El desarrollo turístico del sur es una responsabilidad de todos.


La República Dominicana se ha convertido en el Centro Turístico del Caribe. Día tras día nos llegan visitantes de todas partes del mundo, los cuales vienen atraídos por las bellezas naturales de  nuestro país, por el clima privilegiado que tenemos, por la alegría que nos caracteriza y, sobre todo, por la paz y seguridad que hoy disfrutamos.

Para los que nos visitan, el elemento más importante que toman en cuenta, es su tranquilidad al caminar por nuestras playas, cuando transitan por las carreteras y en sus paseos por las calles, avenidas y lugares históricos del país.

Al hablar de historia, es bueno hacer un paréntesis y pensar en lo mucho que tenemos que enseñar del pasado de nuestro país y, que quizás para usted no es de interés, debido a que, como siempre lo ha tenido a su lado, no se ha preocupado por conocerlo.

Sí, aunque usted no lo crea, aquí hay gente que ha nacido y se criado en la zona colonial, y no sabe que su área está considerada como un patrimonio de la humanidad y que eso la convierte en un elemento de vital importancia al momento de un extranjero decidirse a venir a conocer nuestra capital.

De igual manera, nuestras playas se incluyen entre las más hermosas del mundo y, hay gente que cuando  las visita, no las valora, al contrario, se comportan como si su interés fuera convertirla en un lugar al que no se puede ir pues, llenan de basura el área de la arena y hasta hacen sus necesidades en el mar.

Así es, en Boca Chica, por ejemplo, hay malos dominicanos que defecan en el agua siendo sus desechos  llevados por las olas hacia la orilla convirtiendo la zona en un sanitario.

Pero todavía somos peores, aquí hay quienes viven atentando en contra del país, con el único interés de hacerle daño al Gobierno de turno, en esta oportunidad, al Lic. Danilo Medina y, se atreven a todo, con tal de lograr sus objetivos.

Es el caso del denominado Movimiento Verde, cuyos miembros fueron capaces de aprovechar el escenario del juego de pelota de República Dominicana contra Canadá, celebrado en Miami, unos, para ir a vociferar cosas en contra del país y otros, para llamar la atención, formando el nombre de la empresa ODEBRECHT y, fueron tan descuidados, que, al menos en la foto que yo vi, el nombre estaba mal presentado.

Sólo a un grupo de ingratos, antipatriotas y malos dominicanos se les puede ocurrir tal disparate, en un momento en que el nombre de la República Dominicana llama la atención por el deporte que nos caracteriza y del cual somos una potencia mundial.

Esa acción descabellada debe ser repudiada por este pueblo que ama su país y que se une a nuestros peloteros en el afán de continuar siendo un ejemplo a seguir por las demás naciones donde se practica el baseball.

Pero hay otros que son peores y, tanto en nuestro territorio como en el extranjero, se encargan de desacreditar el país, sin importarles en lo más mínimo el daño que puedan causarle a la nación y a todas las regiones dominicanas que viven gracias al desarrollo del turismo y a los extranjeros que llegan a las mismas.

Asimismo, en un afán de causarle problemas al Gobierno y, siempre queriendo buscarle las tres patas al gato, hay quienes incitan a los demás para que busquen la manera de  limitar las inversiones extranjeras como una forma de disminuir la cantidad de empleos que las mismas generan en el país.

Lo malo de esto es, que los motivadores de esas malas acciones se ganan el respaldo de otros que, sin pensarlo, les apoyan y, quizás, sin darse cuenta, se hacen daño ellos mismos y acaban con las esperanzas y posibilidades de muchos.

Es el caso de la posible paralización de la construcción del hotel Hard Rock en una de las avenidas de la capital, y la casi segura salida del país de una inversión aproximada de 50 millones de dólares, unos 2,300 millones de pesos, debido a las presiones de un pequeño grupo de residentes del sector que, apoyados por otros que quieren hacer quedar mal al Presidente Medina, por haber dado el primer picazo de la obra, le han hecho la vida imposible a los constructores, los cuales habrían avisado que dejarían de construir el hotel.

La paralización de esa obra nos hace daño a todos, ya que, además de la movilización económica  que dejará de crear, matará las posibilidades de muchos dominicanos que trabajarían, tanto en la construcción, como en el hotel una vez terminado.

Eso también afecta la llegada de turistas al país pues, esa cadena hotelera se encarga de promocionar nuestra patria como un destino turístico, tanto por su propio negocio, al cual querrán sacarle el mayor provecho posible, como por agradecimiento al país donde están creadas las condiciones  apropiadas para hacer sus inversiones sin ningún tipo de riesgo.

Lo sucedido con el Hard Rock debe llamarnos mucho la atención y prepararnos para lo que podría pasar en lo que será el desarrollo turístico de la región sur del país.

Todos los dominicanos sabemos que esa parte de nuestro territorio es una de las más pobres y más olvidadas por todos los gobiernos.

La pobreza extrema que afecta algunos de los pueblos del área es tal, que muchos se han quedado prácticamente vacíos de dominicanos y hoy son habitados por haitianos, los cuales, aún al vivir en los más paupérrimos lugares de nuestro país, se consideran en la gloria cuando lo comparan con Haití.

Danilo Medina, en una de sus promesas de campaña, dijo que le cambiaría la cara a esa tierra lejana y las vidas a sus habitantes.

El primer paso para cumplir lo prometido, lo dio con la solución del problema que había con las tierras de Bahía de Las Águilas, de las cuales se habían adueñado unos cuantos.

El segundo lo acaba de dar, al anunciar el interés del Gobierno de desarrollar el turismo del área, aprovechando la belleza de sus playas, el atractivo de su clima y su especial vegetación.

Asimismo, la Presidencia ha anunciado la visita del sector con una serie de capitalistas interesados en invertir sus dineros en la zona.

Esos primeros pasos, nos aseguran que es cuestión de tiempo para que en el sur lejano tengamos las mismas bendiciones que disfrutamos en Juan Dolio, Romana, Bávaro, Samaná y Puerto Plata, lugares en los cuales trabajan miles de dominicanos y muchos más se benefician de los aspectos colaterales que significan los millares de turistas locales y extranjeros que visitan sus hoteles.

El sur lejano pronto dejará de ser la tierra más pobre del país para convertirse en una de las más ricas.

Ahora bien, hay algo que me preocupa muchísimo, Danilo Medina es sureño y quiere ayudar a su región. Si lo logra, quedará para siempre como el Presidente que le cambió las vidas a cientos de miles de dominicanos y dominicanas y, eso no puede ser permitido por el grupito de la oposición y de los que hoy se escudan en el Movimiento Verde.

Es oportuno que, los que queremos lo mejor para el país en general y, para el sur lejano en particular, nos preparemos para la andanada de obstáculos que le van a querer poner al Presidente para que no pueda cumplir con su promesa.

Independientemente de que usted no sea del PLD, de uno de sus partidos aliados o de los movimientos que le ayudaron a ganar, su nacionalidad es dominicana y usted, al igual que yo, debe querer lo mejor para los dominicanos que habitan esa inhóspita tierra, ayudemos a Danilo Medina a lograr ese objetivo, el desarrollo del sur, es una responsabilidad de todos.

Lic. César Fragoso

13 MARZO, 2017.-
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