Símbolos patrios, próceres y religión en RD


En el proceso de construcción del Estado Dominicano sobresalen elementos y símbolos cristianos. En primer lugar, el gentilicio “dominicano” rinde honor a los sacerdotes dominicos (los canes de dios), quienes vinieron a la isla La Española en septiembre del 1510 y desarrollaron una campaña tenaz de denuncia de la esclavitud a que los españoles sometían a los aborígenes. 


Asimismo, el cuadrilongo escudo nacional  tiene tres elementos cristianos: a) en el centro la Biblia abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo 8, versículo 32, con la cita: “…y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”; b) una cruz católica y c) el lema Dios, Patria y Libertad. 


La bandera nacional está compuesta por una cruz blanca en su centro, y el escudo con los elementos cristianos indicados. 

Los padres de la patria –Duarte, Sánchez y Mella- eran personas dueños de una gran fe católica, de ahí su fascinación por la simbología religiosa.  En el caso de Duarte, fue bautizado en la ciudad de Santo Domingo, el 4 de febrero de 1813, nueve días después de su nacimiento, por el sacerdote José Ruíz y Domínguez.  

Rosa Duarte, hermana del prócer, describe que Juan Pablo: “siendo muy niño su madre le enseñaba el abecedario, la Sra. de Montilla íntima amiga de su madre, quiso ser ella la que lo enseñara a leer. Su madre aceptó el amistoso ofrecimiento y con dicha Señora, a la edad de seis años sabía leer, y de memoria recitaba todo el catecismo…”.

Otro elemento a destacar es que, previo a la Era Republicana, durante el proceso de conquista de la isla por los españoles, a las villas que los dominadores crearon, le pusieron nombres combinados de “santos” católicos con denominaciones aborígenes: Santo Domingo de Guzmán, en honor al cruel jefe del Tribunal de la Inquisición o Santo Oficio; Santiago, en honor al apóstol, mártir y  patrón de España;  Santa Cruz de Aycayagua o Hicayagua o Santa Cruz de El Seibo;  en la zona sur, San Juan de la Maguana, en honor a San Juan Bautista, el anunciador del mesías Jesús y quien lo bautizó, y Maguana, nombre que le daban al lugar los nativos, cuyo significado en lengua taina es “llanura pequeña”.  Los demás corresponden a Haití.

De igual forma, en la actualidad varias provincias y municipios de la República Dominicana están dedicadas a figuras descollantes del catolicismo: en el Este, la provincia La Altagracia con su capital Salvaleón de Higuey, en honor a la Virgen Protectora; San Pedro de Macorís, en honor a uno de los discípulos más prominentes de Jesús, constructor de su iglesia; San Francisco de Macorís, en honor a San Francisco de Asís, el gran renovador  de la iglesia cristiana que propugnaba por la vida frugal, San Cristobal y San José de Ocoa, entre muchos lugares más.

En el marco de su gran religiosidad, la República Dominicana tiene dos advocaciones marianas, con categorías definidas por leyes del congreso: la Virgen de la Altagracia (protectora del pueblo dominicano) y la Virgen de las Mercedes  (patrona de la Nación).

Además de la sobresaliente simbología cristiana de nuestras señas de identidad, la iglesia católica es un aparato ideológico de mucho poder y peso político en la República Dominicana.  Nada se hace en esta media isla sin la anuencia eclesial, porque vivimos en el siglo XXI como los europeos, en una edad media.

Por Rubén Moreta
El autor es Profesor UASD.
20 Junio, 2017.

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