Propuestas para salvar el Sur


Por su importancia, reproducimos este trabajo del ingeniero David Vólquez, publicado por el periódico El Nacional en su edición correspondiente al 11 de julio, de 2015.

La región sur, sus 10 provincias, sus diecisiete mil doscientos trece kilómetros cuadrados (17, 213 km2) y alrededor de dos millones de habitantes, desde el fuerte Resolis, la Batalla de las Carreras, el Cantón hasta la batalla del Rodeo, ha dado muestras de coraje, solidaridad, capacidad de trabajo y crecimiento económico.

Las riquezas naturales, diversidad de flora y fauna han sido codicia de extraños y nativos. El cacicazgo de Jaragua, el relativamente más desarrollado, vivió el escenario trágico de la matanza de Jaragua en 1502 y despoblaciones de Osorio en 1605.

Las invasiones de Pen y Venables, Emmanuel Lecler cuñado de Napoleón y Fernando Ferrant; todos vencidos en este terruño.

Tres siglos y medio después, en nuestra naciente república, dos sureños, hatero uno y maderero el otro dominaron el gobierno, ambos descendientes de esclavos, buscaban anexar la naciente república a las potencias europeas y norteamericanas.

La anexión quedó cristalizada con España, quienes inmediatamente hicieron la separación en castas quejándose Pedro Santana de los vejámenes producido por su obra anexionistas.

El Sur ofertó sus mejores hombres a las luchas restauradoras, es memorable la entrada a Las Marías de Neiba a principios de febrero de 1864 del temible ejército español, el más poderoso de la época. El general José de la Gándara, sus tropelías y vejámenes fueron repelidas a ritmo de piedras, machetes, palos y fuego por un ejército de hombres descalzos y sin uniformes, saliendo derrotados a su paso por Las Salinas, Rincón, Cabral y Barahona, y averiada su emblemática nave Isabel II en las costas Barahona el 8 de febrero del 1844.

Las montañas y valles fertilizados con las fuerzas heroicas, el sudor y las ricas aguas de inundación de los ríos San Juan y Yaque y las corrientes fluviales nacientes en las faldas de las Sierras de Bahoruco y la Sierra de Neiba crearon una diversidad climatológicas, se unieron las apetencias desmedidas de muchos criollos (nativos) que su interés egoísta ha llevado a traicionar la región, sumada a las potencias colonialistas que se apropiaron de las mejores tierras, recursos naturales y minas.

A mediados de la primera década del siglo XX, nuestras aduanas pasaron al control de los Estados Unidos y la segunda década emitieron las leyes sobre terrenos comuneros de fomento agrícola, de titulación y la aplicación del eficiente sistema Torrent ínterin en que el secretario del tesoro norteamericano J. H. Pulliang legitimara el despojo de los terrenos que formarían el ingenio Barahona, monopolizando las aguas de riego y potables, coronado con las invasiones de Haití (mano de obra barata), 1915-1934 y aquí (grandes recursos naturales) 1916-1924, creándose la agroindustria más tecnificada y eficiente de la región sur el ingenio Barahona.

Rafael Leónidas Trujillo Molina se encargó de darle continuación a las políticas de la tiranía Yankee, mas luego adquirió los ingenios del país incluyendo el ingenio Barahona y en 1959 tomó unos prestamos al Bank of New Scotia y el Royal Bank of Canadá de 40 millones de dólares, dinero que debió de pagar el Estado en el gobierno del doctor Joaquín Balaguer.

La empresa azucarera floreciente aun, fue usada por el gobierno de los 12 años para captar adversarios políticos, quienes cobraban sin trabajar, quebrados, la mayoría de los ingenios.

La ley, 141-97 para la capitalización de las empresas publicas dio lugar a la firma en el año 1999 del contrato entre el Estado dominicano y el Consorcio Azucarero Central (CAC) comprometiéndose a pagar anualmente una suma entre millón y medio y millón novecientos mil dólares al año (el pasado presidente le exoneró de pago más de 6 millones de dólares), cumplir con las leyes de medioambiente, entregar al estado el 2% de la producción bruta de azúcar, melaza y caña.

En esta zafra vimos la incineración, la quema de más de 200 mil toneladas de caña de azúcar, de 4 a 5 millones de quintales de caña que emitieron a la atmósfera más de 3 mil millones de quintales de gas carbónico, el del cambio climático, bajo la complicidad de las organizaciones ecologistas, autoridades municipales, provinciales y nacionales, en menor cantidad lo hace el Ingenio Caei, en medio de esta grave sequía, el abandono de los sistema de riego ha incrementado la pobreza en la región sur.

El presidente debiera declarar en estado de emergencia los canales de riego de la zona Sur.

David Vólquez El autor es ingeniero,
19 Marzo, 2017.-
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