--Barbita el del DICRIM--; la mujer con el puñal y el periodista -- de Telemicro -- con una pistola + Vídeo


10 DICIEMBRE, 2018: “Soy yo, Barbita el del Dicrim”, le dijo al general Ludwin Suardí Correa aquel hombre fortachón que parecía cualquier cosa, menos un agente policial.


-“¿No me conoce?”, le comentó con cierto nerviosismo “Barbita el del Dicrim” al general. No podía creer lo que estaba a punto de sucederle y, sobre todo, delante de sus amigos de parrandas en horas de la madrugada en un estrecho y abarrotado “drink”, de Los Mina.

Ya había entrado la madrugada de ayer domingo nueve de diciembre cuando Suardí, el Coronel Cristian Bello, varios oficiales de la Policía Nacional, un oficial superior de la Fuerza Aérea y decenas de tropas de los distintos departamentos investigativos y dos fiscales salieron a realizar “una pezca” en los centros de diversión de Los Mina.

Buscaban armas de fuego, cuchillos, puñales y cualquier otro objeto que pudiera ser usado en pleitos de borrachos.

La primera arma que encontraron fue la de “Barbita el del Dicrim”, una parte de la cual estaba oculta junto a la caja del dinero del establecimiento y la otra en el automóvil de propiedad de ese policía.

Minutos antes, la administradora del la “La Zona VIP”, que así se llama el “drink” en el que era hecha incursión policial, le había asegurado a Suardí que allí no había armas.

Cuando durante la requisa fue encontrada la pistola de “Barbita el del Dicrim”, y un puñal, la joven mujer quedó en evidencia como una mentirosa y saltó a la vista el peligro al que se exponen quienes se divierten en esos lugares cuando alguien logra ingresar con un arma, de cualquier tipo.

“Barbita” fue arrestado y un fiscal levantó un acta. 

Fue evidente que a ese miembro del Departamento de Investigaciones Criminales no le importan las instrucciones de sus superiores que ordenan a los miembros de la fuerza ir armados a esos establecimientos.

La mujer con el puñal… la muerte al acecho

Minutos más tarde, en el “Rey Sport Bar”, la muerte estaba al acecho junto a una joven y elegante mujer. Ese establecimiento también estaba repleto de clientes, que bebían, fumaban y bailaban.

Aquella mujer estaba sola, sentada en un rincón oscuro tomándose unos tragos. Nadie suponía que ella llevaba escondida, adherida a su pierna derecha, bajo unos ajustados pantalones, nada más y nada menos que un instrumento de muerte: un puñal.

Una mujer policía fue quien la requisó y le encontró el arma. 

Cuando le detectaron el puñal, estaba mujer se mantuvo fría. No dijo ni una sola palabra. No se le movió ni un solo músculo del rostro. Nada.

¿Qué hacía esa mujer allí, solitaria, con un puñal escondido bajo la ropa? ¿El puñal era para defenderse de una eventual agresión en su contra o tenía un plan para agredir a alguien? 

De allí esa mujer fue sacada con los brazos atados por una esposas, mientras un hombre, que parecía ser de los propietarios del establecimiento, la insultaba por “abusadora”.

Ante los continuos gritos en su contra, la mujer del puñal, se mantuvo serena hasta que solo atinó a gritarle:

-“¡Y tú maricón!”.

El “periodista” de Telemicro y la pistola

Cuando la fuerza policial ingresó a otro establecimiento a pocos metros de la cabeza oriental del Puente Francisco del Rosario Sánchez, nadie pudo salir hasta que todos fueran revisados.

Aquel hombre, de apariencia tímida, tenía escondida una pistola con todas sus balas bajo su camisa.

Lo sorprendieron y lo desarmaron.

Era el único que estaba armado dentro de la multitud que abarrotaba ese establecimiento. Nadie más.

Cuando lo desarmaron, en su defensa alegó que “Soy periodista de Telemicro”. 

No se si es verdad o falso lo que dijo.

Yo estaba grabando la escena cuando se me acercó y me dijo:

-“Colega…” y me dio explicaciones que no le solicité. Quería que yo intercediera para que no lo arrestaran ni le quitaran el arma.

Al “colega”, le expliqué que yo nada tenía que ver con eso y que solo estaba trabajando.

Es extraño, pero ningún periodista de verdad de los que conozco nunca en la vida me ha dicho “colega”.

Quienes siempre lo han hecho son aquellos que pretenden buscar una ventaja, o son “enganchados” al periodismo.

El automóvil usado como “caja de seguridad” para guardar armas de fuego

En un drink muy popular del barrio Puerto Rico, que podrán ver en el vídeo, tienen el “cuidado” de desarmar a los clientes y las armas de fuego o cuchillos se la entregan al dueño. 

Una vez en posesión de las armas, este va y las guarda dentro de su automóvil, que está estacionado a pocos metros del lugar.

El dueño es un joven que, muy orgulloso, se definió como “empleado del Ministerio de Interior y Policía”.

Él le explicó al general Suardí que él cuida muy bien las armas.

Esa noche, sin embargo, nadie le había entregado ninguna pistola, revolver ni puñal o machete para guardar.

-“¿Que sucedería si alguien se entera de que en ese automóvil son “guardadas” las armas, lo rompe y las robas? ¿Cuántas armas quedarían en manos de delincuentes en un minuto?”, se preguntó Suardí.

La “pezca milagrosa continuó”

Las tropas avanzaron por los “drinks” y colmadones de Los Mina Sur, Vietnam, la San Vicente de Paúl y en lo profundo de Los Tres Brazos, precisamente, en este último lugar, frente a otro “drink” un policía vestido de civil fue arrestado en posesión de un arma de fuego.

La cámara de Ciudad Oriental estaba grabando. No había forma de que lo dejaran libre con su arma sin que quedara en evidencia cierto favoritismo.

La menor de 16 años que fue “orinar” a “una barra”

Aquel establecimiento era distinto a los demás que habían visitado las tropas. Tenía pocos clientes delante del mostrador. Parecpia “una barra” de las de antes.

Pintado en la pared, había un letrero que sugería que, al fondo, hay “un billar”.

Los policías y fiscales ingresaron hasta el fondo y, ¡Oh Sorpresa!

Un grupo de mujeres jóvenes estaban sentadas en un banco.

Algunas de esas mujeres parecían de mayor edad de la que realmente tienen puesto que una o dos tenía extensas cicatrices en  sus rostros, al parecer resultado de viejos pleitos.

Sin embargo, una de las que estaba allí sentada no podía ocultar que era menor.

Cuando el general le preguntó su edad, ella dijo:

-“Tengo 16 años”.

Cuando se dio cuenta de que la llevarían detenida junto al dueño del negocio, la jovencita alegó en su “defensa” que:

-“Yo vine donde mi tía a buscar un dinero”, que tenía en las manos.

En ese momento, irrumpió un hombre adulto corpulento y le dijo a los oficiales:

-“Esa muchacha entró ahora mismo, ella vino a orinar”.

Uno de los dos mentía.

En la parte frontal del negocio, varias mujeres alegaron que:

-“Esta calle está llena de menores todas las noches. Dejen libre a ese pobre hombre”.

Un oficial le preguntó a una de ellas:

-“¿Tú eres menor?”.

La mujer rió de buena gana y respondió:

-“Si, menor; de apellido “boquete”.

La de la madrugada de este domingo nueve de diciembre se trató de una jornada intensa en la que la fuerza policial se empleó a fondo para desarmar y arrestar a quienes estaban en esos establecimientos de diversión.

En cada uno de ellos, la policía fue aplaudida de manera entusiasta cuando los comandantes les explicaban lo que harían y los invitaban a seguir divirtiéndose, pero sin armas.

Suardí prometió que continuarían con esos recorridos sorpresas durante las noches en todos esos establecimientos para buscar armas y disminuir posibilidades de muertes durante las fiestas de navidad.

Todo está contenido en este vídeo exclusivo.

Si tiene tiempo, obsérvelo con detenimiento y saque sus conclusiones.

/Por Robert Vargas   Ciudadoriental.com/
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