Las algas sargazos y los --funcionarios-- de Barahona (1)


Desde hace varios años a nuestro país llegan masas algales de las llamadas sargazos y en nuestras costas se han registrado a partir del 2012. Desde el mismo momento que arribaron, la preocupación y la incomodidad de los ciudadanos, salieron a flote. Primero, lo desagradable del paisaje; luego, las dificultades y molestias para los bañistas y pescadores y aún lo peor, la fetidez nauseabunda que despiden al descomponerse en las orillas de las playas.

Se conocieron datos de las razones de la presencia de las algas en nuestras costas. Se supo de los cambios en las corrientes marinas y de la ocurrencia de mayor cantidad de fenómenos climáticos que ayudan a distribuirlas y dispersarlas por muchos lugares del planeta. Se conoció de los desperdicios que muchos ríos llevan a las costas, dando aportaciones de nutrientes a las algas; lo que facilita su crecimiento y desarrollo en las costas.

Algunos no dejaron de culpar a “un barco” que vino y descargó en nuestros mares esas algas “para hacernos daño”, dizque para ahuyentar a los turistas y para desmotivar a inversionistas turísticos (¿?). Otros hablamos, incluso, del Mar de los Sargazos en el Océano Atlántico Norte.

Se conoce que esas algas nos visitarán de manera frecuente durante los años por venir y es por ello, que lo más importante ahora es establecer las acciones que desde las instituciones sectoriales y desde las alcaldías se deben definir como las posibles políticas públicas para dar solución, de manera oportuna y permanente, a esta situación natural, no deseada.

Propusimos, en unión de la Sociedad Ecológica de Barahona (SOEBA), que las masas algales puedan ser sacadas del mar antes de que se mueran y se pudran, es decir, cuando aún estén vivas y a poca distancia de las playas. La propuesta consistía en un método artesanal, pero que consideramos efectivo. La misma consiste en sacar las masas de algas con chinchorros, para lo cual se utilicen yolas o botes y se “pescan” las algas como si fuera pescando peces con chinchorros.

Eso implica que un grupo de hombres toma un extremo del chinchorro y se estaciona en la playa y yolas guiadas por pescadores rodean las masas de algas y dan el otro extremo a otro grupo de hombres en otro lado de la orilla. Luego, todos juntos halan el chinchorro y sacan las algas a la playa. Allí, otro grupo de hombres, suben las algas a un volteo y se les moja con agua del rio Birán para que salga la sal y arena que posean y finalmente se llevan a un lugar elegido para elaborar abono orgánico.

La zona donde se va a preparar el abono, es importante que sea una depresión en el suelo y allí se colocan las algas, se comprimen como se hace para sacar el mosto de las uvas, se le adiciona agua y se coloca arriba un material que impida la radiación solar

directa (plástico o sacos) y que permita la aireación lateral. Si se dispone, se puede adicionar malezas y otros materiales orgánicos (cascaras, basura, etc.). Dependiendo de las condiciones climáticas, se tendría abono orgánico a partir de dos meses.

Propusimos hacer una prueba para ver los resultados, pero en lugar de eso, algunas “autoridades” contestaron: “¿Que cuándo se ha visto que con algas se pueda hacer abono orgánico? y afirmaron que las sales que tienen para quitárselas se gasta demasiado dinero y como no se pueden lavar, entonces dañan los cultivos y dañan el suelo”. ¡Señores, hay que estar vivo para seguir viendo disparates al por mayor y al detalle!

Lo bueno de todo esto fue que algunos “comunicadores” hicieron eco de esas sandeces y sin rubor comentaron los mismos disparates, llegando, incluso, a darle viso de verdad. Ahora entendemos por qué a este país le faltan años luz para salir de la ignorancia.

Algunos amigos nos han manifestado la posibilidad de sacar las algas con maquinarias sencillas sin hacer daño a las playas. Eso es posible, pero asumimos que si “nuestras autoridades” no han movido un dedo para una propuesta artesanal y económica, pensamos que les daría un infarto si se les habla de una máquina que requiere un costo más alto.

Continuaremos,

Rafael Matos Féliz
Por el Desarrollo Sostenible,
Barahona, 30 Octubre, 2018.
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