ANTE UN ACTO DE DISCRIMINACIÓN


Por considerarlo de interés reproducimos esta noticia sobre caso de discriminación, ocurrida el 10 de abril del 2011 en "La Heladería Bon", ubicada frente al Parque Central de la ciudad de Barahona,  publicada por el diario EL CARIBE en su página 32 de su edicción correspondiente al jueves 14 de Abril de 2011,  hace 6 años.

A CONTINUACÓN EL TEXTO DE LA PUBLICACIÓN:

El pasado domingo 10 de abril decidí dar un paseo por la ciudad con un nieto, de tres años, y mi hija Jessica Matos, una niña de color de seis años. Partimos desde mi residencia en el barrio Savica de Barahona y llegamos al Parque Central.

Mientras dialogaba con una persona, a Jessica le dio voluntad de ir al sanitario (se estaba haciendo pipí), por lo que le indiqué que fuera al baño de la heladería Bon, ubicada frente al referido centro de recreación barahonero.

Pero cuando la niña iba a penetrar al baño, una gentil jovencita que en ese momento estaba de turno en la heladería le dijo: "No puedes entrar al baño porque eres haitiana". Eran exactamente las 10:25 de la mañana.

La niña volvió desesperada hasta donde me encontraba y me dijo lo ocurrido, por lo que la tomé de una mano y corrí con ella al baño del negocio denominado Mi Campiña, pero ya había derramado la mayor parte en su orina en la ropa interior, porque no podía aguantar más.

Salí del baño del negocio y me dirigí hacia la heladería Bon con la niña y le dije a la gentil jovencita: “Joven, si esta niña fuera de piel clara como usted, de seguro que le hubiera permitido entrar al baño, pero como es de color (negra) no la dejaste, le prohibiste la entrada y para colmo, le enrostraste que era haitiana”.

La hermosa y gentil damita de la heladería no dijo ni esta boca es mía, porque de seguro que le remordió la conciencia por la acción cometida. Mientras estaba en la heladería, se presentó un joven muy decente y se excusó por lo sucedido.

No sé si este señor es el dueño del negocio o si tiene alguna relación, lo que sí sé, es que se sintió muy mal por lo ocurrido, ya que se lo noté en su rostro. El hombre se sintió tan mal que luego fue al Parque Central, donde todavía me encontraba lamentando lo ocurrido.

Amigo lector imagínese usted si en vez de hacer “pipí”, mi hija hubiera hecho “pupú”. De haber sido así, yo iba a pasar un mal momento debido a que me encontraba muy lejos de mi residencia. ¿Considera usted, amigo lector, que esa joven de la heladería Bon califica para trabajar en este u otro negocio? Yo creo que no.

Si por casualidad de la vida yo fuera el dueño de esa heladería, de inmediato habría despedido a esa gentil jovencita por haber asumido una actitud tan cruel contra una niña de seis años al no permitirle entrar al baño a orinar sólo por ser de color.

Como ser humano y padre de la niña, me sentí molesto y muy apenado, tras notar que el ánimo de la pequeña, quien momentos antes corría y saltaba por el área del Parque Central, estaba por el suelo y su rostro se había transformado en tristeza.

No obstante, creo que si el dueño de la Heladería Bon se entera de este caso, tomaría alguna medida, para no afectar la imagen de un negocio que goza de tanto prestigio a nivel nacional.

Por: Juan Francisco Matos
El autor es periodista.

20 ABRIL, 2017.-

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