La pobreza en la cuna del Presidente


La provincia San Juan, terruño donde nació el Presidente Danilo Medina, vive una peligrosa descampesinización, un trepidante proceso de urbanismo, un desempleo que afecta a casi tres cuartas partes de la población económicamente activa, la migración del ocho por ciento de la población en las últimas dos décadas y una lacerante pobreza que flagela a la mayor parte de los pobladores.

En San Juan cunde la desilusión.  Más concretamente, hay una crisis de entusiasmo e inspiración, porque el aparato productivo está diezmado, especialmente la agricultura, motor del desarrollo local. 

Penosamente, la provincia donde nació el Presidente Danilo Medina figura dentro de las diez demarcaciones con mayores niveles de pobreza, a pesar de su potencial agropecuario y ecoturístico.  Los datos de la pobreza en San Juan son contundentes: hay 40,776 hogares pobres, equivalentes al 70.4 % y de esos, 16,900 hogares viven en condición de pobreza extrema o crítica, equivalentes a un 29.2%. 

Los sanjuaneros y sus líderes no han sido lo suficientemente creativos para recomponer la diezmada agropecuaria o haber promovido iniciativas salvadoras de agroindustrialización, de producción bajo ambiente controlado  o un plan de desarrollo ecoturístico, que mejore la economía y combata el desempleo que se empina en un 73 %.

Cinco días después de instalado en el poder en el año 2012, el Presidente Medina visitó su natal San Juan de la Maguana y prometió ejecutar un Plan de Reconversión Agrícola del valle.  Fue despidiendo su primera gestión, específicamente el 28 de abril del 2016, cuando el mandatario volvió a visitar la urbe sureña  para lanzar el proyecto. Concretamente, la reconversión agrícola del Valle de San Juan es una gran poesía, una inverosímil promesa, porque se carece de las estructuras de asociatividad local en qué anclarla.

En la contemporaneidad, el liderazgo sanjuanero se caracteriza por su dispersión, desenfoque e individualismo.  Los que dirigen la provincia sureña, cuna del primer mandatario, se observan distantes, apáticos y desentendidos de la realidad de pobreza y marginalidad de esta provincia sureña.

Una urgencia  local es construir una agenda de desarrollo estratégico que defina las prioridades en el corto, mediano y largo plazos, porque la pobreza, el desempleo y la ralentización social agobian a toda la provincia, sin que  se hayan coordinado y/o acometido las acciones remediales oportunas.

No es solo identificar las obras de infraestructura, sino también los proyectos de iniciativa privada para agregarle valor a la producción agrícola, a través de las agroindustrias, más el fomento del turismo (ecológico e histórico), todo enfocado para crear empleos para los desocupados, en especial los jóvenes.

Por Rubén Moreta

El autor es Profesor UASD.

22 NOVIEMBRE, 2016.-

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