LA FALTA DE ÉTICA NOS MATA


Desde hace días me ronda por la cabeza este tema y cuando he querido escribir para compartirlo con ustedes, mi laptop me recuerda que ya lo había conversado.

Siento la necesidad de expresar que, si tuviéramos ética, las cosas fueran de otros colores, pero al no promoverse ya la ética, ésta brilla por su ausencia y la ausencia de ésta literalmente nos mata. Un medicamento que no advierta en su literatura o etiqueta sus componentes o, a quienes no pueden tomarlo, u oculte los efectos secundarios. Un médico que te hace una cirugía sólo por conseguir el dinero que esta cirugía le representa, pero, que el paciente en verdad no la necesita. Un hospital en donde se mueren las personas porque sus recursos son desviados o porque es más importante un reclamo salarial que una vida humana; o un Estado o gobierno que espera que estas se pierdan para atender reclamos. 

Todo sucede por ausencia de ética y todas estas acciones literalmente nos matan. Y… qué de las guerras con seudas causas nobles, que se usan como pretexto para vender armas y otras diabluras. O lo que sucede con una enfermedad (cáncer, por ejemplo) que a pesar de que ya se conoce todo de la estructura celular ¨no se le encuentra cura¨ porque se mataría la gallina de los huevos de oro. Y…, si siguiera no terminaría. Creo que sería mejor para que el tema no se nos vaya de agenda de prioridades, que le reproduzca el artículo que escribí a principio de año y que titulé: ¨ “Quítale lo Moral y lo Ético y Obtendrás Monstruosidades y Algo Más”. Cuyo texto es el siguiente:

“Últimamente parece que nos hemos dado todos cuenta que el mal social que vivimos hoy tiene sus raíces en la falta de valores.
Incentivamos la solidaridad, incentivamos el respeto, incentivamos esto o lo otro; las más de las veces, de la boca hacia fuera, pero nadie se ha comprometido con el desarrollo de un programa sistemático que incentive la moralidad y la ética.

Tal vez, de la boca hacia fuera como ya he dicho, porque mientras de una institución te llega un mensaje para prácticas morales y éticas; cuando pones tus manos por allí fácilmente te ensucias. O simplemente esa posición responde a una farsa cuyos objetivos y propósitos verdaderos están en el otro extremo del polo. (Aclaro que no hago alusión a ninguna institución en particular)
Bien…, pero no es juzgar a nadie lo que quiero, ni ver la paja en el ojo ajeno. Lo que me mueve a este escrito es una conversación que sostuve con mi esposa en donde cuestionaba un hecho que por la cercanía de los parientes envueltos; ella no le podía dar crédito; muy a pesar de que del mismo hace un tiempo ya.

En respuesta a su inquietud le respondí: Quítale lo moral y verás que si es posible.
Si no hay moral se pueden crear monstruosidades y algo más. Hagamos un ensayo teórico.

Quitemos la moral a un profesor y tendremos un violador aprovechado de sus alumnos.

Quitemos la moral a los padres y tendremos incesto a la orden del día.

Quitemos la moral al político y tendremos corruptos a grandes escalas.

Quitemos la moral al sacerdote y tendremos pederastas y aprovechados. Una iglesia destruida pues cada cual se enriquecerá con los bienes de la institución a la que se supone sirve o la institución tendría que gastar fortuna para acallar los reclamos de los perjudicados con las malas acciones.

Quitemos la moral a una hija adolescente o adulta y veremos conquistar para si a su padrastro, el novio o marido de su hermana o el de su mejor amiga.

Quitemos la moral al médico y tendremos meros comerciantes de la salud, traficantes de órganos y de personas.

Quitemos la moral al policía y tendremos delincuentes armados legalmente, con licencia para atracar y matar.

Quitemos la moral a la familia y tendremos centros de formación de antisociales.

Se la quitamos al pastor de iglesia evangélica y tendremos un traficante de fe, un violador de niños y mujeres; coronado de comerciante de la palabra y traficante de miedos.

Se la quitamos al periodista y tendremos apandillados desinformadores sociales que tuercen las noticias conforme a sus intereses. 

Extorsionadores que inclinaran sus dardos venenosos hasta conseguir propósitos particulares y espurios.

Quitémosla a un psicólogo o psiquiatra y veremos aprovechados de sus pacientes.

Quitemos la moral a un abogado y tendremos un estafador de capitales ajemos y traficante de libertades.

Quitémosla a juez, y tendremos cobardes manejadores de justicia, traficantes de sentencias, traficante de libertades en contubernio con los anteriores.

Se la quitamos al fiscal y tendremos traficantes de decisiones archivadores de expedientes como fuente ingreso seguro.

Si le quitamos la moral a un ser humano en sentido general, les aseguro que volveremos a la época de la caverna, donde perro come perro y por un peso te matan.

Y para que seguir contando, enumere usted.

Si al leer esto, usted ha dicho, pero eso es lo que está sucediendo hoy, tendrá entonces que concluir que nos está haciendo falta mucha moral y mucha ética.

En el primer período del actual presidente, que muchos llaman la época del romanticismo peledeísta; leía una frase del señor Presidente, que se resume: “Que aspiraba a que la República Dominicana, se conociera en el mundo como una potencia moral”.

De vez en cuando es bueno, volver a chequear los objetivos que nos propusimos al iniciar el recorrido hacia una meta, para verificar que no nos hemos perdido en el camino.

Finalmente pienso que hemos de concluir afirmando que, aunque nuestra formación no sea sólo moral, no es sólo ético, es indiscutible que, si quitamos lo moral y lo ético, tendremos como resultado monstruosidades y algo más.


Hasta la próxima.

Doctor Darío Nin, 05 Noviembre, 2017.-

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