Semana Santa. Tiempo para reflexionar.


Para los que siguen la fe cristiana, la Semana Santa es un tiempo para conmemorar los acontecimientos en que se fundamenta su fe y, por ese motivo, realizan una serie de actos religiosos para recordar la muerte y resurrección de Jesucristo.

Jesús fue un líder de tal magnitud, que cambió la historia de la humanidad hasta el punto de que se habla de antes y después de Cristo, para establecer fechas de referencias.

Sus enseñanzas marcaron el camino a seguir para millones de personas alrededor del mundo y, se basaron sobre todo en el amor hacia los demás y en la fe.

Los resultados de esos dos elementos fundamentales que nos mostró Jesús, son los que yo quiero aprovechar para reflexionar junto a ustedes sobre la inmensidad del significado de esas dos expresiones del ser humano y lo mucho que nuestras vidas pueden beneficiarse si las aplicamos en nuestro diario vivir.

Y aquí quiero aclararles que no pretendo hablarles de religión en ninguna de sus concepciones y que respeto al cien por ciento el concepto que ustedes tengan acerca de la celebración que en esta semana se realiza en todo el mundo.

Ahora bien debido a que en República Dominicana se sigue la fe cristiana y que, al igual  que en la mayoría de los países se usa esta semana para  hacer un alto en la vida cotidiana y pensar un poco en ese aspecto religioso tan importante para la humanidad, entiendo que podemos aceptar que, si un solo hombre dando amor y creyendo en sus convicciones pudo convertirse en la referencia para todo lo que sucede en el Planeta Tierra, nosotros también podemos aplicar, al menos una parte de sus enseñanzas.

En ese sentido, quiero aprovechar la conmemoración de esta semana para solicitarle que, primero, piense en usted como persona y se pregunte si aplica o ha aplicado en su vida el sentimiento del amor, en primer lugar hacia usted mismo y, en segundo lugar hacia los demás.

Por definición, el amor es ese sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno.

Y yo le pregunto, usted, se ha deseado todo lo bueno?

Es o ha sido capaz de sacrificarse por el amor que siente a sí mismo?.

Quizás usted no sabe amarse, cree que todo lo que hace está bien hecho y, sin darse cuenta, se está haciendo un daño que jamás le haría a una persona a la que ama.

Le voy a poner un sencillo ejemplo para que le sirva de reflexión.

Si usted ama a su madre y ella es la máxima representación de amor para usted, verdad que desea todo lo bueno para ella, que haría lo imposible para hacerla sentirse bien y que quisiera verla siempre saludable y libre de todo tipo de enfermedades?.

Si su respuesta es sí, claro, yo amo inmensamente a mi madre y la quiero tener saludable y a mi lado.

Le felicito, está en lo correcto.

Ahora bien, yo quiero que reflexione en usted mismo y en las cosas que hace que pueden llevarle a sufrir enfermedades que le podrían ocasionar graves problemas de salud y hasta causarle la muerte y que, sin embargo usted sigue haciendo, en primer lugar porque realmente no se ama a sí mismo y, porque, en segundo lugar, tampoco ama a su madre, como cree que lo hace.

Me sigue la idea?.

Pues aquí es donde quiero que, en estos días, aproveche para dejar de hacer o, al menos, trate de disminuir lo que realiza a sabiendas de que le hace daño a usted y a los demás, como por ejemplo, si fuma, disminuya la cantidad de cigarrillos al día, ya que sabe que su efecto nocivo le puede causar un cáncer y segundo, si le gusta el alcohol, tome con moderación, sobre todo si maneja.

Cambiar la manera de actuar en cuanto a esos dos simples ejemplos, pueden ser la mayor ejecución que haga del amor, tanto para su bienestar personal, como las personas a quien usted dice que ama y, siguiendo con el ejemplo de su madre, para el verdadero en infinito amor que ella sí que siente por usted.

Aunque usted no lo crea, uno de los elementos más importante del amor es el perdón.

A veces nos hacen algo que consideramos imperdonable y vivimos con un sentimiento negativo en nuestras vidas hacia quien nos haya dañado, sin darnos cuenta que, mantener el rencor nos hace más daño que lo que nos hicieron.

Perdone de corazón y notará un cambio positivo en su vida.

Ahora hablemos de la fe.

La Fe, desde el punto de vista religioso es la creencia y esperanza personal en la existencia de un ser superior, un Dios, en quien confiamos y nos entregamos por completo llegando a aceptar los principios y normas con que esa religión nos condiciona.

Asimismo, la Fe es la seguridad o confianza en una persona o cosa. Es cuando usted considera que puede manejar un vehículo en una carretera llena de curvas, pendientes y precipicios y confía plenamente en que su vida no corre peligro pues, confía en su habilidad para conducir y en los frenos que le permitirían detenerse en caso de una emergencia.

La Fe en sí mismo puede ser la diferencia que le cambie la vida.

Si usted desarrolla su vida fundamentado en la fe, ya sea religiosa o en usted, las personas que le rodean y las cosas que hace, es seguro que alcanzará el éxito en todo lo que se proponga hacer.

Cualquieras que sean sus circunstancias actuales, dedique unos minutos para meditar un poco en cómo se ha desarrollado su vida hasta el momento y, aunque considere que todo está bien, piense en  lo mucho que podría cambiar si usted aplica los conceptos del amor y la fe en su vida.

Aproveche esta Semana Santa y saque tiempo para reflexionar.

Lic. César Fragoso,
10 Abril, 2017.-
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