Angustia abate padres de niño desaparecido


EN SANTO DOMINGO, 21 de septiembre del 2016: El rostro de Fátima Custodio, madre de Wilfredo de la Cruz, el niño de siete años que desapareció sin dejar rastros el pasado 27 de septiembre de 2015, solo irradia dolor. Su angustia sigue intacta desde aquel día, pero aumentó mucho más cuando se confirmó el asesinato de la niña Carla Massiel, quien estaba desaparecida desde el 25 de junio de 2015.

“Cuando la semana pasada se confirmó que la osamenta que hallaron era de esa niña que estaba desaparecida, yo no sabía qué hacer. Yo siempre trato de no imaginarme lo peor, pero viendo a ese muchacho hablar (Dawin Trinidad) diciendo que hay más cadáveres de niños enterrados, no se puede descartar nada”, expresa entre lagrimas Fátima Custodio.

Custodio desea que las autoridades la pongan en contacto con Dawin, “porque él dijo que la red que se está llevando a los niños se roba uno de cada lugar, entonces yo quiero saber si ellos se llevaron a uno de por aquí. Quiero que él diga de dónde son esos otros niños que están enterrados”.

A pesar de todo, Fátima confía en que su hijo está vivo.

“Hasta el último momento yo estaré pensando que él está vivo. Como madre no aceptaré nada hasta que no lo vea. Mi instinto de madre me dice que él está bien, aunque a veces el corazón engaña, porque la madre de Carla decía que ella sentía que su hija estaba bien, y mira, ya estaba muerta”, dice.

Expresa que nunca va a perder las esperanzas y que jamás se resignará a pensar que su hijo está muerto.

Todo la hace recordarlo
Son muchos los detalles que hacen a Fátima recordar a su primogénito, como cada mañana cuando lleva a Esteban, su segundo hijo, a la escuela.

“Yo siempre los llevaba juntos a la escuela, cada vez que voy llevando a Esteban a la escuela solo digo: ay Dios mío. Todos los niños de la escuela se me parecen a él”, revela entre llantos.

Sin poder contener las lágrimas, expresa que cuando está cocinando algo que a Wilfredo le gusta, no puede contener el dolor que solo una madre que ha perdido a un hijo siente.

“En mi casa yo ni puedo cocinar por eso, porque si hago un chocolate a él encantaba eso; también era loco con las papas y no comía si no era con un refresco”, dice.

Para dormir, recuerda que todas las noches peleaba con su hermanito. “Yo recuerdo todo de mi hijo. Extraño todo eso”.

“El recuerdo es diario. A veces él se levantaba y yo le decía: ¡Pepe -que es el apodo que le decimos-, pellizca a Esteban para que se levante para ir a la escuela! Y él de una vez lo pellizcaba y le decía: ‘camina que nos vamos para la escuela’ ”, dice.

A Pepe le gustaba mucho ir a la escuela, recuerda Fátima, quien asegura que su hijo es muy activo e inteligente.

“Si lo mandaban a un mandado ahí estaba él, siempre disponible”, dice.

Cabizbaja expresa que desde la desaparición de su hijo no es la misma, “las cosas se me olvidan de todo, por el pensamiento que yo tengo de mi hijo. Yo me la paso caminando, no puedo estar en mi casa porque comienzan a llegarme pensamientos de él”.

“A veces hasta me molesto cuando veo la ropita de él ahí dañándose. Yo solo digo: mira cómo está esa ropa ahí, dañándose, y ese niño sabrá Dios dónde está y qué hicieron con él por ahí. Yo no sé si está desnudo o algo”.

Dice que cuando ella se pone a lavar, solo recuerda la ropa de Pepe, la cual, a veces hasta lava, guardando la esperanza de que algún día su hijo vuelva.

“Esto no es fácil, pero imagínate, uno tiene que sobrevivir para saber hasta lo último, porque si me muero no sabré lo que pasó con mi bebé... Quiero que el director de la Policía trabaje en eso, porque uno no puede culpar a nadie del caso, porque no se sabe nada”.

“El que se llevó a ese niño supo hacer las cosas, porque no dejó ningún rastro de Pepe. Ese secuestro no fue a lo loco, eso fue algo bien planificado”, dice.

Considera que si hubiese sido el niño de una persona de dinero, hace mucho tiempo que ya el niño estuviera localizado.

Su hermanito lo recuerda
La mañana de ayer Esteban estaba en la escuela, pero a pesar de eso, Fátima Custodio narró todas las cosas que su hijo recuerda de su hermano Wilfredo de la Cruz.

“Un primito le dijo a Esteban que se había soñado que a Pepe le habían sacado los ojos, y él vino a decírmelo. Yo solo le dije que es mentira, entonces Esteban me dice: mami Pepe está vivo, yo no creo eso”, cuenta.

En ese momento, la última hija de Fátima, la cual tiene tres meses, estaba acostada y Esteban se lamentaba diciendo: “Ay mami, si Pepe estuviera aquí para que conociera a nuestra hermanita. Él seguro no sabe que ya usted parió. A mí me da pena eso que Pepe no venga, pero él está vivo mami, tú vas a ver que va a venir”.

Cuando Esteban ve a su madre llorar por la desaparición de su hermano, la consuela diciéndole que no llore, porque su hermano mayor regresará.

“Si tu gritas Pepe no va a venir mami”, le dice Esteban a su madre.

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DESAPARICIÓN DEL NIÑO Y REPORTE POLICIAL
ESTABA JUGANDO:
Fátima Custodio cuenta que la tarde del domingo 27 de septiembre del año pasado su hijo estaba jugando pelota con sus amiguitos, pero cuando ella vio que estaba oscureciendo, “dije que iba a bañar a Esteban y después iba a salir a buscarlo para que viniera a la casa”.

“En ese momento una familiar se puso mala y llamaron al 911, entonces cuando llegó la unidad todos los niños que estaban ahí se fueron corriendo detrás de ella. Cuando la unidad se fue también hicieron lo mismo”, expresa.

Dice que cuando terminó de bañar a su otro hijo salió a buscar a Pepe y se dio cuenta que todos los niños habían regresado a jugar, menos su hijo, es en ese momento que de inmediato comienza a buscarlo.

 “Le pregunté a sus amiguitos y ellos dijeron que él se quedó sentado en un piedra cerca de la parada de los motoristas. Cuando yo voy él no está ahí, entonces yo comencé a buscar y nada. Cuando me cansé, di la voz de alarma para que me ayudaran a buscar y hasta el sol de hoy, nada”, lamenta.

Por el caso, hubo una persona que fue apresada, pero lo dejaron libre por falta de pruebas y no han vuelto a apresar a nadie.

“Este caso está demasiado difícil, pero la Policía no tiene una bola mágica para descubrir todo. Esas personas que se lo llevaron no dejaron ningún rastro”, dijo.

Revela que ahora tiene mucha seguridad  su otro hijo con Esteban.“Yo quisiera tener amarrado entre mis piernas. Siempre le digo que no se aleje que a su hermano se lo llevaron, pero él me dice: a mí nadie me va a llevar, porque si a mí me llaman yo no voy”, dice.

Los familiares del niño desaparecido aseguraron que la Policía está dando seguimiento al caso, aunque no tienen pistas.

“La semana pasada ellos vinieron dos veces. No podemos decir una cosa por otra, realmente creo que están trabajando, pero no tienen nada hasta el momento”, manifestó.

Las investigaciones hechas por el cuerpo del orden público los hacen afirmar que el menor Wilfredo de la Cruz era un niño que, prácticamente, pasaba todo su tiempo en la calle.

“A él lo estaba criando la calle. Estaba acostumbrado a salir, pedir y hasta limpiar zapatos. Así que todavía tenemos ese caso pendiente, y esperamos tener respuestas pronto”, dice.

/LISTÌN DIARIO/.
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