En 1971 La Banda asesinó a Roberto Figueroa -Chapó-, secretario general del MPD


Roberto Figueroa Taylor (Chao).

A principios de julio de 1971 fue asesinado, por miembros de La Banda Colorá, el máximo dirigente del Movimiento Popular Dominicano (MPD), Roberto Figueroa Taylor, conocido por sus compañeros y familiares como “Chapó”. Cuarenta y cinco días antes, había sustituido como Secretario General a Maximiliano Gómez (El Moreno), luego que este muriera de forma misteriosa en Bruselas, Bélgica, el 23 de mayo del mismo año. Chapó murió  el 7 de julio, ultimado por tres individuos que por varios días le dieron seguimiento sin que él lo notara. Su inesperada muerte trunco para siempre el accionar político de un dirigente obrero en una organización de izquierda.

Chapó asesinado

Roberto Figueroa -Chapó- asesinado en 1971

Aquella mañana de julio, en que delincuentes de La Banda Colorá  le robaron la vida, amaneció como todos los días de aquel terrible año en que aparecían cadáveres de jóvenes asesinados por supuestos desconocidos, o a manos de los “incontrolables”. Era el año en que “La Banda” comenzaba públicamente su orgia de sangre contra todo el que fuera tenido como opositor al régimen del doctor Joaquín Balaguer, y reinaba plenamente amparada por los círculos más tenebrosos enquistados principalmente en la Policía Nacional, que usaba a los facinerosos en distintas “tareas” parapoliciales,  que iban desde el espionaje, caliesaje, atropello a la ciudadanía, y especialmente el crimen a mansalva.

La Banda Colorá, organizada con el visto bueno de las principales autoridades policiales de la época y protegida desde el Palacio Nacional,  se convirtió en tropa de choque para reprimir la población y perseguir a los miembros de las organizaciones de izquierda y del Partido Revolucionario Dominicano, aunque muchas veces saciaron su sed de sangre con ciudadanos indefensos sin vinculación política de ninguna especie. Los integrantes de esta pandilla, que también se hacía llamar “Frente Democrático Anticomunista y Antiterrorista”, eran  vistos paseándose con impunidad en los pasillos del Palacio de la Policía y acompañando a los miembros de la institución del orden público, en tareas propias de los mismos.

Muchos de los bandoleros habían pertenecido anteriormente a organizaciones de izquierda, principalmente a los “comandos” del MPD; otros eran delincuentes comunes y algunos habían sido estudiantes, que estando detenidos por razones políticas, terminaban colaborando con la Policía, integrándose a la que el pueblo bautizó con el mote de “La Banda”. Entre sus dirigentes sobresalían el ingeniero Ramón Pérez Martínez, mejor conocido como Macorís, el Teniente Oscar Núñez Peña, Ignacio Loyola (Carabina), y otros pandilleros que se agrupaban en estructuras organizadas con el fin de “controlar” con represión y sangre a los barrios de la Capital.

De acuerdo con el periodista Cesar Medina, que cubrió para el periódico “Ultima Hora” el horrendo crimen (Véase Justiniano Revela Tutuya y Nadín  son autores de asesinato de Chapó, 5 de septiembre de 1972), luego del asesinato los delincuentes fueron premiados por las autoridades: “Eusebio Rivera, alias Luis Tutuya, y Teobaldo Cabrera, alias Nadín, obtuvieron por matar a Figueroa todo tipo de armas, carros, dinero y una tarjeta para entrar cuando se les antojara a los más altos despachos policiales”. “También destutanaron al ex confidente Francisco Antonio Nina Gómez como jefe del grupo denominado “Los Hombres del General”. Estas informaciones surgieron en 1972, luego que el jefe de la policía, general Neit Nivar Seijas ordenara la disolución de La Banda y se interrogara  al bandolero Luis Manuel Justiniano Peña, quien había  entrado en contradicción con los miembros del grupo que le quito la vida a Roberto Figueroa. Justiniano se encontraba hospitalizado en el hospital Eduardo Aybar y fue interrogado por Ramón—Moncho–Henríquez, oficial del Servicio Secreto, después de denunciar a la prensa que las autoridades trataban de reclutarlo para que le quitara la vida a Onelio Espaillat, alto dirigente del MPD. La declaración de Justiniano Peña ayudó al esclarecimiento de la muerte de Chapó, ya que él era del grupo íntimo de los asesinos.

El periódico del MPD

Como lo cuenta el periodista Medina, Los Hombres del General estaba formado por unos 20 delincuentes de La Banda, que también se hacían llamar “Servicio Especial”:  “La misión de los hombres del Servicio Especial era ubicar a los izquierdistas reconocidos y luego pedir permiso a sus superiores para matarlos. Cuando fue ubicado Chapó, según relató Justiniano Peña” (que estuvo relacionado con el asesinato), “se reunieron con uno de los jefes intelectuales del grupo en una residencia de la calle Danae y allí se dio la orden del crimen. Eso ocurrió el día 6 de julio de 1971, la noche antes de cometerse la acción criminal. En la reunión también participó Nina Gómez”.

Justiniano “Dijo que ellos ubicaron la casa donde se encontraba escondido el joven” dirigente emepedeista e hicieron “servicio permanente hasta esperar que saliera de su escondite, que era una residencia en la cercanía de donde fue acribillado a balazos”, en la barriada de Ciudad Nueva. Antes de ser asesinado, a eso de las nueve de la mañana, Chapó  camino una cuadra y media en la calle Arzobispo Nouel, entre las calles Hostos y Duarte; llegando a la esquina de la calles Hostos con Nouel fue tiroteado “por la espalda a quemarropa”. Murió cuando era llevado al hospital Padre Billini, ubicado a pocos metros del lugar del deplorable hecho.

Los periódicos que circularon la tarde del 7 de julio, trajeron informaciones relacionadas con el dirigente de izquierda asesinado. Se dijo que los matadores eran dos o tres, y que se movían en uno o dos motores, uno de ellos marca Honda color rojo. (Véase también el artículo de Cesar Medina “Matan de 3 tiros a uno del MPD”, Ultima Hora, 7 de julio 1971 y Manuel A. Grassals, “Matan en centro de la ciudad otro dirigente del MPD”, El Nacional, 7 de julio 1971).

Francisco Antonio Nina Gómez, uno de los interrogados por Moncho Henríquez, y sospechoso del crimen, era propietario de “la barrita Olimpo”, en la calle Palo Hincado número 45 de Ciudad Nueva, al que se le tenía como el jefe de La Banda en ese sector. En el interrogatorio dijo que era amigo del general.

A la hora de su muerte Roberto Figueroa Taylor, vestía pantalón marrón, medias azules y camisa blanca.  Tenía 28 años de edad y se había casado seis meses antes del vil asesinato. Portaba una cedula  que lo identificaba como José Amado Ortiz Pérez, empleado privado y soltero, y que vivía en la Barahona número 12, aunque realmente residía en el barrio María Auxiliadora.

De origen “cocolo” su piel era de color negro; tenía una estatura de cinco pies y medio y pesaba 145 libras. Obrero de profesión, por lo que tenía poca instrucción escolar, nació en la ciudad de San Pedro de Macorís donde fue principal dirigente de la Unión de Choferes Sindicalizados—UNACHOSIN—y fue combatiente en la guerra de Abril, en la que participó en el comando del MPD, organización a la que ingresó durante la Revolución. En 1968 viajó a China y otros países comunistas, adiestrándose en teorías políticas y prácticas de guerras de guerrilla.

En su condición de alto dirigente de izquierda, Roberto Figueroa, que a decir del MPD había participado en varias acciones militares contra el régimen de Balaguer. También tuvo vínculos con los aprestos golpistas encabezados por el general Elías Wessin y Wessin, contra el gobierno, descubiertos el 29 de junio de 1971, una semana antes de la muerte del dirigente emepedeista. El día del asesinato en la calle Nouel, Chapó llevaba en los bolsillos de su pantalón un manuscrito dirigido a un tal “Ernesto” y firmado por él con el seudónimo Kirkland, en el que se refería el fracasado golpe de Estado del “hombre fuerte de San Isidro”, y que copiamos a continuación:

Ramón Pérez Martínez (Macorís), jefe de La Banda Colorá, acusó a Juan Bosch de los crímenes políticos

“Comp. ERNESTO”

“Queremos tratarles varios asuntos con la mayor claridad posible. El Turco estaba trabajando con varios equipos sobre la base de quitarle la cabeza al hombre y diera paso a una coalición ahí estaban todos: cacique, hermano y demás. Para el 3 tenían fijada la última reunión donde se pondría fecha definitiva y demás, pero el creyó tener suficiente gente solo y quiso adelantarse, joder a los otros y quedarse solo—ya días antes de la televisión estaba descubierto pero él pendejo como es cogió miedo—sabía que o le hacía frente a Bala o se la vería junto al pueblo, porque los militares B. harían frente y había que apoyarse en las armas entregándosela al pueblo y esto lo asustó porque perdería el control.  Pendejo y bruto como él solo B. se lo metió en un bolsillo.

“Pero el campeonato sigue adelante con los equipos juntos. Hay más de 100 oficiales presos y muchos están sueltos porque el Turco los manejó directamente. Como todo está fundamentado en las contradicciones que ya hemos señalados; el juego sigue ahora con más fuerza.- Nosotros estamos trabajando en firme en esta. 2) Sobre la pregunta acerca de Luis Manuel, hemos comprobado que está jugando en el otro equipo. Es cierto lo que él había dicho sobre un pelotero a conseguir para cambiarlo.  Seguimos trabajando sobre esa base; pero se nos han planteado dos problemas: a) la denuncia del muchachito; b) denuncia de Bolívar Fernández el de los choferes; este salió al ext. Con salvoconducto del Jefe P.N.

“3) Ahora de la pregunta que nos hacen de lucha ideológica; no existe de la manera que les han enterado, más aun, queremos nos informen quien les ha enterado así.- El tipo de lucha es entre nuevas ideas y viejas; entre los que queremos una disciplina M.L y los que se oponen a que se instaure la disciplina proletaria M.L. como vía para combatir el principal mal interno, indisciplina que viene como consecuencia del democratísimo.

“4) El documento del gordito de la Romana trataremos de ver cómo se consigue, se tiró muy poco.

“5) Me pregunta el por qué no te había contado.- Bien, el 1er. papel que recibí fue el viernes; fue una sorpresa para mí que me había escrito otros dos y como no te había contestado no pensaba escribir más.- Comp. No juzgue a la ligera sin elementos de juicios; me sorprende que hombre de la talla tuya den trato a un comp. de esa manera enjuiciando de ese modo, haciendo ver que yo me había despreocupado. Nunca debemos llegar a esos extremos de cegarnos sin darnos cuenta.  Aquí afuera nosotros no abandonamos a nadie, hacemos incluso esfuerzos increíbles.- El pensamiento M. L. es nuestro norte. – De modo que no cometamos errores de ese tipo, cuando cometa falta seré el primero en autocriticarme. Sigamos adelante.

“6) Aquí afuera estamos en situación precaria por las denuncias que han hecho algunos muchachitos cuando salen de ahí. Así que queremos que cuando salgan nos informen de la actitud que han asumido internamente para nosotros tenerlo en cuenta y saber a qué atenernos.

“Esperamos se comuniquen nuevamente con nosotros y tener siempre una vía abierta.- Reciban todos los saludos revolucionarios de todos los comp. Que mantenemos en alto la táctica.

“Abrazos de KIRKLAND”.

Hipótesis sobre su muerte:

Chapó era un desconocido para la militancia del Movimiento Popular Dominicano. Siendo ya Secretario General de la agrupación, comenzó a identificarse en los círculos militantes de ese partido; además, sus nuevas responsabilidades lo llevaron a tener que moverse en medios muy contaminados por la vigilancia montada por los que trabajaban vinculados al servicio secreto, como era el caso de los miembros de La Banda. Antes, algunos bandoleros habían estado relacionados con el MPD y eso permitía que se enteraran de detalles operativos, ubicación de dirigentes de la organización de izquierda y hasta convivir con ellos, como pasó con el espía “Cuco Carreño”, que siendo de los principales del “Grupo Homero”, no del MPD, y hermano del secretario general de la organización estudiantil Flavio Suero, en cuyo local de la facultad de Ingeniería pasaba largas horas, terminó presentándose a la prensa como agente infiltrado de la Policía en abril de 1972. Recuérdese que el FEFLAS era apéndice estudiantil del MPD en la Universidad y su local punto de encuentro de los emepedeistas.

Aunque su partido escribió días después de su muerte, que su dirigente Chapó  era muy discreto y que se mantenía “siempre en el anonimato, despreciando siempre el figureo”, la verdad que el liberalismo que corroía las bases y la dirección de esa agrupación comunista, permitían que fuera infiltrada por los servicios de inteligencia. Posiblemente, los bandoleros del Frente Democrático Anticomunista y Antiterrorista conocieron sobre su existencia y condición de Secretario General, en los terrenos de la Universidad, donde muchos de ellos todavía discretamente se movían, además del amplio servicio de espionaje montado por las autoridades en la institución académica.

Conociendo sus rasgos físicos en los que sobresalían su tamaño, con una altura de 5 pies y 8 pulgadas., el color negro de la piel y su fuerte contextura física, además de que casi siempre llevaba puesto sobre su cabeza un sombrero marrón,  y en su rostro sobresalía  una amplia sonrisa en la que, sin proponérselo, dejaba ver sus blancos dientes, algunos adornados con oro; es muy posible que la Universidad fuera el sitio en el que los bandoleros lo ubicaron y desde allí le dieron seguimiento hasta el lugar en que se ocultaba, próximo a la esquina donde le quitaron la vida.

Chapó asesinado

Posiblemente, por el liberalismo que afectaba al grupo de izquierda, que lo hacía ser imprudente a la hora de proteger sus principales dirigentes, a Chapó se le vio más de una vez caminando por las calles de la Universidad y una mañana, antes de su muerte, sentado completamente solo, en un banco de granito colocado bajo un frondoso árbol de limoncillos, frente a la Facultad de Medicina. De seguro que su personalidad no lo dejaba pasar desapercibido para los servicios de caliesajes existentes dentro de la Universidad, lo que pudo haber facilitado la operación de seguimiento que los “Hombres del General” le dieron hasta terminar con su vida, o de que la ubicación de la residencia donde dormía fuera facilitada a los bandoleros por el propio Servicio Secreto, que en aquellos días estaba muy activo en la persecución de los dirigentes comunistas.

Lo que dijo el MPD sobre la muerte Chapó:

La situación del MPD, en julio de 1971 era muy calamitosa. Ese partido insistía en la política de “golpe de Estado revolucionario” y en el accionar de los Comandos Clandestinos Revolucionarios (CRC), pero el asedio y los golpes recibidos de los organismos de seguridad, los mantenía desconcertado. Muchos de sus dirigentes se encontraban en el exilio y los “cuadros políticos” más importantes del país, prisioneros en la cárcel de La Victoria. Seis de los dirigentes más importantes del MPD: Moisés Blanco Genao, Edgar Erikson, Rafael Báez Pérez—Cucuyo–, Julio de Peña Valdez, Onelio Espaillat, y Luis Sosa fueron apresados mientras se encontraban reunidos en una casa, el 14 de enero de 1971, dejando esa organización virtualmente sin dirección política.

En esas preocupantes condiciones, que obligaban al MPD a discutir documentos en los que se evaluaba la degeneración sufrida por los CRC, y el liberalismo que afectaba a esa organización,  en el periódico “Libertad” se  escribió sobre el dirigente asesinado:

Roberto Figueroa Taylor (Chapó)

“Han matado a nuestro Roberto Figueroa (Chapó); murió levantando en alto la bandera de El Moreno y Otto, empuñada con las fuerzas de sus manos proletarias y el coraje de la ideología marxista-leninista de su partido. Mataron a “El Negrito”, como cariñosamente le decía Otto y todo el Partido, por ser un negro pequeño, cariñoso y valiente que desafió varias veces al enemigo, en acciones militares de mucha envergadura, manteniéndose siempre en el anonimato, despreciando siempre el figureo.

“la claridad de este obrero casi analfabeto no viene del cielo, sino de una práctica constante que comienza en la Guerra de Abril cuando se integra al Partido. Desde ahí se integra al grueso de hombres que le dedican las 24 horas del día al Partido y la Revolución”.

El asesinato de Roberto Figueroa Taylor fue muy lamentado en la base y dirección de su organización. Su muerte, de la que fue responsable directa una célula de La Banda Colorá, fue fruto de una coyuntura política en la que el MPD quedó entrampado, víctima de su táctica política, de los operativos de contrainsurgencia de los aparatos del Estado, y del propio accionar imprudente de un partido marcado por el liberalismo, que lo hacía ser presa fácil del enemigo que intentaba destruir.  Con la muerte de Chapó quedó truncada para siempre la vida de aquel obrero—cocolo—macorisano, que con solo 28 años de edad llego a ser el olvidado Secretario General del partido de izquierda más importante del periodo de los doce años de Joaquín Balaguer.

(Para este articulo fueron usados como fuente: Movimiento Popular Dominicano, “El pueblo: fuerza decisiva en cualquier golpe de Estado anticontinuista”, Libertad, 18 de julio 1971;   Cesar Medina, “Matan de 3 tiros a uno del MPD”, Ultima Hora, 7 de julio 1971; Manuel A. Grassals, “Matan en centro ciudad otro dirigente MPD”, El Nacional, 7 de julio 1971;      Cesar Medina, “Justiniano revela Tutuya y Nadín son autores del asesinato de Chapó”, Ultima Hora, 5 de septiembre 1972)

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11 Marzo, 2017.-
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