Juan Bosch: democracia, corrupción y su visión profética (3)


Esta tercera entrega, no es posible, sin antes haber reflexionado sobre el enfoque de la primera y, cuya tesis es el infinito malo hegeliano,  hecho este destinado a permanecer perennemente irresoluto, a juicio de este Filósofo;   analogía o paralelo  en el pensamiento de Bosch, como la  corrupción. También,  establecimos en la entrega anterior (2) y el “Ti Enti (Por qué) “socrático o método de la ironía;  instrumento de análisis  fundamental, éste,  del pensamiento de Juan Bosch para explicar la realidad. En esta entrega destacaremos dos planos relevantes en términos de preocupación  en el pensamiento   del Gran Maestro: el primero, el Chisme como instrumento político y; segundo,  los valores morales o principios democráticos para acezar al poder. Tomados en esta ocasión de los capítulos III y  V, páginas de la 31 a la 40, y de la 51 a la 60, titulados respetivamente y en el mismo orden: “La Juventud desviada” y “Los Patriotas Conquistan el poder”, de la  fuente prestablecida en la serie de reflexiones de esta Columna: “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana”, que cito:

“…El PRD sólo aceptaría el poder de manos del pueblo. Estoy seguro de que poca gente se dio cuenta de lo que había en el fondo de esas palabras.” Esta respuesta del más Grande demócrata dominicano del siglo XX, nace a propósito de la oferta de asumir el  poder hecha por Joaquín Balaguer a raíz de la muerte de Trujillo y su salida inminente de la presidencia de la República. Hecha  esta proposición  por intermediación  del General Rafael Rodríguez Echavarría. Esta actitud y convicción democrática de Bosch, fue suficiente para  satanizarle,  saecula saeculorum,  como un hombre temeroso del poder; continúa en su escrito Bosch, diciendo:

“…Como los líderes del PRD no éramos gente de “primera”, resulta relativamente fácil desacreditarnos ante ese grupo social, y ese grupo era el que formaba la opinión pública en el país, por lo menos hasta el día en que el PRD comenzó a comunicarse con las masas.” Una campaña, digo yo, que se ha  mantenido aún después de su muerte acontecida en el 2001, esto en razón de que, dice Bosch:

“…Porque las juventudes de alta y mediana clase media seguían reaccionando en función de casta, no como revolucionarios ni como luchadores liberados del ambiente en que habían nacido y en que habían crecido. “Tal Comportamiento brillantemente analizado por Bosch para su época, y que sigue siendo, hoy, el mismo, como lo establece en el siguiente texto de la fuente citada:

“…El concepto de autoridad había sido sustituido por un impulso vengativo popular que en el primer momento se satisfacía con la depredación de los bienes de los fugitivos. Por todas partes, en las ciudades principales – y sobre todo en la Capital- y en los campos, se formaban turbas que corrían a saquear propiedades, a llevarse muebles, reses, caballos, puertas, ventanas, a quemar casas y destruir cercas. Guardias y policías fraternizan con el pueblo y tomaban parte del botín”. Sigue argumentando Bosch:

…Se trataba de la reacción primitiva de unas masas que buscaban sacar algún provecho de la caída del trujillato…” Todos los que hicieron del pillaje una teoría revolucionaria anti trujillista, no perdonaron a Bosch esta visión suya, y siguen si perdonarlo y llenos de odio, aún después de su muerte, legada a sus fieles herederos del siglo 21, por las siguientes razones como dice don Juan  en su libro:

“…Combatir al PRD era tarea relativamente sencilla. En la República Dominicana no podía tener prestigio quien no perteneciera a la casta de “primera”, y nosotros, los dirigentes del PRD, no éramos gente de “primera”. En Santo Domingo, un hombre podía ser virtuoso, pero si no pertenecía a la casta su virtud sería ignorada y fácilmente negada y hasta destruida en el concepto público mediante una calumnia elaborada en el círculo de los de “primera”; podía ser inteligente, pero se convencía a la gente de que esa inteligencia era peligrosa porque el que  la tenía era un pícaro o tenía condiciones para ser pícaro”. ¿Por qué esta casta de primera trató de destruir  el prestigio de Bosch?, veamos que dice el Maestro:

“…Los de “primera” habían aprendido de Trujillo una lección: que desde el poder es fácil hacerse rico en la medida en que la industria y las finanzas proporcionan riquezas, lo cual es una medida bastante diferente de la que daba en otros tiempos la posesión de hatos de ganado o cosas de alquiler. Además de, dice Bosch:

…La casta de “primera” había sido tradicionalmente un sector social soberbio por el origen de sus miembros, por el nacimiento, no por su poder económico o político. En el orden económico y en el orden político, no  eran independientes, y por tanto débiles, lo que explica el por qué todo ese sector, como grupo social, tuvo que doblegarse a Trujillo, que no procedía de su casta”. Esta realidad científicamente analizada por Juan Bosch, en nada desdice la conducta actual de los ricos empresarios u hombres de dinero del sector económico dominicano, quienes se relacionan con la política y el Estado con la  solemnidad del Buitre y la espiritualidad de las pirañas, -quererlo todo de forma parasitaria. Al drama de la sociedad dominicana para hacer más compleja su realidad, se suma un grupo con la  más vil de las moralidades heredadas del régimen de Trujillo, cito:

“…La clase media, debido a una deformación que trataré de explicar en otra parte, tenía una naturaleza psicológica anormal y no podía vivir sin el aliento cotidiano del chisme; era – y es – una fuente perpetua de chismes; crea y consume chismes. Según dije una vez cuando era Presidente de la República, el chisme es la mayor industria nacional. …y esto era posible porque el chisme, la calumnia, la injuria de baja especie habían sido usados hasta la saciedad bajo el régimen de Trujillo.” -La diversidad y profundidad del pensamiento de don Juan se nutre de forma eclética de fuentes múltiples y coherentes que se manifiestan de forma existencial en sus cuentos, ensayos y novelas. Para esta entrega se puede constatar la influencia  del existencialismo de S. Kierkegaard y Martin Heidegger con el “Da-sein”,   el ser arrojado o el ser en la historia. La cuentística de Bosch y este texto que analizamos es clara reflexión del Maestro,  de lo que se llamó para su época: filosofía de la  Crisis o de la segunda posguerra. Filosofía existencial esta, que aborda  acerca del vacío de certeza  y de la crisis de  los valores tradicionales. bajo la influencia de esta corriente   nace el humanismo boschiano, que tiene como centro la persona del ciudadano y su dignidad humana. Para  el próximo domingo, cuarta entrega. (Tesis doctoral, Juan Bosch: Dimensión Política, Filosófica y Jurídica, “como razón Sistémica”-jtof-)

 Por; Juan Tomàs Olivero
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