La Bandera Invertida


María Mercedes, una vieja desaliñada solo miraba al suelo con su mirada desnutrida y sus labios deshidratados, tenia días sin dormir, sola , allí abandonadana por el ejercito de comadres, bulteros, ladrones,,periodi’tas, políticos, putas y maricones, los cuales después de figurear y aparentar ser cómplices de su dolor, habían regresado a lo que les he descrito como sus profesiones.

Ella seguía allí, solo contemplando ese puño de tierra con una cruz y dos nombres, Lola y Fabbiani, dos biznietas que entre las dos se repartían 16 años de pobreza y calamidad, en ese barrio de antiguas batallas patrióticas y hoy, todo un campo de batalla, no por el honor, por ni la patria de Duarte Diez, sino , por el control del éxtasis vestido de blanco o verde en sus esquinas, Capotillo le dicen.

Lo que no se sospechaba la ex mujer vagamunda, es que Fabbiani y Lola igual la miraban a ella a través de sus féretros de cartón y con el incesante olor de sus cuerpos putrefactos, de vez en cuando se miraban la una a la otra, no creían lo que esa pared les había hecho, sus rostros aplastados, sus ojos brotados, sus labios y dientes partidos, y todo por una lluvia pensaron ellas……..una lluvia americana llamada Matthews.

El amor y el sufrimiento fueron tal que de las miradas salió el hablar, era delirio, dolor, o telepatía, eso nunca se sabrá.

Mama Mechi por que lloras? Te ves flaca y desnutrida, dijo Lola.

Por que no comes algo mama?

Como que? Dijo la anciana.

Un huevito, como el que el que nos repartías a mi y a Fabbiani cada mañana.

Mija! el señor Matthews se los llevo todos para Haití.

Mama pues un mulito e’ pollo?

También pa’ Haití!

Mama mechi por lo menos valla al colmado y que le den un vaso plástico de agua.

Mis hijas, agua tenemos, pero los vasos plásticos Matthews se los llevo para Haití también.

No entiendo mami, ellos siempre nos dijeron que desde el salchichón hasta los huevos no servian, que no eran dignos para ellos, no entiendo mami?

Eso si Mama Mechi en el cielos nos vemos, verdad?

Mis amores, ni eso se, pues todas las oraciones les han pasado por ensima a sus cabezas volando como aves en invierno hacia el sur, han comido dulces en Bani, se han bañado en San Rafael y hasta en Bahía De Las Aguilas, se pararon en Dajabón y sin pedir permiso cruzaron ese puente ridículo y se rindieron a los pies de gente que aunque las necesite no las entiende, a ustedes solos les queda el olvido de un pueblo farandulero y malinchista, que hoy cuando haga esta historia no me dirán abuela, me dirán racista.

POR CARLOS J. DIAZ GOMEZ
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