Lo que se sabe hasta ahora sobre la emboscada en la que murieron cuatro soldados de EEUU en Níger

 Foto: Los cuatro soldados norteamericanos muertos en emboscada, en Niger, por estar metiendo las narices en todas partes)


OCTUBRE, 24 , 2017: El pasado 4 de octubre, cuatro soldados estadounidenses murieron y dos resultaron heridos en Níger, país del África Occidental, luego de que su unidad –compuesta de 12 militares– fue emboscada por medio centenar de milicianos pertenecientes a un grupo vinculado, al parecer, al terrorista Estado Islámico (ISIS).

Hasta entonces, el público en general conocía muy poco de las operaciones de las fuerzas armadas de EEUU en Níger y aún quedan muchas interrogantes sobre las características y alcances de su misión allí. Pero se ha dicho que la presencia militar estadounidense es para proveer entrenamiento a las fuerzas locales a fin de enfrentar una creciente actividad de grupos terroristas o vinculados a ellos.

Ese ataque, su trágico saldo, la manera como el gobierno federal y, en específico, el presidente Donald Trump han reaccionado ante él y sus consecuencias de cara a la opinión pública y las familias de los caídos han causado conmoción y nuevas tensiones, confrontaciones y dislates desde la Casa Blanca.

(Foto:Una guardia de honor rinde homenaje al cuerpo de uno de los militares estadounidenses muertos en una emboscada en Níger, el pasado 4 de octubre de 2017. (Reuters)

Las discusiones y refutaciones sobre la forma en que Trump se comunicó, con o sin empatía, con familias de los fallecidos y el empecinamiento del presidente en discutir con y sobre personas que están agobiadas por el dolor de su pérdida y que atesoran la memoria de un familiar que sacrificó su vida bajo la bandera estadounidense, han resultado notorias y en muchos aspectos deplorables.

Pero en lo estrictamente militar en realidad es muy poco lo que se sabe, y mucho queda por explicar sobre lo que sucedió en ese letal incidente en Níger y del por qué de la remisa respuesta oficial.

En primer término, como se indica en un cable reproducido por la Radio Pública Internacional, el incidente de Níger es un indicador de la creciente implicación de las fuerzas estadounidenses en África, sobre todo en el área central y occidental, para encarar la actividad de grupos terroristas como Al-Shabab y Boko Haram.

Unos 1.300 militares estadounidenses estarían desplegados en África, cifra que se ha triplicado desde 2012, con presencia en unos 20 países, principalmente en tareas de entrenamiento de las fuerzas locales de Níger, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Somalia, Sudán y Uganda, según el citado artículo. Y se indica que en apoyo a fuerzas de Francia, EEUU asiste también en operaciones en Burkina Faso, Chad, Mauritania, Malí y Níger, aunque la dirección de la lucha antiterrorista allí corresponda a los franceses.

La extensión de la presencia militar estadounidense en esa región se aprecia, además, en la frecuencia de sus actividades. Por ejemplo, la unidad que fue emboscada en Níger había realizado cerca de 30 operaciones en los últimos seis meses antes del ataque, de acuerdo a la televisora NBC. Los nombres de los caídos son sargento Bryan C. Black, sargento Jeremiah W. Johnson, sargento Dustin M. Wright y sargento La David Johnson.

Los cuatro militares estadounidenses caídos en un ataque en Níger: los sargentos Jeremiah Johnson, Bryan Black, Dustin Wright y La David Johnson. (U.S. Army Special Operations Command/Reuters)

Con todo, en principio las fuerzas estadounidenses no  están allí para labores de combate, aunque en ocasiones las circunstancias o ciertas necesidades modifiquen el escenario.

Así, lo que sucedió en el incidente de Níger es nebuloso. Al parecer, la unidad que fue emboscada no contaba con soporte o refuerzos, ni siquiera con medios propios de evacuación, y toda su presencia en una remota región del suroeste de Níger podría haberse dado tras una “falla masiva de inteligencia”.  Este caso además ha elevado la duda sobre si el Pentágono está dando apoyo apropiado a sus efectivos en África, pues en el caso de Níger si no hubiese sido por la llegada al área de cazas franceses las bajas podrían haber sido aún mayores.

Y se ha comentado que los militares estadounidenses contaban solo con armas ligeras y vehículos sin blindaje, mientras que fueron atacados con ametralladoras pesadas y lanzagranadas.

Por ello se han generado cuestionamientos sobre por qué los militares estadounidenses fueron atacados por sorpresa, por qué no se contó con apoyo para darle protección y permitirle la evacuación pronta (uno de los cuerpos no pudo ser recuperado sino hasta 48 horas después del ataque) y qué grupo o milicia fue la culpable de la emboscada.

Además de todas esas interrogantes, la respuesta pública del gobierno ha dejado mucho que desear. Primero, no se han explicado a cabalidad las citadas incertidumbres y, por añadidura, toda la comunicación oficial ha sido remisa y áspera.

De acuerdo a una cronología de CNN,  los primeros reportes sobre la letal emboscada se conocieron la tarde misma del día de los hechos, el 4 de octubre, y Trump habría sido informado de ello sobre las 8 pm. Pero durante 12 días el presidente no emitió ninguna comunicación sobre el incidente, si bien fluyó información desde fuentes militares y la vocera de la Casa Blanca dijo que “pensamientos y oraciones están con las familias y amigos de los miembros en servicio caídos que hicieron el máximo sacrificio en defensa de las libertades que tanto apreciamos”. Pero un mensaje de condolencia que le habría sido preparado al presidente nunca fue pronunciado.

Trump en cambio, dijo al tomarse una foto con líderes militares y sus esposas que esa imagen representaba “la calma antes de la tormenta”.

No se sabe a qué tormenta se refería, pero ciertamente él desató después una con sus alegaciones para refutar y confrontar a familiares de los caídos y a una congresista que criticó la forma como Trump se comunicó con ellos. Pero eso no sucedió sino hasta 12 días después del incidente, a partir del 16 de octubre, cuando el presidente habló por primera vez públicamente al respecto. Al hacerlo reconoció que llamar a las familias de los caídos son las llamadas más difíciles de realizar pero, también, se enfrascó en un alegato sobre qué tanto o no presidentes en el pasado han llamado a las familias de soldados fallecidos.

Todo eso ha escalado en una cadena de confrontaciones y acusaciones (que han sido ampliamente consideradas como fuera de lugar por tratarse de familias en duelo por la pérdida en combate de su ser querido), pero al margen de ello permanecen aún abiertas las interrogantes sobre qué pasó y por qué en ese incidente en Níger.

La cerrazón al respecto fue tan severa que el propio senador republicano John McCain, cabeza del Comité de Fuerzas Armadas del Senado, dijo que no había recibido información al respecto. McCain incluso llegó a decir que si no se informaba a los legisladores, quizá se tendría que emitir un citatorio oficial para obtener datos suficientes.

El secretario de Defensa, James Mattis, se reunió ya con McCain y además ha dicho públicamente que todo el incidente de Níger está bajo investigación y que tan pronto contaran con todos los datos precisos los darían a conocer.

Pero las dudas, el misterio y el dolor persisten al respecto. 

Yahoo Noticias

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