OPINION: Reglas que cambian reglas, por reglas que ya son reglas


Juan Bosch, en David Biografía de un Rey, hace el mejor análisis sobre el valor de las reglas y su importancia en el funcionamiento adecuado del correcto gobierno de la sociedad.

Si los bancos, cuando llega la fecha de honrar un pago, extendieran los plazos, exoneraran de la mora, dejaran de cobrar el sobregiro, o dejaran para después, o, llamaran los deudores a una mesa de consenso para discutir, cuándo y si pueden pagar, ¿dónde iría a parar el sector empresarial bancario? Si lo mismo sucediera en los acuerdos de libre comercio, las importaciones y las aduanas, la producción y el retorno de sus capitales ¿qué pasaría con la vida económica empresarial y las sociedades comerciales? Este mismo razonamiento lo podemos aplicar a cada uno de los sectores empresariales, que con las reglas: precisas, previstas, invariables e inmodificables en medio de un proceso y, con los hechos de negocios en curso, no se le ocurre variar o acomodarse a otras reglas de conveniencias, distintas a las reglas acordadas.

Si el éxito del cumplimiento y establecimiento de reglas de juego han hecho posible el funcionamiento de un mercado global exitoso, amén de su carácter deshumanizante, su secreto radica en reglas claras e innegociables. Esta mentalidad, como cultura, ha hecho posible que los empresarios dominicanos se inserten con éxito en el mundo global. Esta cultura empresarial no se traduce en igual mentalidad para la sociedad política y la institucionalidad de la justicia dominicana. La afirmación anterior tiene su razón de ser en el pedimento que hacen los empresarios al presidente Medina, de interferir de forma autoritaria en las competencias de otros poderes del Estado desconociéndolo y anulándolo, para complacer intereses personales; sin importar el destino cierto de la democracia dominicana.

El contexto normativo, expresado en principios constitucionales, normas y reglamentos vigentes, son los que tienen que imperar de forma institucional en la escogencia de los nuevos miembros del Tribunal Superior Electoral y la Junta Central Electoral. No actuar en este sentido supone una violación de derecho y un delito constitucional en perjuicio de quienes ya se han acogido a los plazos y condiciones que establecen la Constitución, la ley y los reglamentos del Senado de la República, previstos para estos fines al depositar sus expedientes en tiempos hábiles.

Al inicio de estas reflexiones citamos el David como uno de los documentos más valiosos del pensamiento boschista en lo que concierne axiológicamente al sentido y valor de la norma en la personalidad política de Juan Bosch. El paralelo que Bosch hace entre Evita Perón y Betsabé, y, Saúl con Trujillo; estableciendo con ello contrapartidas en América Latina de estos dos personajes de la historia judía en su carácter y forma de ser. De Samuel dice que es el honesto sirviente del pueblo y de quien destaca el orgullo justificado de no haber aceptado de su gente ni siquiera un par de sandalias, describiendo a Samuel como incorruptible. A David lo valora en el texto, como hombre de naturaleza equilibrada, de acción y soñador.

Tanto David como Samuel, personajes centrales del texto de Bosch e historia judía, desde la perspectiva del análisis hermenéutico, representan en el ideal boschista, el plano de legitimidad de las normas que regulan las relaciones de una comunidad y sus miembros, reafirmando que éstas están pautadas por normas y reglas de juego, que deben ser imperativamente cumplidas; no sólo por disciplina, sino, porque son necesariamente las reglas correcta de un buen gobierno.

POR JUAN TOMÁS OLIVERO

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