OPINION: ¿Asomo de más crisis en el PLD?


La sanjuanera Lucía Medina brilla como Presidenta de la Cámara de Diputados de la República Dominicana.  Ella ha sabido manejarse con gran liderazgo, ascendencia y ecuanimidad en un escenario políticamente variopinto.

Su entorno, como se estila tradicionalmente en el país, la ha convencido que debe continuar al frente de la Cámara Baja.  Y todo parece indicar que el típico “vuelve y vuelve” se volverá materializar, a juzgar por los apoyos que viene concitando la dama, que es la primera legisladora sanjuanera que preside un órgano parlamentario.

Existe un “vigoroso” movimiento que pretende que ella continúe al frente de ese organismo, el cual trabaja como las hormigas al interior de la cámara, en los medios de comunicación masivos, en redes digitales y en las alturas del PLD.

La dificultad de Doña Lucía Yomaira Medina es que podría cruzar una línea roja de alto voltaje, representada por los acuerdos logrados en el Comité Político por las dos tendencias o corrientes  del oficialista Partido de la Liberación Dominicana el 5 de julio de 2016, a partir de los cuales el pastel de la Presidencia de la Cámara de Diputados se repartirá “mitad a mitad”,  -dos años para el grupo hegemónico de Danilo Medina y dos para el grupo del expresidente Leonel Fernández-, taxativamente indicados los nombres de quienes serían los que presidirán el órgano (Lucía, Maldonado, Camacho y Demóstenes Martínez).

Radhamés Camacho, Miembro del Comité Político y un histórico hombre del círculo  del danilismo y quien, según sus íntimos, hizo y hace “piquito y bembita” con el Presidente por no haberlo designado Ministro de Educación, resultaría el sacrificado si la sanjuanera, hermana del Presidente, es dejada en el cargo.

Los dos leonelistas seleccionados, -Rubén Maldonado y Demóstenes Martínez- dudo mucho que cedan, porque la corriente de Leonel Fernández necesita una cuota de poder.

¿Podrá el Presidente “convencer” a Camacho para que le deje  el espacio a Lucía? Claro que sí.  El Presidente es el hombre que tiene todo el poder político –y este más que otro mandatario, después de instaurada la democracia en 1978- y nadie en República Dominicana osa “desairar” una solicitud de  un jefe de Estado.

La Cámara de Diputados es para los seguidores de Leonel un oasis en el desierto, razón por la cual lucharán con denuedo por ese espacio.

Otra cuestión que provoca recelo y encono en el partido oficial son los pasos que se estarían adelantado para una segunda reforma constitucional, tendente a imponer una nueva relección presidencial de Danilo Medina.  La clarinada en ese sentido la acaba de dar Franklin Almeida, quien advirtió las consecuencias de semejante acción.

En resumen, podríamos estar en el introito de un recrudecimiento de las hostilidades al interior del partido fundado por Juan Bosch, contexto que podría desalojarlo del poder del que disfrutan desde el 2004.

Por Rubén Moreta
El autor es Profesor UASD.
11 MAYO 2017


 
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