EDITORIAL DE EL CARIBE: PERDERNALES


La provincia de Pedernales ha estado en estos días en los medios de comunicación, por las preocupaciones sobre sus recursos naturales, las áreas de la sierra de Bahoruco que le son propias, y particularmente el río Mulito, para muchos, muy disminuido a consecuencia de prácticas agrícolas.

Una de las provincias menos pobladas, Pedernales ha sufrido tradicionalmente el grave problema de la baja ocupación productiva de su fuerza laboral. La paralización de las actividades de dos importantes empresas en la zona, y el deterioro del mercado fronterizo, agudizaron esa situación.

Aunque sustenta algunas actividades agropecuarias, un importante volumen de su territorio forma parte de una reserva protegida y en las últimas décadas sus esperanzas han sido cifradas en el desarrollo del turismo, a partir del potencial del litoral en que se encuentra Bahía de las Águilas.

Un proceso de apropiación ilegal de los terrenos con vocación para desarrollar el turismo ha aletargado esa posibilidad, ya que de acuerdo con informes del gobierno, hasta que el conflicto por la titularidad de esos bienes no fuese decidido, resultaba muy difícil alentar iniciativas privadas.

La sentencia de ayer de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia que ratificó los fallos anteriores, mediante los cuales se declararon nulos los títulos de propiedad emitidos a favor de particulares en la zona de Bahía de Las Águilas, contribuirá a definir el panorama de Pedernales.

Esa sentencia sólo deja una parte de la cuestión irrevocablemente decidida, toda vez que quedan otros casos pendientes de resolución. Pero es casi seguro que correrán igual suerte.

Bahía de las Águilas es un patrimonio de Pedernales, que si resiste un régimen de explotación turística sostenible, puede ser una magnífica oportunidad.

Aunque se le ve como el futuro de Pedernales, con impactos en toda la comarca sureña, habría que definir con propiedad el alcance de la factibilidad, especialmente por la naturaleza de ese litoral y los escasos recursos acuíferos.

De todas formas, lo importante es que se liberan obstáculos que impiden impulsar formalmente una zona que merece mejor suerte.

EDITORIAL EL CARIBE,

20 SEPTIEMBRE, 2018.

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