La industria del Azúcar en República Dominicana‏



Enviado por Alexandra Belén

La industria azucarera es considerada en términos económicos como la espina dorsal, dependiendo siempre de los niveles de producción y de los precios del mercado. Algunos años ha representado mas del 50% de las exportaciones del país, y por lo tanto, de las divisas extranjeras. Dentro del país, la producción de azúcar representa el mayor generador individual de capital y de empleo para estos inmigrantes.

El cultivo y cosecha de la caña de azúcar en la República Dominicana, como la mayor parte de los países latinoamericanos, especialmente en los del Caribe, se divide en dos períodos de tiempo, la zafra (cosecha) y el tiempo muerto. La zafra generalmente se extiende de diciembre a junio. Durante este periodo se emplea el mayor número de trabajadores, mientras que en el tiempo muerto, la mayoría de ellos son despedidos.


En términos tecnológicos, administrativos y sociales, la primera y básica división interna de la industria dominicana es en el sector agrícola y en el sector industrial. Aunque estas dos partes forman juntas la industria azucarera, sin embargo son distintas en casi todos los aspectos.

2. Haitianos en República Dominicana

Desde agosto de 1941, el Gobierno Dominicano ha ido firmando tratados comerciales temporales con el Gobierno Haitiano, para facilitar la importación de braceros haitianos


El número total de trabajadores haitianos, insignificante al principio porque presentaba sólo una cuarta parte de la fuerza laboral de una industria en expansión, nunca llegó a más de 5,000. Sin embargo, para el primer censo en 1920, los haitianos llegaron a representar el 59% del total de la población total de extranjeros, que eran unos 47,780; y el 3% de la población total del país.

Los inmigrantes estaban concentrados en las provincias de Monte Cristi, Azua, Barahona, San Pedro de Macorís y el Seibo, porque estas eran localidades importantes para la producción de azúcar. La mayoría de estas ciudades, a excepción de San Pedro de Macorís y El Seibo, están cercanas a la frontera.

Los trabajadores haitianos constituyen más del 50% de los trabajadores agrícolas en la producción de café y arroz, desplazando gradualmente a los dominicanos, como fuente de mano de obra barata.

3- El Batey y tipos de Bateyes

El batey es una comunidad rural diferente a las demás por su economía, separación social, racial y cultural. La mayoría de sus habitantes viven de la siembra, cuidado y corte de caña. En tiempo de zafra un picador de caña gana entre $50.OO y $60.OO pesos dominicanos diarios, pero la empresa le paga con un tiket que es vendido a los comerciantes por un 70% del total.

Hay dos tipos de bateyes: el batey central y el batey agrícola.

El batey central es donde está ubicado el ingenio azucarero y allí residen las personas que procesan la caña después de cortada y pesada en el batey agrícola.

La mayoría de las personas que viven en el batey central son dominicanos, mientras que en el batey agrpicola predominan los haitianos. El batey central cuenta con frecuencia con una escuela y está ubicado cerca de un poblado. A la hora de analizar la estructura de la producción azucarera en la República Dominicana hay que partir de un marco mucho más amplio que nos permita captar sus rasgos específicos.

La producción azucarera tuvo en la primera mitad del Siglo XVI un éxito relativo en la parte oriental de la Española, hasta contraerse sensiblemente durante el Siglo XVII y el XVIII, adquiriendo el hato ganadero, la supremacía en la sociedad.

Para algunos autores, la primera etapa de la producción azucarera en el área hispano-parlante no pertenece a la fase capitalista. En Cuba y la República Dominicana, el desarrollo de la economía de plantación se realiza dos siglos después que en el Caribe inglés y francés donde al principio tuvo un carácter capitalista. A finales del Siglo XIX, se inicia la dependencia de mano de obra extranjera.
Miles de haitianos participan en la zafra azucarera dominicana cada año, contratados por el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) para el corte de la caña.

Históricamente, las condiciones en que viven los braceros y el trato del que son víctimas han dado origen a numerosas denuncias. Así, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo y la CIDH han incluido el tema en sus informes, presentando una evaluación sobre el seguimiento de las normas y convenciones internacionales que rigen la materia.

La preocupación internacional ha trascendido el plano exclusivamente laboral, y organizaciones no gubernamentales de derechos humanos también han publicado informes que denuncian la participación de fuerzas policiales y militares en los reclutamientos de braceros y de la existencia de prácticas abusivas de las autoridades del CEA dentro y fuera de los períodos de zafra.

La problemática migratoria dominicana no ha escapado tampoco a la situación política que se ha desarrollado entre la República Dominicana y Haití, afectando a los trabajadores haitianos que laboran cortando caña, y que en la actualidad se han expandido a otros sectores diferentes del azúcar, entre los que se cuentan los cultivos de café, arroz y cacao.

Igualmente han incursionado en diferentes actividades laborales en el sector urbano, como la construcción y el servicio doméstico. La participación de los haitianos en estas actividades de la economía dominicana ha venido en aumento durante los últimos años.

4. Condiciones de trabajo y vida en los bateyes: Las condiciones de trabajo y de vida en los bateyes son extremadamente difíciles. Según la misión de asistencia técnica a la República Dominicana del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, "Es frecuente que los cortadores de caña sufran abusos por parte de las autoridades de migración y las autoridades militares, y además los niños y las mujeres carecen de existencia jurídica".

El Gobierno dominicano informó que en el año de 1998 se entregaron carnets a 15.485 trabajadores haitianos para laborar en la industria azucarera y en el año de 1999 se le entregaron a un número de 12.390 cortadores de caña.

Los contratos de trabajo estaban redactados en español y creole, para un mejor entendimiento; sin embargo, no hay garantía que los trabajadores que aceptan estos contratos estén de acuerdo con sus términos, dado que la gran mayoría de ellos son analfabetos.

En algunos lugares, los cortadores de caña son siendo pagados con vales (vouchers) y no con dinero. Estos vales no eran aceptados en los comercios locales; sólo podían ser utilizados en el almacén de la propia compañía. Los salarios eran muy bajos y los trabajadores y sus familias difícilmente podían subsistir.

Su remuneración era asimilada al de un jornalero agrícola y se les pagaba RD$42.00 pesos dominicanos (aproximadamente $3.00 US dollars) por tonelada de caña cortada, y el monto total dependía de la habilidad del bracero.

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