de género, muchas personas piensan que por ser el sexo femenino no podemos realizar casi las mismas funciones que el hombre.

¿Cuáles son sus planes de cara al futuro?

Mis planes son terminar la parte de arriba de la casa para rentarla y poder dejar la venta.

Acerca de Carmen “la del colmado”

El sitio Eldinero.com.do, señala que la vida no deja de sorprender a Carmen “la del colmado”, como cariñosamente le dicen, ya que en la actualidad está pasando por una situación familiar. Tiene dos hermanos en estado delicado de salud a los que debe brindarle apoyo moral, eso la obliga a dejar, en varias ocasiones, el negocio solo.

Destaca que la alegría, dentro de los apurados días de venta, son sus nietos. A pesar de que sus hijos no tienen aspiración con el negocio, ella pone sus esperanzas en cuatro niños que adornan su espacio de trabajo.

Su sueño es ver en manos de su descendencia el colmado que la ayudó a progresar. Definitivamente se ha convertido en ejemplo de emprendimiento femenino en su sector.
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