LEGISLACIONES ANTIGUAS COMENTADAS. Código de las Siete partidas. Sexta partida (9 de 21)


Esta primera parte de la sexta de siete Partidas presentadas por el Dr. Potentini Adames en su obra Legislaciones antiguas comentadas, contiene normas sobre Derecho hereditario y sucesiones.

Los antiguos sabios dijeron que, aquellos que mientras viven hacen bien su hacienda, tomaron guarda en las posturas y en los pleitos que ponen unos con otros, y mucho más mayormente tuvieron y mostraban gran seso los que a su muerte sabían ordenar y poner lo suyo en gran recaudo del que ellos recibiesen placer e hiciesen provecho de su alma, quedando después de su muerte lo suyo sin duda y sin contienda a sus herederos. Por lo tanto, testamento es una de las cosas en que más deben los hombres tener cordura cuando lo hacen, por dos razones: porque en ellos muestran cuál es su postrimera voluntad y porque después que lo han hecho, si mueren no pueden otra vez tornar ni enderezar ni hacerlos de cabo.

Título 1. Leyes 1, 2, 9, 12, 13 y 31. De los testamentos.

El nombre testamento fue tomado de las palabras del latín testatio y mentis, que quiere decir testimonio de la mente del hombre. En el testamento se encierra y se pone ordenadamente la voluntad de aquel que lo hace, estableciendo herederos y repartiendo lo suyo en aquella manera que él tiene por bien que quede después de su muerte. Hay dos maneras de testamento:

· La que se hace descubiertamente ante siete testigos, en el cual se demuestra que el que lo hace por palabra o por escrito a quien establece por su heredero y cómo reparte las cosas suyas. Esta forma es llamada en latín testamentum muncupativum;

· Si se quiere hacer en secreto, debe hacerlo por su mano si supiere escribir, y si no, llamar a otro en quien confíe y mandárselo a escribir su secreto. Después de escrito, debe doblar la carta y poner en ella siete cuerdas con que se cierre, de manera que queden colgadas para poner en ella siete sellos, dejando pergamino en blanco fuera de la dobladura donde pueden los siete testigos escribir su nombre. Firmado y sellado el testamento por los testigos, escribe su nombre o lo hace escribir ante los testigos diciendo: "Otorgo que este es mi testamento que yo, fulano, hice o mandé escribir", según sea el caso.

No pueden atestiguar en los testamentos:

· Aquellos que son dañados por sentencia que fuese dada contra ellos por malas cantigas o dictados que hicieren contra algunos con intención de difamarlos;
· El que fuese condenado por juicio de los jueces por razón de algún mal hecho que hiciese, así como por hurto, por homicidio o por otro yerro semejante o más grave;
· Ninguno de los que dejan la fe de los cristianos y se tornan moros o judíos, y aunque se tornasen después a nuestra fe, a los que dicen en latín apóstatas;
· Las mujeres ni los menores de catorce años;
· Los siervos;
· Los mudos ni los sordos;
· Los locos mientras estuvieren en la locura;
· Aquellos a quienes es prohibido usar sus bienes porque son gastadores de ellos en mala

El testamento puede ser escrito en pergamino de cuero o de papel, en tablas de cera o de otra cosa en que se pueda hacer escritura y parecer. De un testamento puede un hombre hacer muchas cartas (copias) de un tenor, de las cuales puede el testador llevar una consigo y poner las otras en lugares seguros. Pueden hacer testamento, aquellos a quienes no es prohibido por las leyes. No pueden hacer testamento:

· El hijo que está en poder de su padre, aunque el padre se lo otorgase;
· El mozo menor de catorce años y la moza menor de doce, aunque no estén en poder de su padre ni de su abuelo, ya que los de estas edades no tienen entendimiento cumplido;
· El que fuese salido de memoria mientras fuere desmemoriado;
· El gastador de lo suyo a quien el juez hubiese prohibido enajenar sus bienes pero, si antes de tal prohibición hubiese hecho testamento, valdría;
· El mudo o sordo desde su nacimiento pero, el que lo fuese por enfermedad, si supiese escribir, puede hacerlo escribiéndolo en su mano;
· Si fuese letrado y no supiese escribir, a menos que el rey le otorgase que otro lo escribiera en su lugar.

Si algún peregrino o romero muriese sin testamento o sin manda en casa de algún alberguero, aquel en cuya casa muriese debe llamar hombres buenos del lugar y mostrarles todas las cosas que traía y delante de ellos hacerlas escribir, no encubriendo ninguna de ellas, ni timando para sí ni para otro, fuera de aquello que debiese haber con derecho por su hostalaje o si le hubiera vendido alguna cosa para su vianda.

Título 3. Leyes 1 y 2. De cómo deben ser establecidos los herederos en los testamentos.

Haeredem instituere en latín quiere decir establecer un hombre a otro por su heredero, de manera que quede señor de lo suyo después de su muerte, o de alguna partida de ello en lugar de aquel que lo estableció. Puede ser establecido por heredero de otro:

· Emperador o emperatriz, rey o reina, la cámara de cada uno de ellos y la iglesia en algún lugar honrado que fuere hecho para servicio de Dios y para obras de piedad;
· Ciudad o villa o concejo y todo hombre, sea padre, hijo, caballero, cuerdo o loco, mudo o sordo o ciego o gastador de sus bienes, o clérigo o monje, en fin, todo hombre a quien no le es prohibido por las leyes, bien sea libre o siervo, puede ser establecido como heredero de otro;

Título 4. Ley 1. De las condiciones que pueden ser puestas cuando establecen los herederos en los testamentos.
Condición es una manera de palabra que suelen poner o decir los que otorgan los establecimientos de herederos, que les aleja el provecho de la herencia o de la manda hasta que aquella condición sea cumplida. En ocasiones, tales condiciones son puestas para establecer los herederos y, a veces, aunque no los pongan, valen como si fueran escritas y puestas. De las condiciones puestas en un testamento, algunas pertenecen al tiempo pasado, otras al tiempo presente y otras al tiempo que es por venir.

De las condiciones que pertenecen al tiempo por venir, algunas pueden ser y otras no, dichas en latín impossibiles. De las que no pueden ser, algunas no se pueden cumplir por impedirlo la naturaleza, otras porque lo impide el derecho, otras son imposibles de hecho, otras hay que no pueden ser porque son dudosas u oscuras. De las condiciones que pueden ser, algunas están en poder de los hombres para cumplirlas, otras están en ventura de si o no y otras dependen en parte del poder del hombre y en parte en ventura.
Título 5. Ley 1. De cómo pueden ser establecidos otros herederos en los testamentos, en lugar de los que allí fueren puestos primeramente, a los que dicen en latín substitutus.

Substitutus en latín quiere decir otro heredero, que es establecido por el que otorga el testamento en el segundo grado después del primer heredero. A esta sustitución llaman en latín vulgaris, que quiere decir como establecimiento que puede hacer cualquiera del pueblo, y a quien quisiere.

Hay otra sustitución a la que dicen pupilaris, que quiere tanto decir como establecimiento que es hecho al mozo menor de catorce años y a la moza menor de doce años. Otra manera hay de sustitución que es llamada en latín exemplaris, que quiere decir como otro establecimiento de heredero, que es hecho a semejanza del que es hecho al huérfano, y pueden hacerla los padres o los abuelos o los que descienden de ellos cuando son locos o desmemoriados, estableciendo los otros por herederos si muriesen en la locura.

ÁGUEDA RAMÍREZ DE RODRÍGUEZ
7 de agosto del 2017

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