LA MARAVILLA DE LA DONACION A LA FUNDACION PATRONATO CUEVA DE LAS MARAVILLAS


El país se vio sacudido hace unos meses por una denuncia pública sobre la donación de unos diez millones y un pico largo de metros cuadrados, a una institución sin fines de lucro incorporada con el nombre Fundación Patronato Cueva de las Maravillas., que es la que regentea en la actualidad ese patrimonio.

Mucha gente se ha agarrado los cabellos y se ha rasgado las vestiduras como señal de impotencia, pegando el grito al cielo por la osadía de un presidente al regalar el patrimonio nacional a una institución que sin fines de lucro o no, es de administración privada; o más aún, por la osadía de la propia Fundación, que pide como si se tratara de una caballada lo solicitado.

He leído sobre otras instituciones que han iniciado acciones en pos de que se deshaga dicha donación. (porque ya la donación se hizo), lo que se busca es la refrenda por parte del Congreso Nacional y una parte de éste, el Senado, ya lo aprobó. Por ahí andan las reseñas periodísticas; pero misteriosamente se escucha poco en estos días, salvo por la voz de la Defensora del Pueblo, quien retoma y retoma el caso, y ha denunciado en muchos medios, que esa donación encontrará de frente al Defensor del Pueblo y aún más, ha anunciado que esta institución ha iniciado las acciones necesarias, para que este patrimonio nacional se inscriba en la lista de sitios elegibles para su declaración por parte de la UNESCO, como patrimonio de la humanidad.

Tanto su oposición a la donación, como las pretensiones anunciadas para conseguir la inclusión de este patrimonio, como mundial o de la humanidad, deben encontrar el respaldo necesario en toda la población nacional y los organismos internacionales que tengan interés u opinión en su preservación como un patrimonio del Estado y del Pueblo.

Como he dicho en el título, es una maravilla lo de la donación, pero en verdad, lo que aquí ha pasado no es más que “un episodio de los Funerales de Mamá La Grande” de Gabriel García Márquez, o sea, y estoy hablando por lo que recuerdo de esa obra mientras escribo.

En uno de sus episodios se recoge la historia de una persona que decidió meterse a robar a un billar, pensando que encontraría el dinero producto de la actividad comercial del billar, pero cuando logra meterse, no encuentra nada que robar, y decide robarse las bolas del billar, pero…, ¿qué sucede?, al robarse las bolas no tiene nada que hacer con ellas, porque no hay más billar a quien venderlas.

El robado es el único billar en toda la zona, y también teme el ladrón, que al intentar venderlas o dar uso, lo denuncien como el ladrón del billar con su régimen de consecuencias.

Este infeliz no tiene más remedio que esconder por meses las bolas, con la agravante de que están buscando las susodichas por todas las casas, y tiene el temor de que en cualquier momento lo descubran y eso no le deja dormir, empieza a cavilar y a perder sueños por la preocupación al no encontrar que hacer con esas bolas, que, de encontrársele, además de perder prestigio social de hombre honrado, éstas se convertirían en el cuerpo del delito con el que le condenaría el juez.

¿Qué hace entonces…? Frente a su temor e indecisión finalmente, como no está haciendo nada con eso guardado, decide devolver las bolas al billar, y eso hace; pero con la mala suerte que es sorprendido en plena acción por el dueño del billar quien le dice: “¡ajá ladronazo! con que tú fuiste quien se robó las bolas”, empiezan una discusión y un pleito cuyo resultado es que el ladrón le da muerte al dueño del billar y ahí se le complicó todo.

Una símil podemos hacer entre este relato y lo que acontece con la donación de los terrenos que tiene como excusa la protección y buena administración de La cueva de Las Maravillas.

Lo que ha salido a la luz publica es “la devolución de las bolas del billar”, porque si es escandaloso la donación de los diez millones cuatrocientos un mil quinientos dieciocho, Punto treinta y nueve metros cuadrados (10,401,518.39) o su equivalente de dieciséis mil quinientos cuarenta punto veintiocho tareas (16,540,28) a esa fundación, en realidad esta es la “acción buena” o por lo menos la menos mala, con la que el Presidente de entonces, Leonel Antonio Fernández, Reyna, trata de hacer menos grosera la donación que había hecho el presidente anterior, o sea Rafael Hipólito Mejía Domínguez ya que éste último ordenó mediante poder especial número 240-04 de fecha 22 del mes de marzo del año 2004 , donar a la Fundación Patronato Cueva de Las Maravillas, la maravillosa cantidad de cuarenta y cuatro mil tareas, que es la suma de las porciones que contiene dicho poder y esto equivale a la igualmente maravillosa suma de veintisiete millones seiscientos setenta y seis mil metros cuadrado,( 27,676,000.M2, pero que se retuvo esperando en apariencia que las fuerzas congresuales fueran favorables para su aprobación, pero ahí, no termina el asunto.

Cuando examinamos la incorporación de la Fundación Patronato Cueva de las Maravillas, nos encontramos con la sorpresa que esta fue incorporada apenas dos meses antes de recibir la donación específicamente, la Fundación es de fecha 14 de enero del 2004 y el decreto que la siembra en toda esa tierra es de fecha 26 de abril del 2004. ¡Qué maravilla Goyo, que maravilla! Como diría el fecundo Facundo Cabral, ido a destiempo y por equivocación. Pero como él mismo diría: ahí, lo quería Dios.

Volviendo a lo que estamos, le decía que el Presidente Leonel Fernández, ejecuta una acción menos mala, cuando no permite que se despoje al patrimonio nacional de la totalidad del terreno indicado y ordena mediante poder especial que fundamenta en las disposiciones del artículo 128 de la Constitución de la Republica y en la ley 1486 del 20 de marzo del 1938 sobre representación del Estado en actos Jurídicos, al entonces Director Ejecutivo del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), sin indicar su nombre, para que suscriba un nuevo contrato con la Fundación Patronato Cueva de Las Maravillas, para la reducción de los terrenos cedidos de cuarenta y cuatro mil tareas que le había sido asignada por el Presidente Hipólito Mejía, a dieciséis mil tareas. Lo que constituye una acción “menos indecente”

Resalto que, entre la donación de Hipólito Mejía y la acción de Leonel Fernández, ya habían transcurrido sin enviar al Congreso Nacional ese contrato, seis años menos diecinueve días. Pero como el tiempo es un aliado, “démosle tiempo al tiempo” y es lo que aparentemente siguió sucediendo, porque las evidencias apuntan que también en el CEA, el contrato de donación echó una pavita, pues vemos que no es, sino hasta el día cinco de septiembre del 2014, o sea, otros cuatro años y pico más , cuando el Ing. José Domínguez Peña, Director Ejecutivo del Consejo Estatal del Azúcar remite al Dr. Cesar Pina Toribio, Consultor Jurídico del Poder Ejecutivo, el oficio No.0662 del 5 de septiembre del 2014, solicitándole la tramitación del acto de la donación al Congreso Nacional.


Lo que puedo examinar me indica que esta remisión o tramitación no se dio y el asunto vuelve a dormir otros tres años, hasta que en el 2017, el Poder Ejecutivo envía la iniciativa por la Puerta del senado, allí se aprueba mediante la resolución correspondiente y se remite a la Cámara de Diputados en donde en la actualidad fue enviado a Comisión.

¡Buenooo…! ¿Qué le digo? Sería bueno que el Procurador General de la Republica le dé un vistazo a esto y al código penal a ver si aparecen algunas figuras que le calcen a estos protagonistas, en apariencia considerados inocentes hasta que se le pruebe su culpabilidad.

Recomiendo al Honorable, si desea en realidad hacer la investigación ,llevar algo para la protección de los oídos, pues los nombres suenan muy fuerte tanto que yo no tengo suficiente aire en los pulmones para mencionar sus nombres, pero es importante señalar que este grupo de “sonoros” fueron designados mediante Decreto como presidente vicepresidente o miembros del Patronato Cuevas de Las Maravillas incorporado por el poder Ejecutivo para la coadministración de La Cueva de Las Maravillas, pero en el camino se han encontrado con una mina que no están dispuestos; “sólo a ir de voluntarios y buena gente”.

Es ese razonamiento y como hombres de altos negocios que son deciden buscar un bajadero que no deje ver el lobo detrás de la piel del cordero y en consecuencia crean la Fundación Patronato Cuevas de Las Maravillas, que le permite recibir donaciones, vender, comprar, hipotecar y hacer mil diabluras más al amparo de una supuesta legalidad.

“Aquí tienen harina en este costal, el que galopa a caballo, los ingeniosos hombres, quien ruge y reina, el que no lo da ni lo quita, los que siguen reinando en la Feria y del lado beneficiado hablemos de peces grandes y medianos, que en este pantano alimentan un ave sagrada para el Japón y que ya migró de allí, la gran Grulla. Que se

asienta sobre el hijo de Filipo II de Macedonia. Sin olvidar en todo esto, a quien, hacia el medio y el ambiente necesario, para luego empaparse de la lluvia. ¡Vayan a los Decretos y estos tendrán los poderes para revelaran los secretos!” ¡Sed justo en la asignación, dad a cada quien según…!

Que el Procurador General de la República descifre este acertijo ya que aparenta ser buen gallo. Así demostrará: ¡Que como canta…pica!

Hasta la próxima.

Darío Nin,
Lunes 06 Agosto, 2018.

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