OPINIÓN: Entre Cachòn y Cabral...


Entre estos dos poblados de la provincia Barahona, el segundo, al menos dobla en población y extensión al primero; separados por menos de 4 kilómetros, han visto crecer inquinas, animadversión y tirantez, cual capas tectónicas de la tierra, cuando llegan a acumular energías.

Esta metástasis, reflejada con frecuencia inusitada, deja de serlo, lleva al menos 4 capítulos, con al menos, hasta donde pudimos investigar, 4 muertes e innumerables heridos, físicos y mentales, más lo material, el más reciente, ocurrió en Cabral, la madrugada del sábado 9-12-2017-amanecer domingo 10-12-2017, específicamente en alrededor de las dos de la madrugada, un militar, de acuerdo al vox populi, muerto, otra persona, salvada, pero operada de vida o muerte y más de setecientos tiros de armas de fuego de diferentes calibres, más disparos diversos y esporádicos en diferentes horas de la madrugada.


Las razones de esta hecatombe emocional sufrida, por en esta ocasión, el poblado de Cabral, quien aportó la escena, que es inenarrable, para los vecinos del centro del pueblo, donde comenzó el campo de tiro, su parque municipal; estas dos poblaciones no discuten un botín de guerra, no porfían conflicto, ni de carácter político ni religioso, ni territorial, no, nada de eso, son plumas de una misma ala regional, quizás con ascendencias familiares compartidas, sin ninguna razón para de entre unos tragos de alcoholados, yyy… a lo mejor más, en algunos transeúntes, se llegue a esos extremos.

Razón principal, de acuerdo a lo que recogimos y hemos venido indagando en los alrededor de tres años en que frecuentamos esas localidades rumbo a Barahona y a ellas mismas, es el militarismo, es el trujillito incrustado en el ego de aquel que basa su fuerza en la raya o grado militar, ex militar o figura influyente, es el arranque irracional que surge en aquel que siente crecer su poder y desarrollo de lo físico, sin crecer el intelecto, capaz de cometer un crimen y no durar dos años bajo rejas, protegidos por sus padrinos del poder público y militar.

La solución está ahí, no tiene mayores complejidades y se está a tiempo de reducirla a su mínima expresión, se trata de hacer un levantamiento de personas influyentes una cantidad considerable de militares y ex militares y a quienes ellos han facilitado su ingreso a los cuarteles de las diferentes

disciplinas, a las cuales, bajo arengas, control y supervisión de militares y armas. Sì ellos, los altos militares que ha tenido la suerte de poder enganchar familiares y allegados suyos, tienen el poder en estos momento de poner su gran aporte para que no lleguen momentos peores.

11 DE DICIEMBRE 2017.

POR JOSE ANTONIO MATOS PEÑA.
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