Nicolás Maduro: líder descollante en Latinoamérica


El 5 de marzo del 2013 fallece en Caracas, Venezuela, el presidente Hugo Chávez Frías. Horas después asume la presidencia de la nación Nicolás Maduro Moros. Un obrero del volante que se convirtió en uno de los colaboradores de más confianza del líder bolivariano fallecido.

Le corresponde al presidente en funciones organizar las exequias fúnebres del extinto Hugo Rafael Chávez. Era notable en el rostro y la voz de Nicolás Maduro el impacto devastador en su estado de ánimo que provocó la muerte de su predecesor. Daba la impresión que no quería ser presidente.

No estaba preparado para sustituir a su mentor y guía de esta manera, pero lo hizo respondiendo al llamado circunstancial de la historia

Los acontecimientos continúan en la República bolivariana y, de conformidad con la Constitución venezolana 30 días después de la desaparición del presidente de la República deben ser organizadas elecciones nacionales para la elección de un nuevo mandatario.

En esos comicios resultó electo presidente constitucional de la República bolivariana de Venezuela: Nicolás Maduro Moros. El cual ha demostrado ser un representante genuino y activo impulsador de la Revolución bolivariana iniciada por Hugo Chávez.

Ya juramentado, Maduro Moro en sus inicios se percibe un gobernante timorato, incapaz de continuar hacia delante la Revolución Bolivariana-chavista del siglo 21, sin embargo, el tiempo y los hechos ha demostrado lo contrario.

Una ojeada al contexto latinoamericano en los últimos años. Es curioso toparse con gobernante que pueda compararse con la incómoda y difícil situación sociopolítica y económica en que la que ha tocado gobernar al presidente bolivariano de Venezuela

Comenzando, el primer embate para provocar el colapso de la economía del país petrolero fue en dirección a la especulación de los precios  internacionales del barril de petróleo. En menos de un año, en 2014. el precio del barril de 110 dólares cae estrepitosamente a 30. Fue un duro golpe al fisco venezolano.

A esta injuria a la economía de Venezuela hay que agregarle el agiotaje y acaparamiento de los artículos de primera necesidad, el trasiego de petróleo y mercancía a países fronterizos, con el objeto de crear escasez de abastecimiento a la población con el propósito de socavar la base popular del chavismo y abrir brecha a la sedición.

En la escalada de desestabilización golpista inducida por el imperialismo internacional con el apoyo de la derecha del país rico en petróleo, la siguiente etapa es la protesta y movilizaciones callejeras violentas provocando destrucción y muerte.

Al mes de junio de 2017 habían fallecido 72 personas y mas de 10,000 resultaron heridos, jóvenes en su mayoría. Todo ello a pesar del tacto, la cordura y prudencia con que el presidente Nicolás Maduro manejó la situación. Evitando de esta manera justificación a la posibilidad de la intervención armada.

A todas estas acciones desestabilizadoras hay que adicionarle la embestida en el área económica: inflación estimulada, inestabilidad monetaria tendente a la devaluación del Bolívar, bloqueo comercial y financiero.

Pero la agresión a la democrática revolución bolivariana no se detiene ahí, desde sus inicios, con Hugo Chávez, y ahora contra Nicolás Maduro, existe una ofensiva mediática en los medios y las redes sociales, de denostación, calificativos inauditos y falacias para inhabilitarlo moral y políticamente y de esta manera justificar acciones vandálicas y terroristas en su contra y la revolución bolivariana

A esta campaña mediática, desestabilizadora e insensible se unen activamente, principalmente la Organización de Estados Americanos (OEA), así como también, la Comunidad Económica Europea, monarcas y jefes de gobiernos europeos y las incongruencias de algunos presidentes en Latinoamérica.

Sin embargo, próximo a cumplir 6 años dirigiendo los destinos del asediado país, el presidente Nicolás Maduro ha resistido y ha demostrado, sabiduría, habilidad, coraje y determinación. El presidente bolivariano ha resistido. La revolución bolivariana chavista esta en pies y sigue a delante.

Refrendando esas condiciones el presidente encara la crisis global del país incentivando y diversificando la producción en todas las áreas. Para enfrentar la especulación y la usura efectuó una reconversión monetaria y ha creado la criptomoneda del Petro para las transacciones comerciales nacionales e internacionales.

En plano internacional, ha manejado con maestría tanto la política internacional como la economía, estableciendo relaciones diplomáticas y acuerdos comerciales y financieros con naciones de todos los continentes lo que indudablemente redundara en la superación llevándole la delantera a otros gobernantes de la región.

Nicolás Maduro es un gobernante de trascendencia internacional, es un ente clave en la geopolítica. En la 73 Asamblea General de las Naciones Unidas su discurso era esperado con gran expectativa. Fue un discurso histórico, latinoamericanista; abordó temas de economía, política internacional y apostó un futuro por la existencia de un mundo multipolar.

En definitiva, en América Latina, Venezuela es un referente para el cambio y la autodeterminación de los pueblos, Es bueno entender lo que pasa en Venezuela, una crisis. Las crisis generan cambios y crean líderes. Un día de crisis produce más cambios que cien días que transcurren. De la crisis venezolana ha brotado un líder: Nicolás Maduro Moros y con él las pléyades de hombres y mujeres que impulsan la Revolución chavista-bolivariana hacia delante.

Ismael Batista,
El autor es médico cardiólogo. Reside en Barahona.
Barahona, 14 Octubre, 2018.




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