DERECHOS DE LA PERSONALIDAD. La ausencia y la desaparición (6 de 15)


En este apartado, la Dra. Eusebio Gautreaux define estas figuras cuando dice: la ausencia y la desaparición son circunstancias en las cuales se ven envueltas las personas de quienes no se tiene noticias sobre su paradero, pero que no se les puede extender un acta de defunción, por cuanto no ha sido encontrado su cadáver. También nos explica las diferencias entre ambas, así como entre sus regulaciones por ser figuras que, si bien tienen en común la partida hacia lo desconocido, sus motivos son diferentes.

La ausencia es la circunstancia en la que incurren las personas que han partido sin dejar rastro y sobre quienes se desconoce si viven o si han perecido. Siendo el regreso de quien ha partido más que improbable incierto, no produce consecuencia o efecto sino cuando los plazos de ella misma van despejando la esperanza de encontrar a la persona ausente con vida, por lo que no se podrá declarar su muerte sin la intervención de un tribunal, con plazos de por sí excesivamente largos. La ausencia está recogida en los artículos 112 y siguientes del Código Civil.

En un primer período, la ausencia de la persona de quien no se ha recibido noticias sólo se presume, lo que se conoce como presunción de ausencia. Si la persona ausente no ha dejado a otra como administradora de sus bienes, los interesados solicitarán al tribunal civil de Primera Instancia su nombramiento como tales. De igual forma, se nombrará un notario que representará los intereses del o la ausente en cuentas, inventarios, liquidaciones, particiones, etc.

Una vez transcurridos cuatro años, en un segundo período, las partes interesadas pueden pedir al tribunal civil de Primera Instancia la declaración de ausencia. El tribunal examinará los documentos presentados y ordenará su comunicación al fiscal para su opinión. El Ministerio Público, en favor de los intereses de la persona ausente, intervendrá en todos los incidentes y demás asuntos de importancia de la demanda.

La sentencia de declaración de ausencia y de nombramiento o asignación de administración será pronunciada un año después del fallo y remitida por el fiscal a la Procuraduría General de la República para que lo haga público.

El esposo o la esposa de la persona ausente puede continuar la comunidad de bienes e impedir la posesión provisional como el ejercicio de los derechos que dependan de la declaración de fallecimiento del o de la cónyuge, al tiempo de tomar y mantener conservados por su derecho de preferencia la administración de los bienes del ausente. También puede optar por la renuncia a la comunidad.

La posesión provisional tiene carácter de depósito, por lo que los administradores deberán rendir cuentas en caso de que reapareciese la persona ausente o se presente un medio de comunicación con ella, por lo que se deben inventariar los bienes muebles e inmuebles frente al fiscal, o al Juez de Paz cuando el requerimiento provenga del fiscal. La venta de los muebles se solicita y el tribunal la ordena si procede. Posteriormente, se puede emplear el precio de los frutos obtenidos.

Como medida de seguridad prevista en la ley, quienes tengan la posesión de los bienes solicitarán al tribunal el nombramiento de un perito que examine y haga constar el estado de los inmuebles. El tribunal emitirá su dictamen en presencia del fiscal y los gastos en que se incurra serán deducidos del producto de los bienes del ausente. La posesión provisional no permite la enajenación ni la hipoteca de los bienes.

En el caso de que la persona ausente reapareciera antes de haber pasado quince años, los poseedores provisionales o administradores legales deberán entregar no más que la quinta parte de sus rentas. Si el regreso ocurre después de los quince años, le será entregada la décima parte.

A los treinta años de ausencia, a los poseedores les corresponderá la totalidad de las rentas. Cuando transcurren treinta años de la ausencia o si el ausente cumple sus cien años, se levantan las fianzas y se solicita la partición de los bienes y el otorgamiento de la posesión definitiva, lo que incluye la declaración de fallecimiento de la persona ausente.

El día en el que se pruebe el fallecimiento de la persona ausente, los herederos más próximos son llamados a sucederle, estando los poseedores obligados a reponer los bienes con las mismas reservas establecidas para legatarios y cónyuges.

Cuando el ausente retorne o se pruebe que aun vive, y si se ha declarado la ausencia definitiva, éste recobrará los bienes en las condiciones en que los encuentre y deberá aceptar el precio de lo que se hubiese enajenado y los nuevos bienes que se hayan adquirido con el producto de las ventas realizadas. Quienes quieran accionar contra el ausente, deberán hacerlo contra quienes tengan la administración de sus bienes.

Son consecuencias de la ausencia:

* Quien desee reclamar un derecho perteneciente a una persona ausente, debe probar que aquella en cuya representación se solicita, existía al iniciarse la acción o derecho reclamado.

* Cuando una herencia perteneciente a una sucesión sea abierta durante la ausencia y el ausente sea llamado, beneficiará a las personas con quienes la persona ausente concurría o sobre aquellos que tenían derecho a sucederle. Estas personas no afectarán las acciones de petición de herencia y de otros derechos propios del ausente y de sus causahabientes, los cuales únicamente desaparecerán por prescripción establecida. Quienes hayan recogido la sucesión hacen suyos los frutos recibidos de buena fe, mientras el ausente no se presente o las acciones no se movilicen por su interés.

* Si ha habido un matrimonio de parte de la antigua pareja legal de la persona ausente, el mismo no podrá ser impugnado.

* Si el matrimonio con el ausente no tiene herederos, el cónyuge actual podrá solicitar la posesión provisional de los bienes del ausente.

* El cuidado de los hijos del ausente corresponde a la madre, quien ejercerá en solitario todos los derechos que corresponden a ambos, tales como la guarda, la autoridad y la administración legal.

* En caso de un segundo matrimonio o de la muerte de la madre de los hijos del ausente, los mismos podrán ser confiados por el Consejo de Familia a los ascendientes más próximos o a un tutor provisional.

POR ÁGUEDA RAMĺREZ DE RODRĺGUEZ

31 de octubre, 2016


Recomienda este artículo en las redes :
 
Contacto:Tels: 829 - 944 - 1313 y 809-524 - 2420
- Para nota de prensa o denunciar un caso escríbanos a: jm818420@live.com